sábado, 19 de abril de 2014

¿Cuándo coño se pondrá de moda el cerebro?



Hoy he encontrado este artículo taaaaaaan interesante que no he podido resistir la tentación de plantarlo por aquí.

En la primera foto veis el que sería el cuerpo perfecto de acuerdo con una encuesta, supongo, hecha a no se especifica cuántos tíos ni de qué aspecto.

Por ejemplo y mismamente...estos:


O éste:


Pero bueno, si es lo que hay, es lo que hay.

El pelo...lo tengo, sólo necesito peluquera H24 o que mi churri no quiera usar el baño un mínimo de cuatro horas ininterrumpidas, que es lo que tardo en decolorarme el mío, ponerme mechas rubias de tres tonos y una tonelada de rulos para conseguir ondas cachondas en mi melena leonil.

Hay que añadir una hora con la ventana abierta para que se disipen los efluvios de los dos botes de laca con los que tendré que rociar el invento...para que no se me caiga todo en la cara en cuanto eche a andar.

Total horas baño: cinco.

Lo de la cara de Megan se arregla con una careta de silicona que tardaré en hacer otras tres horas mínimo encerrada en el taller...de mi churri, que yo no tengo.

Cariño ya-tú-sabes que para lucir hay que sufrir.

¿Cómo que tú no?

Sijosí, tú también.

Los melones de Kim, ya lo siento, no me caben en el cuerpo. Necesito respirar y tragar y con ese aparataje no puedo.

Ni dormir sin roncar, ni agacharme, ni correr. Vamos, que ni de blas.

Tripa y caderas son dos horitas de pilates al día. Ya llevamos siete.

Exfoliación, depilación, autobronceado...un par más. Y van nueve.

Para lo de las piernas tengo un potro medieval en el que me estiro cada día una hora al levantarme y otra al atardecer, que según dicen es cuando los huesos son más receptivos a la elongación.

Resultado hasta la fecha: cero centímetros en seis meses. Ya casi estoy.

Llevo ya once horitas de ná. Total, pa lo que hago normalmente...

En cuanto a lo de ponerme tacones...por los cojones. Ni chutándome bótox en la planta de los pies para que no me duelan. Con lo bien que me está yendo con el potro medieval digo yo que no hacen falta.

Otro gran descubrimiento de la humanidad al servicio de las féminas. Con lo bonito que sería inventar de una puta vez una vacuna contra la malaria en lugar de esta idiotez.

Pero bueno, ya estoy. El esfuerzo ha merecido la pena y orgullosa y orgullecida de ser por fin como quiere todo el mundo menos yo...me lanzo al ruedo a darlo todo:


Y más:

Mucho más:



Una tiende a pensar que debemos estar ya muy, pero que muy cerca de la extinción y, sin embargo, cada vez somos más.

¿Seré yo la que sobra oh Señor?



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