sábado, 10 de mayo de 2014

Tricky, tricky, tricky...mon amour






Vamos, que por cualquiera de estas gilipolleces  y unas cuantas más que podéis ver si pincháis en los links que he puesto, te pueden meter un puro dentro de la más estricta legalidad.

Mi querido José Blanco, que según parece lleva una campaña toledana por culpa de la asociación de víctimas del descarrilamiento del Alvia, que le están dando caña brava porque les parece indecente que sea candidato a nada que no sea la trena, moción que servidora comparte plenamente, es experto en desperdiciar oportunidades de guardar silencio, y ha soltado con su gracejo habitual que ADIF "cumplió con la legalidad" al construir la línea de Santiago y también con la normativa de seguridad.

Y ahora yo me descojono.

¿Qué valor tiene exactamente la tal legalidad cuando los políticos hacen leyes perfectamente aberrantes y carentes de lógica y fundamento sobre un montón de cosas de las que no tienen ni puta idea?

Se pagan barbaridades por obras que se conceden desde la tal legalidad porque no es ilegal aumentar el precio hasta el infinito una vez que tienes el contrato amarrado.

Se puede llevar a una empresa como AENA a la quiebra...y, qué coño, a un país entero y legalmente no hay ni un solo responsable.

Se empotra un avión enorme y la culpa es de los muertos. O un tren y pringa sólo el maquinista.

Si sigo me salen doscientos tomos de mierda del estilito. 

Da risa y urticaria lo de la tal legalidad.

Y sé de lo que hablo porque hace mucho que curro constreñida y estreñida por las leyes más estúpidas de la historia de la aviación.

Me meten un puro del tamaño de mi hipoteca entera si finjo estar enferma, pero puedo controlar dos aproximaciones a la vez y una de ellas con dos sectores de ruta, que es una barbaridad y muy arriesgado, y todo ello es legal.

Un avión puede cargar combustible para un aeropuerto y para desviarse al alternativo si hay problemas...y resulta que el alternativo es una pista paralela del mismo aeropuerto. Y esto es legal.

Me dan cursos, por imperativo legal, en los que me explican que los relevos son un momento peligroso y delicado en la operación diaria, mientras me cascan uno cada 40 minutos niquelados, que voy a 12 por servicio, también por imperativo legal.

Trabajo en unas condiciones perfectamente legales que hacen que mi curro sea innecesariamente complicado, y cada día más, que llevamos tres añitos de flipar y lo que nos queda.

Ahora mismo es legal pasarse la seguridad por el forro porque lo que pita es la pasta. Y ya se han encargado los cerebros de todo este aparataje de que las responsabilidades legales, que las hay, se las coma el último eslabón de la cadena, el que no puede protestar.

El maquinista, los pilotos, nosotros...y todos los que cada día bregáis con condiciones imposibles en vuestros curros, haciendo cosas que jamás haríais motu proprio, sólo que os han puesto delante un bonito pliego muy legal, que dice que "se modifican sustancialmente vuestras condiciones de trabajo" y que si no tragáis os largáis.

Queridos políticos y gestores de todo lo que hay...ya nos estamos tragando el derecho de pernada laboral, de modo que, si no es mucho pedir, no ofendáis también nuestra inteligencia soltando las chorradas que soltáis.

Dicho lo cual...me largo a Utah con mi matasuegras y mis gafas con bigote a descomprimir desafiando  la legalidad mientras paseo por la calle con un violín dentro de una bolsa de papel...

Aquí sólo veo guillotinas y no es plan.

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