martes, 7 de febrero de 2012

Reflexiones con gripe


Todo empezó con esa sensación de que se te está poniendo la cabeza gorda y es posible que estés incubando alguna mierda.

Después vino la muy desagradable sensación de que te clavan estacas en cada una de las articulaciones, los ojos hirviendo todo el día, el tremendo dolor de cabeza, una presión en la cara que parece que te va a estallar en cualquier momento y vas a ser una criatura cualquiera de la taberna de la Guerra de las Galaxias, la tos, el moqueo, los sudores y, por supuesto...la mala hostia.

No me extraña que la gripe se haya cargado a estas alturas a millones de personas, porque es una putada que no es ni medio normal.

Me han dicho que la mía es de tamaño familiar, pero no me consuela nada.

Consigno como hecho especialmente curioso que me duelen las raíces de todos y cada uno de los pelos de la cabeza y no es broma.

Reflexionando sobre esta nueva alegría con que me ha obsequiado el Señor, que lo suyo desde hace un par de años es un no parar, me he dado cuenta de varias cosas, a saber:

Ahora sé distinguir claramente la gripe del resfriado común. Hay una diferencia obvia: nada reduce los síntomas de la gripe de los cojones. 

Lo que más te jode la gripe es la autoestima.

Una tiene una visión estupenda (y obviamente no testada clínicamente) de sí misma en la que se crece ante la adversidad y aguanta estoicamente cuando las cosas se ponen chungas...hasta que se pilla esta mierda.

Y entonces descubres que eres una quejica y una birria que te pasas arrastrada todo el puto día echando pestes por las esquinas y con la dignidad a la altura del betún.

Para más inri te enteras de que hay una Asociación de Alpinistas con Cáncer y flipas con los huevos que tienen ellos pa sus cosas y tú para lloriquear por una mariconada, con lo que te sientes infinitamente peor...mientras sigues rosmando.

Y te acuerdas del menda aquél que secuestró a la tal Natacha durante ni sé cuántos años y te animas pensando que a ti no te hubiese aguantado aquel cabrón ni dos días de puro pelma que eres.

Está claro que la que no se consuela es porque no quiere.

Lo único bonito de toda esta experiencia es que llevo una semana tosiendo en unas placas Petri que me he agenciado porque estoy segura de que a la larga esta cepa de virus tan cabrones me va a servir para algo...
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miércoles, 1 de febrero de 2012

Es lo que tiene el low cost


Hace un par de días leí una noticia en la que algún político decía que menuda putada que se nos vaya del país lo más granado porque, entre otras cosas, los trabajos que pueden desempeñar son los que más cotizan a la Seguridad Social.

Ahí le has dado amigo mío. 

Fíjate que esto se veía venir tan claro como lo de la burbuja inmobiliaria de marras, que hay que ser muy memo para pensar que un menda que se deja las pestañas estudiando medicina durante diez años se va a conformar con currar por 1000 euros al mes.

O el que estudia n idiomas enteros y se hace tres masters más una carrera, o los arquitectos e ingenieros a los que se les pide hasta el triple salto con tirabuzón por sencillos 800 euros y sin contrato.

Lo del low cost para todo, que tanto se lleva ahora, es una solemne gilipollez, porque si enrasamos a la baja sólo conseguimos que la peña se largue a países en los que se valore el esfuerzo que han hecho, no que trabaje por dos pesetas.

Y que los que se queden no tengan dónde caerse muertos ni se gasten un duro, que con 1000 euros uno llega muy malamente a fin de mes.

No ahorramos pasta, nos jodemos todos que no es lo mismo, porque es imposible que nuestros sueldos y contratos se mantengan mientras todo lo demás es low cost, aunque todavía hay peña que cree que sí y luego no se explica cómo se quedan sin curro uno detrás de otro. 

Con vuestras leyes, subvenciones, chanchullos, con la cantidad de empresas que os habéis cargado y la mierda de educación que habéis parido, amigos políticos, dentro de poco seremos el país que desbancará a China en la producción regalada de componentes electrónicos por salarios de 300 pavos al mes porque no daremos para más.

Tanto habéis apretado y tanto habéis permitido que ahora os encontráis con que el sistema que habéis creado no se sostiene...y a ver de dónde vais a trincar ahora amigos míos.

En mi pueblo a lo del low cost lo llaman hacer un pan como unas hostias. A las pruebas me remito.
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