miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mindfulness o de cómo convertir los gerundios en presente



Como ahora soy una it girl tengo que hacer cosas que molen para darle envidia a todo dios, así que he decidido entregarme en cuerpo y alma a la tal mindfulness, que dicho así parece raro, pero en realidad lo que significa es:

"COME mientras estás comiendo en lugar de hablar con la boca llena por Face Time"

"F***A mientras estás f******o en lugar de repintar el techo de la habitación"

Et ainsi de suite. Que cada cual escoja sus verbos.

Mi primera práctica fue el otro día en el curro, que bajé al bar yo sola en un descanso y pensé: mira tú qué ratito más bueno para disfrutar del momento.

Y ya lo creo que disfruté. Lo noté todo todito.

Me quemé los dedos con el vaso del café. Reconocí la sensación y la dejé pasar sin juzgar pero echando unas leves pestecillas tipo jolines, jolipi y tal.

Salí a la terraza y se me congeló el tesorito nada más ponerlo en la silla. Nota mental: comprar pantalones de pana.

Miré al cielo embelesada y dije ¡oh qué nube tan bonita! y ¡ahí va la hostia qué chuzo viene justo detrás! Menuda mañanita me espera. 

También dejé que este pensamiento fluyera sin acritud imaginando que la nube con un poco de suerte no pasaba del sector de al lado.

Se me voló el cruasán.

Cuando fui a por él se me voló el cigarro.

Agradecí a los cielos el detalle de quitarme el vicio a pulmonías y, renovada a la par que congelada, di por finiquitada la sesión.

Hoy ha sido la siguiente, y el caso es que sin esforzarme me ha salido una mañana genial.

Hace un día fabuloso. Sol, calorcito, mar...Me lanzo a las calles.

He ido a aparcar y no tenía ni una moneda suelta. Se me ha ido un poco la pelota y le he preguntado al primero que he visto, que ha resultado ser un nigeriano encantador, que si me podía dar cambio.

El tipo me ha dicho que sólo tenía un euro, así que se lo he cambiado por un billete de veinte pavos y me ha echado un sonrisón lleno de piños blanquísimos que me ha dado una envidia del copón, que ya sabéis que a la salud de AENA servidora no gana para implantes...y no precisamente en las tetas.

Luego me he comprado por veinte leurols un poncho igualito que el que les hace Louis Vuitton a las celebrities. Vale que el mío no lleva mis iniciales, pero el ataque de risa que me ha dado al verlo queridos...es que no tiene precio.

He comprado unas cosillas en el mercado y he dado la vuelta entera a la manzana huyendo del nigeriano que me quería invitar a un café con los veinte pavos de marras.

Me ha arreglado las gafas un chico muy listo del Corte Inglés. Ya no me llegan por las rodillas y esto amigos...es muy grande, que desde que me operé de la napia para quitarme el caballete me las tengo que pegar con un celo a la frente pa que no se caigan.

Al terminar me ha dicho que me regalaba un lápiz de ojos, una sombra de idem o un desmaquillador.

Le he preguntado que si era una broma y que cómo coño se cree que se pinta la raya en el ojo una tía a la que le acaba de arreglar las gafas que necesita llevar puestas para ver el tal ojo.

Total, que ahora tengo un desmaquillador para el careto que no me pinto :-)

Luego se ha caído una señora al suelo delante de mí. La chica del coche que me precedía se ha bajado a recogerla y yo a darle un bocinazo al subnormal del marido que iba en el primer coche y no ha movido ni un dedo el muy cabrón.

Vaya tela con la peña. Pero yo no juzgo ni critico porque soy mindfulness-it. Lo pongo a caldo y punto.

A continuación me he tomado una ensaimada ultrachorreante en el Can Joan de S'Aigo...y un chocolate de competición.

He ido a sacarle una foto para colgaros en el blog y resulta que no he encontrado el teléfono.

No pasa nada. No me afecta...si no lo encuentro me da algo...ommmmm.

El caso payos es que estoy contenta y feliz...hoy y ahora.

Y mis deseos para tod@s vosotr@s en este año que viene son, en este orden:

Salud y trabajo para quien no los tenga...

Para todos los demás que disfrutéis de lo que realmente importa, que básicamente es vuestra gente y todo lo demás son milongas.

Y para Tere querida, una fan que tengo en Vigo que está un poco pachucha...una frase que me dijo mi padre allá por 2010, cuando escribí que iba a ver qué me ponía para ir a la huelga si era preciso para defender mis derechos:

"Seguro que, te pongas lo que te pongas, estarás guapa y digna. Y junto a ti, tus padres. Gran beso."

Te la dedico con todo el cariño. Que tú también estés guapa y digna y junto a ti, tu hijo.

Os dejo mi selfie de hoy, que por fin he encontrado el móvil.



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lunes, 22 de diciembre de 2014

La UNED, la rafflesia y a ver si nos lo curramos más




Me he matriculado de unas asignaturillas en la UNED. Por despejarme un poco el cerebro y para ver si lo resucito, que dedicarlo todo el rato a lo  mismo lo acaba dejando acartonado.

Por puro vicio, curiosidad y ganas de disfrutar, que soy esa tía tan rara a la que le chifla escuchar a gente que sabe de algo muchísimo más que yo, asisto (siempre que mis desastrosos horarios de curro me lo permiten) a cursos que dan sobre asuntos varios.

Recientemente me he chupado uno sobre venenos en la Antigüedad, otro sobre Criminología y otro sobre el funcionamiento de la memoria.

El de los tales venenos lo impartió una dama que sabía tantísimo de lo suyo que se me saltaron las lágrimas de gusto escuchándola. Qué maravilla lo de esta mujer, de verdad.

Empezó rompiéndonos un montón de ideas preconcebidas que todos teníamos sobre griegos, romanos, egipcios, faraones y emperadores, personajes conocidos y no tanto y hazañas de unos y otros que ni habían sido tales ni habían sido suyas.

Fue enlazando unos temas con otros y poniéndolos en contexto con una sencillez acojonante y una erudición espectacular.

Pero lo mejor del curso con diferencia fue la pasión con la que lo explicó todo. No sólo sabía muchísimo, sino que disfrutaba investigando, estudiando, compartiendo su conocimiento y esto amigos...no tiene precio.

Hasta se le cayó un lagrimón, y esto es verídico, cuando nos habló de la destrucción de patrimonio histórico de valor incalculable que se produjo durante la guerra de Irak.

Y la comprendo perfectamente porque servidora se fue al quinto coño a ver una rafflesia, y cuando tras una caminata mortífera con barro por la rodilla y sanguijuelas hasta en el carné de identidad la encontré...a mí también se me cayó un lagrimón de la emoción.

Es que soy bióloga antes que controladora y es la flor más grande del mundo payos. Y es rarísima. Y estaba delante de mí. No me lo podía creer.

En fin...Grandes momentos de la Humanidad.

Emocionada con la experiencia me lancé a los otros dos cursos pensando: hostias, esto va a ser un festival.

Pues no josmíos.

En los siguientes cursos me han tocado dos prendas de flipar.

Para mí lo fundamental de la Universidad es que, si aprovechas tu paso por ella, aprenderás a pensar de otra manera. A cuestionar cosas, a procesar información y no sólo a leerla, a ENTENDER, a elaborar tus propias ideas a partir de lo que te cuentan, a desarrollar un pensamiento crítico, que es la única forma de estudiar y aprender con criterio en mi modesta opinión.

Pues en los dos últimos cursos me he encontrado con un par de profesores que, con dos cojones, se han pasado horas leyendo literalmente lo que ponía en las transparencias y, si les daba por explicarlo, o bien utilizaban las mismas palabras, lo cual es un gilipollez porque leer sabemos todos, o recurrían a un vocabulario tan ridículamente pobre que he pasado hasta vergüenza.

Y me he quedado flipada porque no sé cómo pretendemos que los alumnos piensen si los profesores son los primeros que hacen esta mierda.

Te ponen delante un tipo que sabe la de dios de lo suyo, que tienen todos una trayectoria espectacular...y te lee unas transparencias. Es que se me cae el alma a los pies.

Porque lo que me cuenta ya lo encuentro en Google si le dedico una tarde, y lo que espero de él es precisamente todo lo que no puedo encontrar y que él sí sabe por su experiencia.

Reconozco que cuando empezó el curso de uno de estos mendas lo primero que pensé fue en levantarme y marcharme. Luego pensé en ponerlo directamente a parir y finalmente opté por brearlo a preguntas, que se supone que deben ser al final, pero es que si le tengo que aguantar cinco horas non stop de lectura de transparencias al final lo acabo asesinando delante de todo el mundo y no es plan.

Y mira que son dos charlas que con UNA sola transparencia con un ejemplo se hubieran dado mejor que bien.

Queridos profesores, tenéis que poneros las pilas, so sorry. Y si no sois capaces...no deis vosotros los cursos porque nos quitáis a todos la ilusión.

Me parece un desperdicio de la hostia el esfuerzo que decís todos que hacéis para elaborar las transparencias: dejadlo ya, son un coñazo tremendo.

Y este post va a ser el resumen que me piden de la clase de criminología más patética de todas las clases que me han dado en mi vida...porque no me sale del coño copiar a mi vez las tales transparencias, que ya sería el colmo del ridículo y la memez y ya no tengo edad para estas chorradas.

Estoy cabreada sí, porque quiero aprender, porque soy la alumna mejor predispuesta del mundo y con la que todo profesor soñaría...y no me merezco que me enchuféis estas mierdas.



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jueves, 11 de diciembre de 2014

Me voy a hacer It girl





Primera cuestión: averiguar qué coño es.

Pongo en Google:

- It girl wiki

Y alucino porque me sale la definición (¿quién coño se ha molestado en esto?):

"It girl" es una frase en inglés aplicable a una joven que posee la cualidad It (eso), la atracción absoluta. El uso temprano del concepto de It en este sentido se puede ver en un cuento de Rudyard Kipling: "No es la belleza, por decirlo así, ni buena charla necesariamente. Es sólo 'eso'."

 Elinor Glyn disertó (y WTF de mi cosecha): "Con 'eso' se gana todos los hombres si eres mujer y todas las mujeres si usted es un hombre. 'Eso' puede ser una cualidad de la mente así como una atracción física."

Empiezo cojonudamente porque no tengo que ser mona ni tener una conversación decente y de "Eso" que nadie-sabe-lo-que-es tengo pa mí y pa veinte como yo. De hecho es de lo que más he tenido toda mi vida.

Bien.

Por cierto ¿alguien se ha dado cuenta de que no hay It boys o es que yo no me he enterado? ¿Ni siquiera Pharrell Williams?

Segunda cuestión: ¿a qué coño se dedica una it girl?

Aquí la cosa se empieza a empinar porque ¡oh sorpresa!, cuando tecleas esta pregunta tal cual en Google (again, que para esto no hay libro que valga), resulta que hay ¿literatura? pa aburrir sobre el asunto, y que mirando someramente descubro que tengo que ser famosa, rica y adicta a las redes sociales y a la moda.

Famosa no soy...pero porque no me he puesto.

Rica...ver apartado anterior :-)

Adicta a las redes sociales...aquí puedo dedicarle un poco más de rato y comprarme unas gafas de lejos para poder sacar fotos de todo lo que normalmente no veo cuando paseo, como, voy al gimnasio, etc.

Por cierto que casi nadie cuelga en Facebook fotos de los libros que se lee así que aquí voy a crear una nueva tendencia en la que partiré con la pana.

Adicta a la moda...Of course. Sobre todo a la que no me pongo porque me parece una insensatez.

Los pantalones ceñidos me aprietan, los tacones me convierten en minusválida, para top crops ya no tengo edad, los minivestidos con botas biker y jersey oversize pero sin medias en invierno son intrínsecamente una gilipollez, no me pongo una faja ni unos sostenes con push up ni harta de grifa porque dejo de respirar, el color nude me sienta como un tiro y los maquillajes correspondientes no sólo pican a rabiar sino que a ver quien es la guapa que se hace una raya en el ojo con las gafas de la presbicia.

Creo que para empezar no voy del todo mal, así que en mi post de presentación os explicaré mi outfit de hoy, lo que he comido y de premio unas recomendaciones literarias. Ya me diréis si puedo triunfar y queréis más o lo dejamos aquí mismo.

Quisiera decir en mi descargo que la zorra de mi casa ha tenido un fallo multiorgánico consistente en que la bomba de presión (o bomba depresión directamente) ha muerto.

Al morir la bomba la caldera se ha parado y no tengo agua caliente.

Aunque tuviese agua caliente me daría lo mismo porque el grifo es termostático y sin presión no funciona el muy cabrón.

Resumiendo...mis duchas son un festival.

Caliento agua en varias cazuelas, la echo en un barreño y con un cacito me voy rociando mientras me enjabono y me congelo.

Vamos que limpia estoy...de milagro, y mi tal outfit de hoy va con pinza en el pelo porque a ver quién es la guapa que se lava una melena de cuatro kilos como la mía en este plan.

Otro día os hago el post sobre trucos para lucir una cabellera radiante y sedosa porque hoy no estoy de humor.

Llevo una sudadera informal pero rumbosa del año 85, o sea, con el toque francamente vintage que tanto se lleva estos días.

Unos leotardos o leggins o como los queráis llamar que uso para ponerme por debajo de los pantalones cuando voy al monte en invierno porque ya os digo que mi casa ahora mismo viene siendo una sucursal de Islandia.

Eso sí, son monos y caritos, que una siempre se viste pensando que si tiene un accidente ¡qué va a pensar el de urgencias!

Antes muerta que desharrapada.

Los calcetines de lana que uso para las botas de trekking en el Himalaya.

Y las uñas pintadas de un muy contemporáneo gris metalizado aka color acero, que ahora se lleva mucho ponerle nombres tontos a cosas con nombre de toda la vida.

Pelín desconchadas, eso sí, porque las it girls tenemos aficiones aunque parezcamos macetas y la mía es el fetish point. Con un cañamazo que rasca lo que no es normal.

Maquillaje cero, porque para andar por casa son ganas de gastar...y más desde que le puse una pegatina del Pato Lucas a la webcam por si me la activaba remotamente algún pervertido o un paparazzi avispado.

Mi comida de hoy ha consistido en una pechuga de pollo de ésas de coger y lanzar en la sartén.

Una ensalada de bolsa aliñada con los ingredientes secretos que utilizo en las cenas multitudinarias que hago en casa...cuando me funciona la calefacción...y que son ya una institución en el barrio porque los vecinos acaban hartos.

Une bouteille d' eau minérale, como todo dios en Mallorca si no quieres tener las cuevas del Drach...en los riñones.

Un yogur griego. Azucarado sí. Porque puedo. Soy it y me la soplan las calorías.

Y mogollón de Marlboros. Por llevar la contraria, que ya no fuma ni dios.

¿Y qué me estoy leyendo? Pos vamos allá.

En los ratos que me quedan entre controlar aviones, clases de pole dance, yoga de ése rollo sauna, desfiles, fiestas y photocalls, que lo mío es un no parar...

The SAGE Handbook of Social Cognition. Por puro vicio y porque ya alucino con lo...en fin...que es la peña y necesito entender algo.

Born On a Blue Day. Es la historia de un menda con síndrome de Asperger y una sinestesia totalmente marciana que tiene una manera de ver el mundo de flipar...además de ser una lumbrera.

Y, cómo no...50 American Serial Killers, que me relaja una barbaridad.

Ah sí, cuando me da la vena también escribo historias en un blog, que es un It blog porque tiene mucho de esto y de aquello y de lo de más allá.

En cuanto termine con esto me saco unas selfies y las cuelgo en Instagram pa que os hagáis una idea de lo que es estar en mi lugar.

Aquí os dejo la primera para que vayáis teniendo envidia...



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lunes, 8 de diciembre de 2014

Conducir en la India




Ahí es nada...

Es que no sé ni por dónde empezar, así que lo haré por el principio aunque suene algo tópico y tal.

Cuando fui a alquilar el coche, el fulanito del rentacar me miró fascinado mientras decía:

- Self driving? Are you sure?

- Pos claro buen hombre, no se preocupe que en peores plazas hemos toreado...

Y la verdad es que no.

Puedo afirmar esto sin temor a equivocarme porque soy la que llegó al centro del medio del fondo de la calle más estrecha del casco antiguo de Jaipur, Udaipur o lo que coño sea que acabe en pur, siguiendo el navegador en busca de un exótico haveli aka hotelito con encanto de los de allí.

Y también os digo que, después de esto, ya paso de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo porque lo de conducir en la India tiene mucho más mérito fijo.

Aquí tenéis unos consejos básicos por si algún día os da un ataque de nervios y decidís que realmente tiene que ser cachondo conducir saltándose todas las reglas...porque la verdad es que es genial.

Lo primero y fundamental es tener claro que el tamaño sí es importante, de modo que lo suyo es alquilar un todoterreno grande como un tractor para que sólo os pasen por delante los camiones, los autobuses y las vacas.

Sé que pensaréis que ya puestos molaría más un camión pero os equivocáis, que los de allí son como de película de Stephen King y van a veinte todo el rato, por no mencionar que sueltan un humazo negro que me río yo de Chernobil.

Estad preparados para lo de conducir por la izquierda con el volante en el sitio contrario. Aviso porque es de lo más humillante darle al intermitente y que salga el chorrillo del limpiaparabrisas y abrir el coche todo el rato por la puerta del copiloto.

Lo siguiente es desterrar de vuestro cerebro cualquier noción sobre cualquier norma relacionada con el tema que nos ocupa. Conducir es llevar el coche de un sitio a otro como dios os dé a entender...y en la India hay dioses pa aburrir.

¿Que hay un carril para un sentido y el otro es para el opuesto? O no, porque si no os viene bien circuláis por el carril contrario tan ricamente.

No penséis que esto es un fenómeno esporádico, que viene un tío de frente por vuestro carril cada tres minutos aproximadamente. Lo sé porque lo cronometré.

Y mira que la autoridad pone unos carteles de lo más pintoresco que dicen que "Lane drive is safe drive"...en un país en el que el ochenta por ciento de la peña no debe saber leer.

Se adelanta por la derecha, que allí conducen al revés...o por la izquierda, que para algo está el arcén y si hay peatones ya saltarán, que en la escala de tamaños van los últimos.

Es fundamental un correcto manejo del claxon, a saber:

- Pitas porque el de delante se ha parado un segundo y antes muerto que parado.

- Pitas para que se vacíe entera la calle del mercado que tienes que cruzar.

- Pitas porque estás a punto de ser arrollado y no te mola.

- Pitas para que se quite el que estás a punto de arrollar.

- Pitas porque estás adelantando en una curva sin visibilidad.

- Pitas para avisar de que vas a adelantar, pero nunca cuando vienes adelantando desde seis coches atrás.

- Pitas porque quieres entrar en la rotonda.

- Pitas para avanzar en la tal rotonda y otro poquito al salir.

- Le pitas a la vaca que te mira con cara de pero qué coño me cuentas, chaval.

- Pitas por si las flies.

- Pitas porque te han pitado.

- Pitas porque hay que pitar.

El asunto éste del pito requiere un poco de entrenamiento por vuestra parte porque, como aquí pitar es sinónimo de estrés, o liberáis vuestra mente u os bajáis cada treinta segundos a cagaros en la puta madre del que pita y no es plan.

Jamás desperdiciéis un hueco por pequeño que os parezca. Si sólo os cabe un cuarto del guardabarros metedlo. Un faro, un trozo de rueda, lo que sea, porque donde a vosotros os da la impresión de que no cabe nada ellos meten una moto, un peatón o un rickshaw entero y si esperáis a tener sitio para que os quepa el coche entero, amigos...dormiréis en la rotonda, el cruce o donde estéis.

Esperad no lo inesperado, sino lo descabellado, como ver a un caballero cruzando la autovía con una moto a cuestas, camellos sueltos o tirando de carros, rebaños enteros de bichos varios que salen de la nada, hordas de gente en una autopista vallada ¿por dónde coño han entrado?, un elefante entero por vuestro carril que es el rápido, o no, as usual...

Y por supuesto vacas. Muchas vacas. A ojo diría que tocan a diez por tío y son mil trescientos millones o así.

Gensanta de mi vida y de mi corazón con las putas vacas sagradas.

Están por todas partes. Salen de todas partes. Y son enormes. Y no se mueven.

Allí donde se planta la vaca se forma una rotonda, por ejemplo, en medio de la autovía. O en pleno centro de cualquier ciudad con un mogollón de tráfico que ni os lo creéis.

Les mola el calor del asfalto, mira tú qué bien.

A la hora de adelantar hay que mirar no hacia delante, sino a la derecha. Si no tenéis nadie en paralelo, en ese preciso instante salís.

¿Que viene un tío de frente? Quién dijo miedo. Os pegáis un poquito, él se abre otro poquito y aquí paz y después gloria.

¿Que los que vienen de frente estaban haciendo lo mismo? Pues nos abrimos todos un pelín más, que ya dice un refrán hindú que donde caben dos caben cuatro y si me apuras hasta doce. Todo es ponerle buena voluntad y, la verdad, estos pollos la tienen inmejorable.

Todo esto que os cuento va aderezado con unos agujeros en las carreteras en los que cabe medio camión.

Es acojonante adelantar de a cuatro rebotando en los butrones que no habéis logrado esquivar.

Luego está el tema de los camiones, que como ya os he dicho van a paso de tortuga, soltando humarro y adelantándose unos a otros como auténticos dementes, aplicando ese precepto hindú que dice que si tú vas a treinta y el de delante a veintinueve eres la madre de todos los pringados por ir detrás de él.

Y luego resulta que hay un poco de desnivel y el de detrás corre un kilómetro más que el que lo acaba de adelantar así que tiene que adelantarlo a su vez...

Si multiplicáis esto por los millones de camiones que hay os daréis cuenta de que...son un puto infierno...y gracias a ellos pulverizaréis récords como por ejemplo tardar nueve horas en hacer ciento cincuenta kilómetros.

Eso sí, aprenderéis un montón en el intento porque los camiones de la India son de lo más pintoresco y no sólo llevan pintado el famoso Blow Horn por detrás, sino que añaden frases como "There is no life without a wife" o lo que a cada camionero le parece apropiado transmitir al resto de la humanidad.

El tema de la conducción nocturna merece un capítulo aparte.

Un hindú necesita, por definición, ver todo lo que pueda por delante, de modo que, como tiene las luces cortas apuntando a Antequera...pone las largas.

El que viene de frente no ve un palote así que...las pone también.

Como ambos se han quedado ciegos en el intento...ponen las antiniebla.

Y esto lo hace todo dios.

Y la conducción se convierte en un juego de la Play en el que vuestro coche es el Halcón Milenario y vosotros Han Solo esquivando supernovas.

A esto añadidle que no por no ver un pijo dejan de aplicarse los anteriores principios, qué va.

Adelantan igual, los agujeros son los mismos, y las vacas y vehículos marcianos que os cruzáis también.

Y luego están los fenómenos laterales paranormales.

Vuestro colega va conduciendo con los ojos calcinados y vosotros haciendo de navegador:

- No salgas, viene un camión enorme.

- Camello con carro dos coches por delante.

- Ojo que viene un paso a nivel sin señalizar como todos.

- Menda en cuclillas en la cuneta.

- Pueblo.

- Menda en cuclillas.

- Otro más.

¿En serio estos tíos se plantan a ver pasar coches en la cuneta sin luces ni hostias, con todo el humo que sueltan los camiones y con todo cristo adelantando por el arcén?

Y entonces veis que el enésimo menda en cuclillas tiene en la mano un rollo de papel higiénico.

Y lo siguiente que cruza la carretera es una serpiente de dos metros que sale de los arbustos.

Y entonces lo entendéis.

Qué país éste josmíos.

Y si a estas alturas os estáis preguntando cómo coño se cruza una calle con este tráfico os lo explico en un pis pas.

El sufrido peatón adopta una postura característica, que viene consistiendo en encoger los hombros y mirar al frente (mientras reza, supongo). En esta posición comienza a caminar despacio para que los vehículos puedan esquivarlo...hasta que llega al otro lado. Y tan ricamente.

Y luego está mi variante,  que consiste en que junto a un grupo de peña con ganas de cruzar y me planto en mitad del paso de peatones con los brazos extendidos y cara de psicópata y al menos por el trozo que abarcan mis brazos no pasa ni dios a no ser que me atropellen y les da como corte.

Yo creo que debían pensar que mira qué guiri tan exótica y tan pintoresca oye. Qué forma más rara de cruzar.

Lo más acojonante de todo es que los tipos consiguen una fluidez asombrosa en el tráfico.

Con la de vehículos que hay, os aseguro que si se respetasen las normas habría atascos que se verían desde los satélites y no es así.

También es verdad que se tienen que dar una cantidad de hostias espectacular, aunque yo no vi ni una.

Otra cosa que me llamó poderosamente la atención es la calma con la que esta gente se toma lo de conducir. Una tiende a pensar que al final del día deberían tener todos los pelos como escarpias y no es así.

No sólo eso, sino que cuando te quedas atascada en una calle estrechísima, muy amablemente te desmontan la mitad de los chiringuitos y te guían para que salgas.

Y hasta te aplauden al terminar.

Qué os puedo decir...me ha encantado conducir en la India. Es sensacional.


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