viernes, 13 de abril de 2012

Blanco y en botella queridos míos


Voy a poner a prueba nuevamente mi superpoder de controladora que ve-cosas-que-son-de-madera-de-pino y os voy a contar una historia que no os va a gustar.

Día tras día escucho a mis compañeros repetir que esto tiene que cambiar porque es un desastre sideral y es completamente ilógico hacerlo todo tan mal pudiendo hacerlo no bien del todo, porque falta gente por un tubo, pero sí mucho mejor y mucho más legal.

Y escucho a la ministra de Fomento diciendo que quiere poner en valor AENA, lo que sea que signifique esto mientras hace lo mismo de siempre o peor aún: no hace nada.

Es lo que tiene ver cosas que no son de este mundo al parecer, que te deja perfectamente pasmado justo cuando necesitas espabilar...o te da la excusa perfecta para pasar de todo.

Me inclino por lo segundo.

Repitiendo lo mismo sólo se consigue meter la gamba con más práctica, así que he llegado a la conclusión obvia de que AQUÍ NADIE QUIERE ARREGLAR NADA.

Pasad de las gilipolleces que os cuentan e id ahorrando josmíos, que esto va a ir a peor.

Sólo están ganando tiempo para venderle la empresa desguazada al mejor postor...que casualmente será un amiguete para poder seguir trincando.

Tiempo al tiempo.
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sábado, 7 de abril de 2012

Blogs que se convierten en ouijas


Y controladoras que se convierten en brujas.

Hablando de nuestra reforma laboral, que ahora es la de todos:

"Le pido al cielo de rodillas que agún día os caiga encima toda la mierda que me está cayendo y que me estáis soltando a mí. Ese día hablaremos de tú a tú y ya veréis qué bien nos entendemos."


Hablando del ex-ministro de Fomento:

"Espero que el estruendo de su caída sea de tamaño directamente proporcional al de su desfachatez."


Podría mencionar el asunto de las tasas que os dijeron que no iban a subir porque para eso nos estaban jodiendo a nosotros, y resulta que sí lo han hecho y además un huevo, pero ya me parece ensañamiento.

Este nuevo superpoder de controladora que me permite-ver-cosas-que-son-de-cajón-de-madera-de-pino acojona, pero no estoy dispuesta a desperdiciarlo, así que allá voy:

"Espero que Pepiña se deje los piños en la próxima junta de vecinos para siempre jamás."

Ya os contaré si funciona, porque desde luego se merece eso y mucho más.
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Flipo Pepiños Voladores


Me está pasando una cosa tan surrealista en los últimos tiempos, que he decidido contárosla en parte para que os descojonéis y en parte para ver si descomprimo, que como la cosa siga así voy a acabar encerrada.

No sé si en un frenopático o en la trena directamente, pero lo del encierro lo veo clarísimo.

Debo ser muy gilipollas o muy acomplejada porque nunca he tenido la sensación de ser millonaria.

Es posible que reforzase dicha convicción el hecho de jamás nadie ingresase en mi banco los famosos 360.000 al año que tanto han dado que hablar.

El caso es que, entre unas cosas y otras, servidora vive en un apartamento de 90 metros cuadrados en una comunidad un tanto pintoresca que al principio apodaba 13 Rue del Percebe, pero que cada vez se parece más a Hell's Kitchen.

He compartido momentos realmente entrañables con mis vecinos, como cuando encontré en la puerta de mi apartamento una escalofriante manisfestación (con policía alucinada incluída) de señoras cardadas y con bata aullando que no querían un burdel en el edificio...porque yo me había hecho un loft y una casa sin tabiques en su mente sólo puede ser un negocio y no una vivienda.

O como cuando la parejita de no sé qué piso, mamada hasta las trancas, tuvo la bronca del siglo y ella le dijo a él: te voy a quemar la moto. Y quemó la del chulo, cuatro más, algún que otro coche, una planta entera del garaje y la instalación eléctrica de medio edificio.

Según me cuentan, fue realmente hermoso ver cómo fluyó el amor vecinal del lado izquierdo del edificio al derecho en forma de viandas que cambiaron de nevera hasta que volvió la luz.

Y como los vecinos fluyeron también al unísono y dejando de lado sus diferencias por primera vez en la historia, para sacar a hostias del apartamento a los causantes del marrón.

Afortunadamente este episodio me pilló de viaje, pero me río yo del que vio brillar rayos C en la oscuridad cerca de las puertas de Tanhauser, porque en mi finca se ven de la A a la Z, de día, de noche y hasta por la tarde.

El caso es que tras muchos esfuerzos finalmente hemos llegado a una entente más o menos cordial y a ratos, y la comunidad iba bastante bien...hasta que aparecieron Pepiña y su troupe.

He bautizado así a madame porque lo creáis o no, es digna discípula del mismísimo ministro: ha decidido hacer obras absurdas en la comunidad y trincar la parte correspondiente.

Por ejemplo, según parece, ahora vamos a tener en un trastero una oficina de atención al vecino, tócate los cojones.

Y vamos a arreglar el acceso a la piscina, que ni siquiera pertenece a nuestra finca.

Y vamos a tener una bonita zona de juegos en un jardín asalvajado que tenemos por aquí...para una comunidad que de media tiene 65 años.

Para el arreglo del matogroso han presupestado una partida de 16k, que ahora ya os digo que somos un ministerio y de aprobar presupuestos concretos como todo el mundo nanay.

Nosotros vamos a lo grande y a Paco le decimos que lo arregle por 6k, que infle la factura hasta 16 y nos repartimos la pasta con la calma.

Y vamos a sustituir la empresa que limpia la finca, que va como un cañón, por los coleguitas de madame, que no curran y de algo tienen que vivir, y si curran mal ya nos damos de hostias por los pasillos o en el ascensor.

Pero lo mejor de todo es el administrador.

Al que viva en Mallorca y sienta curiosidad le doy el nombre y apellidos de este señor en privado...de momento, porque me parece acojonante que semejante pájaro de cuenta tenga licencia para administrar algo que no sea la distribución de heroína en el talego y desde dentro.

Gracias a los amaños de votos que ha hecho y a una ristra de patrañas, Pepiña se ha hecho con la mayoría en la comunidad. Rascada pero suficiente josmíos.

Hemos amenazado con una auditoría a este prenda y de repente se descuelga con que ¡sorpresa! se le habían perdido 45.000 euros desde hace seis años.

Y Pepiña, como no podía ser de otra manera, lo confirma en su posición mientras se relame pensando en todas las obras estúpidas que hará con esa pasta y en la parte alícuota que irá a parar a a su bolsillo.

Consigno como hecho curioso que mientras tengamos políticos de mierda dando ejemplos de mierda este país será un puto asco.

También consigno que no entiendo por qué me tengo que comer a Pepiño hasta en la sopa, que somos un huevo de españoles para repartir y que me toque a mí todo el rato no me parece ni medio normal.

Y añado que estoy hasta las pelotas de estudiar la ley de propiedad horizontal en lugar del bonito desdoblamiento de aerovías que me cae dentro de un mes, y todo para descubrir que es una auténtica mierda, al igual que el resto de las leyes nacionales.

El caso josmíos es que desde hace diez días mi mísero tiempo libre se va en cartas, cabreos, documentos, impugnaciones, auditorías y la de dios.

Y me faltan dos telediarios para apalancarme en la puerta del tal administrador con una pancarta en la que diga lo bien que trinca este señor.

Y sólo uno para arrancarle a fulanita la peluca a mordiscos, que no sé por qué tengo que aguantar a todos los putos iluminados de la tierra y encima pagando. Cojones ya.
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miércoles, 4 de abril de 2012

Las reglas del Juego



Llevo una temporada larga meditando sobre el asunto de la reforma laboral.

Y digo larga porque a los controladores nos la cascaron hace dos años ya, así que he tenido tiempo para darle muchas vueltas y para sufrir algunos de los efectos que vosotros aún no habéis experimentado en profundidad aunque penséis que sí.

No os queda nada majetes...nos queda...

Es curioso cómo funciona el asunto de los privilegios oye, que el día menos pensado rebotan como un boomerang y te dan en todos los cuernos a ti que nunca lo fuiste según tu propia definición, que no la de los que nos desgobiernan, que siempre ha sido la misma aunque tú no te lo creyeras.

Están políticos y empresarios empecinados en cascarnos un modelo de curro que ya no sé si es indio, chino, marroquí o americano.

La cosa de la infinita flexibilidad laboral es muy americana, claro que si ellos pierden el trabajo tienen otros para elegir, no como aquí, que si lo pierdes te jodes y antes encuentras meigas que curros.

El modelo marroquí viene siendo el de coge lo poco que tengas y lárgate de tu país, que aquí la cosa está chunga.

El modelo chino es el de los horarios ilimitados, claro que en su caso el negocio es familiar y aquí te chupa la sangre un desconocido, así que por mucho que nos quieran vender las bondades del trabajo infinito, como que no es lo mismo.

Y el indio es uno que descubrí el otro día y que me ha dado un kilo de grima, que resulta que te compras una blusa en ZARA encantada porque has encontrado un chollo y resulta que lo que llevas es un modelo hecho de piel de esclava porque la gachí que lo fabrica trabaja 70 horas a la semana y cobra tras cinco años una pasta que será su dote, que en aquel país siendo una fémina no tienes derecho a vivir si no carga contigo un maromo.

Sin contar con que los empresarios y políticos no han tenido en cuenta el asunto de la idiosincrasia nacional, que no es moco de pavo, y cosas que funcionan en otros países no valen aquí.

Porque a lo mejor los americanos viven tan ricamente en el constante filo de la navaja, pero aquí nos gusta tener nuestra propia casa para no envejecer en la calle cuando nuestra mísera pensión no nos dé para pagar alquileres que suben y bajan como les peta.

Porque nos gusta tener tiempo libre para dedicar a nuestras familias y amigos y si nos lo quitan reaccionamos currando lo mínimo y mal.

Pero sobre todo porque si yo no sé cuánto me va a durar el trabajo porque no depende de lo que yo haga, sino de criterios perfectamente cambiantes y aleatorios como por ejemplo ministros iluminados con muchas ganas de trincar en gasolineras y donde se tercie, ni cuánto voy a cobrar cada mes, lo primero que hago es quedarme muy quieta y guardar la pasta que gano por si las flies.

De hecho ya no tengo tele por cable ni teléfono fijo, hace meses que no compro ropa y desde que no como en restaurantes me siento mucho mejor.

He cancelado mis tarjetas de crédito, he desempolvado la bici, me he borrado del gimnasio y me estoy haciendo un huerto en casa.

Tiene que haber unos criterios mínimamente claros para que podamos funcionar señores, aunque no sé cómo espero nada de unos mendas que no son capaces de dejar quietos ni los límites de velocidad en las carreteras ni las terrazas en los bares, coño.

No puede ser que las leyes cambien de un día para otro, que los convenios se incumplan por el morro o que las condiciones laborales de las personas cambien constantemente de modo que cualquier parecido con el contrato que una firmó en su día y el actual es para descojonarse.

En España somos unos genios haciendo panes como hostias.

Conseguimos producir fuera baratito porque somos unos aguilillas...para dejar sin curro a los de dentro.

Importamos chinos a tutiplén con bonitos descuentos porque no es que lo vendan, es que lo regalan todo...y no sólo se han cargado nuestros comercios, sino que ahora los camareros en sus bares somos nosotros.

Subvencionamos a Racanair porque nos mola volar low cost...y nuestras compañías quiebran y nuestros pilotos se largan a Qatar.

Obviamente la consecuencia directa del low cost general...es que ¡oh sorpresa y susto y muerte! acaba por llegar a nuestros sueldos.

Inflamos los precios de los pisos convencidos de que hacemos el negocio del siglo...hasta que tenemos que devolverlos porque no pagamos las hipotecas.

Curras en negro y trincas a saco y encima quedas como un campeón, que para algo nuestros ministros fomentan el modelo por toda la nación...así que nos suben la luz, la gasolina y el aire y de eso no hay quien se libre.

Y encima bendecimos los dislates de nuestros gobernantes votándoles una y otra vez...hasta que nos cascan la reforma laboral, nos suben los impuestos y se crujen nuestros curros. Mientras ellos siguen en sus poltronas.

Como no espabilemos, josmíos, no ganamos un mundial ni en Angola.

Lo único bonito del asunto es que los panes y las hostias son como los privilegios, y también rebotan y en vuestro culo explotan...mis queridos políticos y empresarios.

A ver si os creéis que esta gilipollez de reforma laboral no os va a pasar factura a vosotros.

Tiempo al tiempo amigos, pero os acabaréis teniendo que comer toda la mierda que necesitáis vendernos para que funcionen vuestros negocios y se mantengan vuestras poltronas simplemente porque no nos pagáis lo suficiente para comprarla.


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