sábado, 30 de marzo de 2013

Think Happy Thoughts




Sé que soy una desconsiderada, una descastada y una petarda por desaparecer durante tanto tiempo sin dar ninguna explicación. Alguna cosita tenía que tener, joder.

El caso es que he llegado a límites inauditos de aburrimiento a la salud de:

- Las muy acojonantes sentencias de mis queridos jueces sobre el asunto de este blog, porque según parece AENA es una empresa magnífica que obra siempre con absoluta buena fe, que digo yo que seguro que los hutus le dijeron lo mismito a los tutsis, y yo soy una desnortada que no tiene nada mejor que hacer que ponerlos a caldo porque he dejado de tomar mi medicación por culpa del copago y todo lo que me pasa es poco.

- El conjunto de despropósitos que vivo a diario en el curro, que no os cuento porque es que me duermo sólo de pensar en ello.

- Un cretino que me atracó en mi propio garaje a punta de pistola tocándome las pelotas de solemnidad. 

Algún día haré un post sobre esto cuando se me pase la mala hostia, aunque os diré a modo de avance que debo ser la única tía de España que tiene su puto atraco grabado en un CD, porque el garaje está lleno de cámaras gracias al vecin@ que no para de lanzar cáscaras de hortalizas varias por el balcón para expresar su desacuerdo con la nueva junta directiva de la comunidad.

- Nuestros queridos políticos. No añado nada porque creo que este epígrafe lo entendéis todos a pelo.

- Mi cumpleaños. Gensanta qué mayor soy sin haberme dado ni cuenta.

El caso es que entre unas cosas y otras llegué al punto en que no me quedaron más opciones que:

a.- Subir a la azotea con un fusil de mira telescópica.

b.- Dejarme de berenjenales y dedicarme a las labores propias de mi sexo en lugar de tanto pensar.

Siendo como soy, me puse rápidamente manos a la obra con la opción a, pero como entre los muchos privilegios que disfruto no está el de tener contactos con la mafia rumana, lo más telescópico que encontré fue el mango de una fregona así que tuve que resignarme con el plan b.

Me he enganchado al punto de cruz. Como os lo cuento. Mano de santo para las neuras oiga, eso sí, no exento de riesgos, que empecé con tanto entusiasmo que la primera semana creía que me había pillado un síndrome de túnel carpiano más un codo de tenista, que servidora no cose desde que hacía pretecnología y ya han pasado un par de años o tres.

Evidentemente yo no voy a coser osos hormigueros, ni alfabetos, ni manteles, así que le hice caso a una chica que vende kits por internet:


Y manzanilla de mí, encandilada con lo de "the beginner very much in mind" y los "sweetest of dreams", que falta me van haciendo, me compré "Oh deep, deep joy!" este bonito cojín sin prestar demasiada atención a la parte que dice 85 cm, que se me están cayendo los palos del sombrajo para manejarlo y ni me imagino qué año seré capaz de terminarlo.


El caso es que ahora soy una tía feliz porque en lugar de guillotinas ya sólo veo agujas y encima aprendo inglés, que nos examinan dentro de nada de competencia lingüística en inglés no operacional y yo estoy aprendiendo a hacer crosstitch y needlepoint con unos tutoriales de Youtube en los que una tal Svenska cose que es un primor.

Y estoy entretenida mientras espero con ilusión a que procesen a mi Campeón :-)




1 comentario:

  1. CRIS, teailoviu mucho, siempre das en el clavo jamía. Debe ser que yo tengo menos contacto con los jueces y esa gente que mangonea en AENA, porque me ha dado tiempo a-
    -pintar y redecorar dos habitaciones de la casa
    -decorar dos mantas con apliques de patchwork para navidad
    -empezar dos delantales de patchwork para las sobrinas
    -poner al dia el jardín que parecía la selva amazónica en 2x2 metros
    -acudir tres veces en semana al acupuntor para perder los sopetecientos kilos que cogí con tanto estrés
    -leer unos cuantos de libros en mi nuevo ebook que me dejaronlos reyes majos.
    En fin, cualquier cosa que me haga olvidar tanto cacao maravillao, al menos durante el tiempo que paso fuera del trabajo....
    Un beso enorme, si ves que se te hace inacabable el punto de cruz, vente que nos ponemos mano a mano en nuestras mecedoras.

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