martes, 30 de abril de 2013

The Boss




Gus mornins in the early mornins güiz the rising sun pal que la haya tenido, que soy la que va a tener que trabajar esta tarde en segunda convocatoria...porque me he presentado en el curro a las siete para descubrir entusiasmada...que me había columpiado con el turno.

Y fijaos qué cosa tan tonta, que por mi desmedido celo AENA no me regala ningún servicio y sin embargo si me columpio al revés me obliga a devolver dos.

Grandes misterios de la economía, que en realidad no tiene tantos.

Si yo me confundo un día, lo normal es que se lo devuelva a la empresa el día que ella quiera, en eso estoy de acuerdo, pero todo lo demás no son matemáticas sino jeta, que con tanto número al final se nos acaba olvidando llamar a las cosas por su nombre y no es bueno.

Es realmente asombrosa la cantidad de términos estúpidos y de soplapolladas que se están soltando en los últimos tiempos para camuflar la realidad.

Hoy, sin ir más lejos, me ha puesto muy tierna Guindos diciendo que supriman los billetes de 500 euros porque él no ha visto ninguno. Supongo que su colega Montoro enchufa los bonitos complementos de productividad de "hasta ocho veces el salario mensual" a sus muy eficientes colaboradores en billetes de veinte euros.

Anyway, apoyo la moción porque es un billete muy coñazo. A ver quién es el guapo que se compra un paquete de tabaco con quinientos pavos, y total a nosotros nos van a seguir robando a saco con el formato que sea menester, que esos pájaros de cuenta son capaces de llevarse a Suiza baúles llenos de monedas de cincuenta céntimos si es lo que hay.

El caso es que de lo que yo quería hablar hoy es de una serie que os recomiendo a todos por ser de lo más edificante e ilustrativa. Se llama Boss y cuenta la historia de un alcalde de Chicago.

Teóricamente es ficticia, pero guarda un parecido con la realidad francamente asombroso.

El tal alcalde es un tipo con cero escrúpulos, adicto al poder, que no a la pasta, capaz de cagarse y de cargarse en/a quien se le ponga por delante, empezando por su familia entera, con tal seguir mandando.

Y es muy curioso ver los tejemanejes y los chanchullos que hacen los ricachones, los trepas y los políticos para conseguir lo que cada uno quiere.

Pero lo que más me ha gustado son las puñaladas que se dan entre ellos.

Es imposible llegar a según qué puestos y hacer según qué animaladas sin dejar muchos cadáveres tanto físicos como metafóricos por el camino y, en esta serie concretamente los muertos encima resucitan, que el protagonista está enfermo y se le aparecen por todas partes sumándose a los vivos que lo acosan sin tregua.

Viendo la serie más de uno pensará que el panorama es de lo más descorazonador, y no le faltará razón, sin embargo a mí me ha infundido muchísimo optimismo. Me explico.

En la serie el alcalde es un redomadísimo hijo de puta capaz de adelantarse a las zancadillas de todo dios, pero en la vida real ningún político, y menos aún los españoles, le llega a la suela del zapato a un guionista americano, así que hay lugar para la esperanza, que aquí ya sabéis que en un pis pas nos sale el barrio y nos pillan en gasolineras o nos encuentran la tonelada de papelotes que teníamos escondidos.

Como en España cada vez hay menos pasta pa robar porque nos están dejando en los huesos, se van a tener que matar entre ellos para seguir trincando de donde no hay...

Coged palomitas y disfrutad...la serie de verdad está a punto de empezar.


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