miércoles, 29 de enero de 2014

El fontanero, su mujer y otras cosas de meter



Llevo unos días flipando con el numerito que el presidente del país adyacente le ha montado a su partenaire.

Empiezo a pensar muy en serio que en las pruebas de admisión para los partidos políticos hay un requisito de horterada sideral puntuable de cero a cien y que con menos de sobresaliente no entran.

Que lo han pillado por los zapatos. Los mismitos pa follar y pa mandar, que es lo que tienen las prisas.

Borras todos los mails, llevas un teléfono prepago con el teléfono de Julie, te apuntas a un gimnasio para salir duchado sin cantar ópera...y te vas a currar con la misma ropa...

Qué penita más grande por diox.

No le arriendo las ganancias a madame, que soy yo y me lo cargo por endiñarme semejante papelón en la cara del planeta entero.

Pensadlo despacio...el planeta...entero...tu cornamenta...me lo cargo fijo vamos. Es que me resultaría imposible no hacerlo.

Además debería hasta colar como atenuante.

Leo que alguien ha hecho una encuesta (mucho se aburre la peña) en la que se dice que a los franceses les importa trois croissants a quién se cepille su presidente...pero que hay que ver qué poca dignidad tiene esta mujer, mira que desaparecer con un ataque de nervios, y que como antes lo hizo ella, pues donde las dan las toman, y además no le cae bien a nadie et ainsi de suite.

Y él es un campeón de la seducción. Un Don Jean.

Pero que no me jodan hombre. Si es un completo fistro.

Duele sólo mirarlo.

Con las canas teñidas con Titanlux. Berlusconi Segundo de las Galias.

Puf.

Mucho, pero mucho de verdad tiene que adornar el tal poder, que una cosa es que te cases con un guayabo y se te eche a perder con los años y otra que ya te lo compres en el desguace.



Y da un asco del recopón, no mentiré, leer comentarios tan jodidamente machistas como los que se están haciendo con el tema.

Que a la que han engañado es a ella cojones.

Y que es muy paleto hacerlo siendo presidente de un país entero, que si te pasas por el arco a tu señora...qué no harás con el resto.

Por último confieso que he alucinado bastante con el asunto porque resulta que la tal Valérie y yo somos de la misma quinta, y desde que veo sus fotos en los periódicos no paro de mirarme al espejo preguntándome si a mí se me ve igual...de marujón.

El caso es que me ceden el asiento en el bus...Por eso he dejado de usarlo...

Y porque pasa por delante de mi casa cada treinta minutos, que ya le vale al cabrón.

Es posible que deba empezar a preocuparme sólo que ahora mismo estoy muy entretenida pensando en otras cornamentas sonadas...Hillary Clinton...Agatha Ruiz de la Prada...que a sus churris les debieron salir carisísimas de la muerte y tengo preparado pan para mojar con la venganza de esta gachí.

La habrá, seguro. Sólo hay que verle la cara.

Yo lo haría.

Ñam, ñam.


2 comentarios:

  1. UUUuuufffff !!!!

    respira hondo. ;)

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  2. Hola,
    Me encanta este post, me he reído de verdad contigo...
    Atenuante... uhm... veamos... se me ocurren varios, por ejemplo: ¿alarma social por cachondeo mayoritario? ¿estado emocional ingobernable por ego destruido? ¿trastorno mental transitorio? ¿estado de necesidad? ¡creo que me quedaré con éste! Es que es taaaan necesario vengarse...
    (Y bueno, los presidentes franceses últimamente van siempre con la bragueta suelta pero nadie habló de la tirria que le tenía el periodista a la presidenta...)
    Creo que en su luxury-retiro-spa-manicomio tras la salida del shock habrá tenido tiempo de urdir venganza, además de ponerse a pastillas... si es que tal deseo tuviera o tuviese.. ¡yo no sé lo que haría antes, si irme o matarlo!
    Luego que me devuelvan al sana-spa una temporadita a seguir meditando y hacer calceta... ¡que ya me curaré!
    Un saludo, Cristina!
    Alz.

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