lunes, 8 de diciembre de 2014

Conducir en la India




Ahí es nada...

Es que no sé ni por dónde empezar, así que lo haré por el principio aunque suene algo tópico y tal.

Cuando fui a alquilar el coche, el fulanito del rentacar me miró fascinado mientras decía:

- Self driving? Are you sure?

- Pos claro buen hombre, no se preocupe que en peores plazas hemos toreado...

Y la verdad es que no.

Puedo afirmar esto sin temor a equivocarme porque soy la que llegó al centro del medio del fondo de la calle más estrecha del casco antiguo de Jaipur, Udaipur o lo que coño sea que acabe en pur, siguiendo el navegador en busca de un exótico haveli aka hotelito con encanto de los de allí.

Y también os digo que, después de esto, ya paso de plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo porque lo de conducir en la India tiene mucho más mérito fijo.

Aquí tenéis unos consejos básicos por si algún día os da un ataque de nervios y decidís que realmente tiene que ser cachondo conducir saltándose todas las reglas...porque la verdad es que es genial.

Lo primero y fundamental es tener claro que el tamaño sí es importante, de modo que lo suyo es alquilar un todoterreno grande como un tractor para que sólo os pasen por delante los camiones, los autobuses y las vacas.

Sé que pensaréis que ya puestos molaría más un camión pero os equivocáis, que los de allí son como de película de Stephen King y van a veinte todo el rato, por no mencionar que sueltan un humazo negro que me río yo de Chernobil.

Estad preparados para lo de conducir por la izquierda con el volante en el sitio contrario. Aviso porque es de lo más humillante darle al intermitente y que salga el chorrillo del limpiaparabrisas y abrir el coche todo el rato por la puerta del copiloto.

Lo siguiente es desterrar de vuestro cerebro cualquier noción sobre cualquier norma relacionada con el tema que nos ocupa. Conducir es llevar el coche de un sitio a otro como dios os dé a entender...y en la India hay dioses pa aburrir.

¿Que hay un carril para un sentido y el otro es para el opuesto? O no, porque si no os viene bien circuláis por el carril contrario tan ricamente.

No penséis que esto es un fenómeno esporádico, que viene un tío de frente por vuestro carril cada tres minutos aproximadamente. Lo sé porque lo cronometré.

Y mira que la autoridad pone unos carteles de lo más pintoresco que dicen que "Lane drive is safe drive"...en un país en el que el ochenta por ciento de la peña no debe saber leer.

Se adelanta por la derecha, que allí conducen al revés...o por la izquierda, que para algo está el arcén y si hay peatones ya saltarán, que en la escala de tamaños van los últimos.

Es fundamental un correcto manejo del claxon, a saber:

- Pitas porque el de delante se ha parado un segundo y antes muerto que parado.

- Pitas para que se vacíe entera la calle del mercado que tienes que cruzar.

- Pitas porque estás a punto de ser arrollado y no te mola.

- Pitas para que se quite el que estás a punto de arrollar.

- Pitas porque estás adelantando en una curva sin visibilidad.

- Pitas para avisar de que vas a adelantar, pero nunca cuando vienes adelantando desde seis coches atrás.

- Pitas porque quieres entrar en la rotonda.

- Pitas para avanzar en la tal rotonda y otro poquito al salir.

- Le pitas a la vaca que te mira con cara de pero qué coño me cuentas, chaval.

- Pitas por si las flies.

- Pitas porque te han pitado.

- Pitas porque hay que pitar.

El asunto éste del pito requiere un poco de entrenamiento por vuestra parte porque, como aquí pitar es sinónimo de estrés, o liberáis vuestra mente u os bajáis cada treinta segundos a cagaros en la puta madre del que pita y no es plan.

Jamás desperdiciéis un hueco por pequeño que os parezca. Si sólo os cabe un cuarto del guardabarros metedlo. Un faro, un trozo de rueda, lo que sea, porque donde a vosotros os da la impresión de que no cabe nada ellos meten una moto, un peatón o un rickshaw entero y si esperáis a tener sitio para que os quepa el coche entero, amigos...dormiréis en la rotonda, el cruce o donde estéis.

Esperad no lo inesperado, sino lo descabellado, como ver a un caballero cruzando la autovía con una moto a cuestas, camellos sueltos o tirando de carros, rebaños enteros de bichos varios que salen de la nada, hordas de gente en una autopista vallada ¿por dónde coño han entrado?, un elefante entero por vuestro carril que es el rápido, o no, as usual...

Y por supuesto vacas. Muchas vacas. A ojo diría que tocan a diez por tío y son mil trescientos millones o así.

Gensanta de mi vida y de mi corazón con las putas vacas sagradas.

Están por todas partes. Salen de todas partes. Y son enormes. Y no se mueven.

Allí donde se planta la vaca se forma una rotonda, por ejemplo, en medio de la autovía. O en pleno centro de cualquier ciudad con un mogollón de tráfico que ni os lo creéis.

Les mola el calor del asfalto, mira tú qué bien.

A la hora de adelantar hay que mirar no hacia delante, sino a la derecha. Si no tenéis nadie en paralelo, en ese preciso instante salís.

¿Que viene un tío de frente? Quién dijo miedo. Os pegáis un poquito, él se abre otro poquito y aquí paz y después gloria.

¿Que los que vienen de frente estaban haciendo lo mismo? Pues nos abrimos todos un pelín más, que ya dice un refrán hindú que donde caben dos caben cuatro y si me apuras hasta doce. Todo es ponerle buena voluntad y, la verdad, estos pollos la tienen inmejorable.

Todo esto que os cuento va aderezado con unos agujeros en las carreteras en los que cabe medio camión.

Es acojonante adelantar de a cuatro rebotando en los butrones que no habéis logrado esquivar.

Luego está el tema de los camiones, que como ya os he dicho van a paso de tortuga, soltando humarro y adelantándose unos a otros como auténticos dementes, aplicando ese precepto hindú que dice que si tú vas a treinta y el de delante a veintinueve eres la madre de todos los pringados por ir detrás de él.

Y luego resulta que hay un poco de desnivel y el de detrás corre un kilómetro más que el que lo acaba de adelantar así que tiene que adelantarlo a su vez...

Si multiplicáis esto por los millones de camiones que hay os daréis cuenta de que...son un puto infierno...y gracias a ellos pulverizaréis récords como por ejemplo tardar nueve horas en hacer ciento cincuenta kilómetros.

Eso sí, aprenderéis un montón en el intento porque los camiones de la India son de lo más pintoresco y no sólo llevan pintado el famoso Blow Horn por detrás, sino que añaden frases como "There is no life without a wife" o lo que a cada camionero le parece apropiado transmitir al resto de la humanidad.

El tema de la conducción nocturna merece un capítulo aparte.

Un hindú necesita, por definición, ver todo lo que pueda por delante, de modo que, como tiene las luces cortas apuntando a Antequera...pone las largas.

El que viene de frente no ve un palote así que...las pone también.

Como ambos se han quedado ciegos en el intento...ponen las antiniebla.

Y esto lo hace todo dios.

Y la conducción se convierte en un juego de la Play en el que vuestro coche es el Halcón Milenario y vosotros Han Solo esquivando supernovas.

A esto añadidle que no por no ver un pijo dejan de aplicarse los anteriores principios, qué va.

Adelantan igual, los agujeros son los mismos, y las vacas y vehículos marcianos que os cruzáis también.

Y luego están los fenómenos laterales paranormales.

Vuestro colega va conduciendo con los ojos calcinados y vosotros haciendo de navegador:

- No salgas, viene un camión enorme.

- Camello con carro dos coches por delante.

- Ojo que viene un paso a nivel sin señalizar como todos.

- Menda en cuclillas en la cuneta.

- Pueblo.

- Menda en cuclillas.

- Otro más.

¿En serio estos tíos se plantan a ver pasar coches en la cuneta sin luces ni hostias, con todo el humo que sueltan los camiones y con todo cristo adelantando por el arcén?

Y entonces veis que el enésimo menda en cuclillas tiene en la mano un rollo de papel higiénico.

Y lo siguiente que cruza la carretera es una serpiente de dos metros que sale de los arbustos.

Y entonces lo entendéis.

Qué país éste josmíos.

Y si a estas alturas os estáis preguntando cómo coño se cruza una calle con este tráfico os lo explico en un pis pas.

El sufrido peatón adopta una postura característica, que viene consistiendo en encoger los hombros y mirar al frente (mientras reza, supongo). En esta posición comienza a caminar despacio para que los vehículos puedan esquivarlo...hasta que llega al otro lado. Y tan ricamente.

Y luego está mi variante,  que consiste en que junto a un grupo de peña con ganas de cruzar y me planto en mitad del paso de peatones con los brazos extendidos y cara de psicópata y al menos por el trozo que abarcan mis brazos no pasa ni dios a no ser que me atropellen y les da como corte.

Yo creo que debían pensar que mira qué guiri tan exótica y tan pintoresca oye. Qué forma más rara de cruzar.

Lo más acojonante de todo es que los tipos consiguen una fluidez asombrosa en el tráfico.

Con la de vehículos que hay, os aseguro que si se respetasen las normas habría atascos que se verían desde los satélites y no es así.

También es verdad que se tienen que dar una cantidad de hostias espectacular, aunque yo no vi ni una.

Otra cosa que me llamó poderosamente la atención es la calma con la que esta gente se toma lo de conducir. Una tiende a pensar que al final del día deberían tener todos los pelos como escarpias y no es así.

No sólo eso, sino que cuando te quedas atascada en una calle estrechísima, muy amablemente te desmontan la mitad de los chiringuitos y te guían para que salgas.

Y hasta te aplauden al terminar.

Qué os puedo decir...me ha encantado conducir en la India. Es sensacional.


4 comentarios:

  1. ¡¡Bravo!!
    ¡Ya era hora que volviera tu ingenio.!

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  2. Mi ingenio nunca se ha ido, sólo que lo de control ya me aburre taaaaanto que a partir de ahora me dedicaré a escribir sobre...todo lo demás :-)

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  3. ja jaa lo que me he reido, gracias una vez más, desconocida Cristina por hacernos pasar estos ratos leyendo tus más que amenos post...".Alicia en el pais de las maravillas" se queda tan insípido al lado de tus relatos!!
    Que pases buenas fiestas y esas cosas que se dicen...te lo deseo de corazón.
    Isabel

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