sábado, 28 de marzo de 2015

Mirando pa Cuenca, para variar





Hoy estoy leyendo un artículo de El País en el que se dice que la ONU alertó de que se presta escasa atención a los controles psicológicos de los pilotos, sobre todo a los menores de cuarenta años, que es cuando los trastornos de ansiedad y depresión son más comunes.

Y ahora la pregunta del millón: ¿la depresión nace o se hace?

Porque parece ser creencia popular que te cae el del cielo un buen día y es lo que hay. Y no digo que no sea así en x casos, pero mi experiencia me demuestra que es un trastorno muy fácil de provocar. Y por la propia empresa en la que trabajas.

Cuando uno entra en el negocio de la aviación es joven y está estupendo.

Empiezas a currar con unos horarios draconianos, que a lo largo de los años te van haciendo polvo el sueño, el físico y la alegría de vivir, que no sabéis lo bonito que se ve todo estando permanentemente cansado.

Las empresas te dicen que has tenido ocho horas de descanso, sólo que, como vienes del otro lado del Atlántico tu cuerpo no se duerme cuando tú quieres, sino cuando puede,  por aquello de los ritmos circadianos que ningún gestor tiene en cuenta pero que se empecinan en estar ahí.

O como has hecho dos noches, la tercera, que tienes libre no te duermes ni pa dios, que tu cuerpo sigue tercamente despierto...

Como hay que recortar costes, en lugar de contratar más gente lo que se recortan son los descansos.

Que te recorten el descanso implica que te han puesto, obviamente más días de curro.

Más curro + menos descanso = cansancio sideral.

Con todo tu cansancio tienes que currar cada día en perfecto estado de revista, así que, la poca energía que te va quedando le dedicas a los aviones. Y el resto del tiempo te dedicas a vegetar, lo que consigue reducir tu escasa vida personal a escombros aumentando tu tristeza general.

Yo sin ir más lejos dejé de dormir del todo después de trabajar más de seis meses casi doscientas horas al mes a turnos.

Y me tuve que poner de baja. Y se lo comuniqué a la empresa, of course.

Tranquilos, descubrí que estaba fatal porque mi cuerpo un buen día me puso la tensión en Utrera y casi me salgo de la carretera yendo a ver a unos amigos....que amablemente me llevaron a urgencias.

¿Es esto culpa mía? ¿Tengo una enfermedad mental? ¿Soy una desequilibrada?

Pues no, que estoy sana como una pera. 

Esto me lo provocó directamente mi empresa que se pasó tres pueblos con mi programación, de hecho me diagnosticaron un trastorno en arameo que venía a decir que mi cuerpo había sobrepasado su capacidad para ajustarse a tanto cambio de turno. 

Y mira que hasta 2010 (desde 1997) jamás había tenido ni medio problema para dormir, ni con turnos ni sin turnos.

El agotamiento deprime, sí. Es lo primero que hace. 

A mí me atiborraron a somníferos y ansiolíticos durante tres  meses, luego los dejé gradualmente otros tres, todo ello con visitas semanales al médico correspondiente, y durante un año y medio pasé controles médicos y psiquiátricos cada seis meses para verificar que todo estaba bien.

Obviamente lo estaba. Lo único que necesitaba era descansar y que me dejaran dormir.

Por cierto que según el psiquiatra oficial mi único problema era que yo no aceptaba mis turnos. Ya le expliqué en su momento que yo sí, pero que mi cuerpo iba por libre.

Me pareció tan sangrante el asunto que hasta junté todos los dossieres médicos, un carpetón, y me fui a juicio a demandar a mi empresa por imponerme turnos incompatibles con la vida y la salud.

Curiosamente, según los expertos es imposible demostrar en un tribunal que la falta de sueño que te ha puesto enferma y te ha metido en el cuerpo un estrés de competición va provocada por los turnos demasiado bestias, porque algún abogado dirá que si no duermes es porque te pasas viendo la tele o estás agobiada porque con tu novio te va mal.

Verídico.

En algún lugar de este blog está recogida la historia en vivo y en directo, allá por 2010.

A lo de no dormir, que es lo habitual por culpa de los turnos mal paridos desde el famoso 2010, que antes teníamos más días de descanso y nos daba tiempo a cuadrarnos estupendamente entre turno y turno y currábamos todos como rosas, le podéis añadir la presión que supone que te crucifiquen tres años non stop en todos los medios por un cierre patronal, que te breen a expedientes, que te amonesten a todas horas por cuestiones burocráticas absurdas, que los jueces archiven causas penales en veinte juzgados y entonces expedienten por lo mismo a 60 tíos en Barcelona...y esto es un no parar. Lo que llaman mobbing de reglamento.

Esa cosa que, como el estrés y la falta de sueño no existe en la realidad pero sí en la teoría, que yo asisto a cursos sobre el tema en la mismísima Universidad.

Miento, en la realidad existen y se utilizan en Guantánamo para romperles los huevos a los prisioneros porque parece ser que es un método muy efectivo esto que, en aviación, va con bendición papal de las autoridades.

De las presiones a que someten a los pilotos que hablen ellos, pero ir con el combustible justito para ahorrar no creo que precisamente les tranquilice. Que todo se haga con prisas para que salga el avión menos aún, etc., etc., y todo ellos con horarios del estilito de los míos y peores y jet lag del de verdad.

Yo puedo pasar mil exámenes psicológicos al año, me parece todo perfecto, pero si realmente nos preocupa la seguridad lo que hay que cambiar son las condiciones en las que nos están obligando a trabajar a todos, más que nada porque con tanto examen sólo conseguirán poner de baja a la mitad de las plantillas cada vez y eso amigos, no soluciona nada.

También podríamos tener pilotos y controladores tres años y luego despedirlos antes de que se quemen y meter más, pero entonces no tendrían experiencia ninguna y tampoco sería lo más seguro.

Qué lío ¿no?

Con lo fácil que sería dejar de presionar al personal y darle el descanso suficiente para que pudieran trabajar tranquilos todo lo bien que saben...

Ya, pero es que eso cuesta pasta y estamos recortando. Con al Iglesia hemos topado amigo Sancho.

Y por cierto y ya puestos, no estaría de más que se les hicieran también exámenes psicológicos a los directivos de compañías aéreas, que sus decisiones afectan enormemente a la seguridad y sólo miran la pasta. No lo digo con recochineo, me parece importante, en serio.

Recordemos sin ir más lejos el caso de aquella dama ¿coreana creo?, no me acuerdo, que paró un avión entero por una cuestión sobre unas almendras servidas con o sin blonda. Esta señora tenía un cargo de responsabilidad en la compañía aérea, que por cierto era de su padre.

Y una falta de criterio sideral sobre lo que se puede y no se puede hacer con avión. Su padre la destituyó pero ¿cuánta gente así hay tomando decisiones ahora mismo? Mirémoslos a ellos también o no  arreglaremos nada.

Querida ONU: no necesito más expertos que determinen mi grado de estrés ni con más frecuencia, sino que se subsanen los factores que lo provocan. 

Por si cuela oye...

8 comentarios:

  1. Pero tranquila, todo esto NUNCA HA PASADO! Ahora te saldrán los listos de turno diciendo que eres una privilegiada, que ganas mucho y que te daban un pico y una pala. Si es que en este país todo el mundo lo sabe todo, sobre todos los temas! Menos la empatía, que no viene en la letra H de su diccionario.

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    1. hola Isidor

      no puedo evitar responderte, mas que al articulo global.

      entiendo que teneis una problematica intrinseca al trabajo (como yo y como todos), pero cuando se esta cobrando un sueldo muy por encima del que se debiera (imagino que para ti sea poco, poquisimo, por esa gran labor que haceis, pero para el resto de España sois unos aprovechados sangradores), el derecho a quejarse se anula.

      dudo que logreis una pizca de empatia de nadie externo mientras os mantengais ahi en la cupula de los salarios, chico, no hace falta ser muy listo para entenderlo... mientras, pues si, yo tb os daba un pico y una pala

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    2. Hasta donde yo sé los derechos del personal no van ligados al sueldo, y menos aún el de quejarse, que no sólo es gratis, sino necesario.
      Lo que se nos puede pedir es que estemos en perfecto estado de revista y hagamos virguerías con los aviones con turnos que no nos dejan descansar.
      Si quieres juzgarme haz mis turnos durante un mes y luego nos tomamos un café y hablamos de lo del pico y la pala...si es que consigues mantenerte despierto.
      Ah sí, los cafés los pagaré yo.

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    3. Lo que NO se nos puede pedir, quiero decir.

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  2. ✈🚀 y cuando consigues dormir 💤 sueñas con 🚥✈✈⚡

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  3. Querida,
    sabes que te sigo desde el "estado de alarma" rubalcabiano.
    Soy tan simple que no tengo miedo a nada pero me empiezo a cuestionar -el lunes volví de London- si no debería analizar que, dadas las condiciones visibles en que subimos a los aparatos, y adivinando las invisibles, que son para matarnos, lo de volar habría que ir pensando en dejarlo para los seres dotados con alas de nacimiento.

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  4. Isidor, llegas tarde. Eso lo han hecho en el 2010. Y en el 2009, 2008... y así ad nauseum.
    Por otro lado, ya da igual lo que diga la investigación oficial de la BEA (que por cierto, 1 hora tardó el gobierno francés en convocar un gabinete de crisis por 8 horas el español. Y decimos luego de los gabachos). Hay un culpable, no importa lo que pasó, sólo lo que han escuchado que dijo el portero, que le comentó el panadero, que oyó decir al camarero que...
    La investigación se cerrará en dos años, con suerte, y a nadie le importará lo que ha pasado. El copiloto es el culpable y será así hasta el fin de los tiempos.
    Cuanto daño hacen los bocachanclas, joder. Y perdón por la "sábana".
    Un saludo

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  5. Gracias, Cristina. Gracias, de verdad, por invitarnos a "detener" por unos segundos esos engranajes mentales que echan a andar a cuenta de las informaciones de los medios y a replantearnos las cosas desde otra perspectiva, sin buscar ya respuestas inmediatas, que casi nunca existen, sino buscando razones de fondo, que es la forma de intentar aprender de todo lo que sucede y evitar que los peores acontecimientos se repitan. De verdad...gracias. Me encanta tu blog, por esa manera que tienes de compartir las cosas. No estoy de acuerdo siempre, faltaría más, pero en general me encanta cómo planteas tus puntos de vista y me resulta enriquecedor, que ya es mucho en los tiempos que corren...

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