jueves, 1 de octubre de 2015

La semana de la miseria





Saben aquél que diu que te vas a la óptica a hacerte unas gafas progresivas...

Esto parece una tontería pero en realidad es un hito vital como cuando te ves con la tarjeta del Corte Inglés en la mano y piensas "hostias, me he hecho mayor".

Lo llamo hito por no llamarlo mojón, que tiene connotaciones mucho más adecuadas a lo que es la cosa en sí.

Para empezar jode que no te lo crees ver menos que un gato de escayola a la tierna edad de cincuenta, sólo que ya no me caben más gafas en la cabeza, que llevo permanentemente tres: las de cerca, las de lejos y las de sol y además, digan lo que digan los cachondos que no se ponen gafas porque los ojos se relajan y no hay vuelta atrás, lo cierto es que llega un momento en que no ves un pijo y si no te las pones...sigues sin ver un pijo.

Y esto es lo que hay.

Entra una en la tienda pensando ya "joder, no somos nadie", "la madre que parió al puto radar" y qué asco da lo de hacerse mayor, o sea, en plan un pelín miserable.

La óptica alucina con lo jodida que tienes la vista a tu edad, ¡qué barbaridad!

Esto anima un montón. Puntos de miseria, dos más.

Te dice que te va a hacer unos cristales monísimos, de medio kilo cada uno, y que tu vida va a ser un festival de nitidez, de luz y de color.

Te hace las pruebas correspondientes mientras piensas lánguidamente que, en realidad, no tienes claro si quieres ver el mundo tal como es...

Entonces pasas a la zona B de la tienda a elegir la montura de las gafas que tendrás que llevar hasta el día que la palmes...

Te pruebas la primera montura, te miras en el espejo y te das cuenta de que necesitas tus propias gafas para verte con otras gafas.

Y te quedas flipada, porque ya tenías asumido que no te puedes pintar el ojo ni con las gafas puestas ni sin ellas, pero esto como que no te lo esperabas.

Intentas echarle un poco de humor al asunto y le dices a la óptica que ya podían contratar a un psicólogo para ayudarnos a todos en este simpático trance y que, si son tan amables, elijan ellos la montura mientras tú haces un pase de modelos a ciegas por la tienda.

A continuación te vas a la ginecóloga, que para esto sirven los escasos días libres que te deja este curro tan entretenido que tengo yo.

Te hace la revisión de turno, te enseña muy rumbosa lo bien que estás por dentro en una ecografía que ya parece el final de la emisión de la tele en sí misma, pero es que además...las gafas están en el bolso.

Y cuando te vas a pirar, alegremente te dice que "a tu edad" es conveniente hacerse una prueba para prevenir el cáncer de colon.

Y alucinas.

Le dices con voz temblorosa que no hay grifa suficiente en este mundo como para que tú te la fumes y te dejes hacer una colonoscopia y encima preventiva.

Ella graciosamente se descojona y saca una cajita con un tubito y un palito, te da una explicación bastante surrealista de cómo va la vaina porque es alemana y la cosa viene siendo tal que "palito, eso, pim, pim, bote, trres veces".

Y tú, que has visto todas las temporadas de CSI y Criminal Minds y chanas un montón, pones toda tu cara de muñeca repollo y dices "entiendo, tomo muestras de tres puntos diferentes y las introduzco ¿en el mismo vial? ¿qué pasa con la contaminación cruzada?".

Ella dice que contaminación imporrrtar trres cojones, que sólo buscarrrr sangre, rrrreactivo en tubo.

Y entonces tú te emocionas mogollón y te ves como un narco comprobando la pureza de la coca en medio de la selva colombiana , o en el escenario de un crimen de CSI con tu bote de luminol y preguntas "¿Y de qué color tiene que ponerse el reactivo?", a lo que ella responde lacónicamente:

"De ninguno. Pones nombrrrre en tubito y me lo trrraes. Yo envío a laborrrratorrrio."

Podría seguir contándoos que a todo esto siguió una profunda crisis existencial que me ha llevado a hacer seis horas de pilates en tres días, un maratón de spinning ayer y dos clases más hoy, en las que he llorado amargamente nada más sentarme en el sillín...del que han tenido que desincrustarme con una cucharilla al terminar.

Casi que, si lo pienso fríamente, en semanas como ésta...prefiero trabajar.

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