lunes, 1 de abril de 2013

Juez que juzgas con amor



Empiezo el día con alegría (aunque nada más ver el periódico sé que me va a durar poco), pues salgo de hacer noche y ya se sabe que al que no duerme Dios le ayuda...a arrastrarse el resto del día.

Por si alguien duda de que los designios del Señor sean inescrutables yo se lo confirmo: lo son.

Y lo de los jueces en España...pa mear y no echar gota.

Obviamente alguno habrá normal. Digo yo. Eso espero...o no, porque la verdad es que hace ya mucho que mi fe en la humanidad está bajo mínimos y en estos caballeros y damas ya ni os cuento.

El caso es que leyendo esta noticia he tenido un espeluznate déjà vu.


El abogado del acusado se queja de los supuestos prejuicios del juez, que fijo que a todos nos parecen más que evidentes...

Pues sus compañeros no los ven. Como mucho se puede analizar la posibilidad de que el caballero haya cometido una falta disciplinaria pero ¿de qué tiene este señor prejuicios?

Vamos, que le metería un culatazo sin pestañear y de forma totalmente "imparcial", que supongo que debe significar gratis en terminología judicial porque si no no se explica.

Y me veo a mí misma escuchando al juez que puso a caldo durante 45 minutos de reloj a los controladores en mi juicio por unas vacaciones que me robaron.

Vale que falló a mi favor, aunque era de cajón de madera de pino, pero no se trata de eso.

Ir a juicio es de lo más desagradable y estresante para una persona normal y corriente, y si bien las opiniones del juez son interesantísimas tomando una paella, yo no tengo por qué comérmelas en un juicio.

Y encima sin derecho a pestañear porque se me cae el pelo antes de empezar.

Y sin posibilidad de recusar al juez porque entonces estás muerto. Atreverte a dudar de la imparcialidad de un juez aunque sea más que evidente supone condena fulminante por todos los demás...excepto si tienes suerte y das con alguno imparcial de verdad, que ya me gustaría saber dónde está.

Y leo una de mis sentencias en las que se considera "hecho probado" que gané medio millón de pavos durante años porque me hinché a hacer horas extras.

¿Probado por mis declaraciones de la renta que jamás vio por ejemplo?

¿Por el listado de AENA de horas extras en el que ni figuro porque no las he hecho jamás?

Y releo otra en la que el juez también considera como probado que AENA es una empresa que obra con exquisita buena voluntad a pesar de haberse saltado todas las leyes del mundo mundial una detrás de otra.

Y otra más basada en un artículo de periódico basado a su vez en información falsa y así le consta al mismísimo gobierno y ahí sigue, que no han modificado ni una coma.

Porque como todo el mundo sabe, soy controladora aérea y como tal merezco la muerte antes de empezar, pero sin prejuicios.

Y se me cae el alma a los pies.

Es imposible que este país funcione con semejante justicia.

No puede ser que tengamos leyes que signifiquen una cosa u otra dependiendo de las opiniones personales de un juez, de su estado de ánimo o de sus creencias.

Ustedes exigen el respeto de los ciudadanos...y nosotros un mínimo respeto por parte de los jueces.

Nos hemos convertido en un país realmente muy triste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario