Este artículo no lo he escrito yo. Me ha pedido que lo publique una persona cuyo nombre no pondré porque ya sabemos todos que en España la libertad de expresión brilla por su ausencia y en nuestro mundillo aeronáutico las represalias vuelan más lejos y más rápido que los aviones.
No os imagináis la tristeza que me produce que teniendo pilotos y controladores de competición hayamos llegado a esto.
Saludos Cristina,
te escribo para hacerte llegar un pequeño artículo que he escrito a colación de un incidente que aconteció hace varios días en el TACC de Valencia cuando hubo varios desvíos en Barajas por fuertes tormentas (día 26 de julio).
Lo he escrito para quitarme un poco de encima la rabia y desazón que me dió lo que pasó y sobre todo porque sé que estas cosas no salen nunca a la luz porque ya hay gente que se encarga de mantenerlas en un segundo plano.
Permíteme la ocasión de darte las gracias personalmente por el blog y por el trabajo que desarrolláis tú y tus compañeros.
Con todo lo que lleva pasando durante estos años y que de momento no haya habido ningún accidente habla bien de vuestro trabajo y esfuerzo personal.
Si ves un XXX (quito el nombre de la compañía por razones obvias aunque bastante tristes) por tu radar piensa que desde ahí te doy las gracias por llevarnos seguros a nuestro destino.
Y la última barrera les salvó…
Escribo
estas líneas seis días después del incidente y aún me siguen
entrando escalofríos, pensando que más de 300 personas estuvieron a
punto de morir en los cielos Valencianos y, como siempre, a nadie le
importa.
Para saber antes de empezar…
En un día
cualquiera, el primer aeropuerto de España por tamaño, pasajeros y
movimientos, es decir Madrid-Barajas, funciona sin mayores problemas
que los habituales.
Los aviones aterrizan y despegan desde el sur
hacia el norte y las posibles complicaciones en las horas punta son
gestionadas con la mayor rapidez posible por el escaso y agotado
personal de control.
En el otro lado, los pilotos también conocen
más o menos lo que se pueden esperar cuando llegan y salen de
Barajas, así que no hay mayores problemas.
Todo esto
cambia cuando la meteorología se complica en Madrid. Los vientos
predominantes del norte cambian, soplando desde el sur.
Esos vientos
traen fuertes tormentas a la sierra al norte de Barajas, algo que a
nadie le gusta, puesto que en esas condiciones, en vez de aterrizar y
despegar de sur a norte, los aviones han de hacerlo desde el norte
hacia el sur, con lo que la gestión de los tráficos se complica por la cercanía de la sierra de Guadarrama.
Esto hace que
la cantidad habitual de tráficos no puedan aterrizar en Barajas,
teniendo que ser desviados a aeropuertos alternativos como
Valladolid, Valencia, Barcelona,… creando una situación de
sobrecarga de trabajo a los controladores que gestionan estas rutas.
Qué pasó ese día…
Pues que la
meteorología se complicó en Barajas, y todos los aviones que
llegaban se juntaban con los que no habían podido aterrizar antes.
Las tormentas no cesaban y por lo tanto nadie en su sano juicio se
iba a meter ahí, y si se metían era poquito a poco, uno tras otro,
sabiendo que las opciones de maniobra en caso de dificultades eran
pocas.
Esto obligaba a muchos aviones a esperar en otros puntos de su
ruta o en zonas a medio camino con los alternativos a ver si la
situación mejoraba y podían aterrizar.
Muchos se quedaban dando
vueltas durante mucho tiempo, ocupando un tramo de ruta que otros
vuelos con otros destinos necesitaban para llegar a sus destinos.
Véase los circulitos de la imagen siguiente, cada círculo
representa un mínimo de 4 minutos, normalmente entre 6 y 8 minutos,
y en esas imágenes se representa una pequeña proporción de los
aviones que estaban volando en ese momento. Cortesía de
Flightradar24.com.
Como los
vuelos con otros destinos no podían pasar por las zonas
sobrecargadas había que desviarlos de sus rutas y, de nuevo, generar
más situaciones anómalas en las cuales los errores son más
fáciles.
Y entonces ocurrió el incidente…
Un vuelo (a
partir de ahora ABC111), que salía de Alicante con destino al Reino
Unido tenía como ruta sobrevolar Madrid, Bilbao, Nantes,… debido a
la sobrecarga en Madrid se le decide redirigir directo a Zaragoza y
posteriormente Bilbao, manteniéndole a un nivel bajo para evitar
todos los problemas de la zona de Madrid.
A su vez, otro avión (a
partir de ahora ZZZ999) desviado a Valencia desde Madrid está en
descenso, manteniendo el mismo nivel que el primero, y en
trayectorias cruzadas. Sus velocidades individuales rondan los 500 -
600 km/h.
Momentos
antes de que los dos aviones choquen en mitad del aire cerca de
Valencia, el sistema automático de anticolisión, última
barrera de protección ante choques en el
aire, avisa a los pilotos para que comiencen una maniobra evasiva.
ABC111 desciende y ZZZ999 asciende, evitando la colisión por unas
pocas decenas de metros.
Los
pasajeros no se enteraron de nada, llegaron a sus destinos y ninguno
supo que estuvieron a segundos de morir en el aire.
Por qué pasó esto…
Como todos
los accidentes e incidentes, las causas son un cúmulo de fallos, una
cadena de errores que llevan a un desenlace fatal. En la parte del
control aéreo y la gestión de recursos humanos la cadena de fallos
se puede describir como sigue:
El más
directo viene porque dos aviones estaban volando en trayectorias
cruzadas al mismo nivel. Esto no se hubiera producido si no se
hubiera sacado a los aviones de sus rutas prefijadas. Ese cambio de
ruta vino obligado por una sobrecarga en ciertos sectores en Madrid y
áreas adyacentes.
Esta sobrecarga no se minimizó con la subdivisión
en sectores más pequeños que hubieran ayudado a manejar más
aviones de forma segura.
Si no se abrieron esos sectores es porque no
había personal disponible para que se encargara de ellos.
El hecho
de que no hubiera personal parte en primera instancia de una mala
planificación (la previsión de fenómenos meteorológicos debe de
servir para que se planifiquen estas situaciones), y en segundo
término, aún más importante del hecho de no prever estas
situaciones en términos de formación/preparación y de plantilla
suficiente.
Si no se tiene personal suficiente es porque directamente
tanto los mandos intermedios/superiores como las figuras clave en la
gestión de AENA y el Ministerio de Fomento no quieren trabajar en
aras de la seguridad, e intentan recortar dinero de donde no se puede
hacer, mientras se lo gastan por otro lado dándoselo a sus amigos y
a aquellos que deben favores.
Y mientras, todo esto sigue con el
beneplácito de la Comisión de Investigación de Accidentes e
Incidentes de Aviación Civil, CIAIC, que se dedica a mirar hacia
otro lado.
Por qué he escrito esto…
Porque el
hecho de que cada día estamos más cerca de un accidente grave en el
espacio aéreo español es una realidad, y sucesos como estos llegan
a oídos de pocas personas porque asustan, porque hacen ver que algo
va a pasar y no lo queremos ver con todas las señales que nos están
poniendo.
Estoy seguro
que entre el día que pasó esto y el día en el que usted está
leyendo este texto, más de un suceso como el que he descrito ha
tenido lugar y otras 300 personas han estado a punto de morir sin
saberlo por la irresponsabilidad primera de los encargados de la
CIAIC, AENA y el Ministerio de Fomento, por su codicia en el recorte
de la seguridad.
Es fácil echar la culpa al muerto, ver que los
trabajadores que se están jugando la vida son los que van a tener la
culpa de todo, y después seguiremos tan tranquilos.
Si esa hubiera
sido la tendencia en aviación, jamás habríamos alcanzado un mínimo
de seguridad, pero gracias al esfuerzo y valor de muchos
profesionales, se consiguió mediante la denuncia y el estudio de los
verdaderos motivos de los accidentes e incidentes.
Estos dos
aviones y estas 300 personas salvaron su vida gracias a la pericia y
profesionalidad de los pilotos así como a que el último sistema de
defensa del avión funciono correctamente.
Si usted, o cualquier
persona querida suya, piensa volar, sepa a lo que se arriesga y por
culpa de quien pone su vida en peligro.
Ese día el sistema funcionó,
otro día puede que no, y entonces lo único que pido es que la
persona que más quiero en este mundo no esté a bordo...Ese día sí
lo estaba.
2 de agosto de 2012.
“Si
crees que la seguridad es cara, prueba con los accidentes.”


Me fastidia cada dia más que estén recortando en seguridad y que el número de cargos politicos puestos a dedo no recorten ni un duro ( mirad los BOE's y veréis como el número de "asesores" no para de aumentar )
ResponderEliminar"El próximo parado que sea un diputado...o su P... madre"
Salvando el anonimato, no creo que haya problema en compartirlo por ahí, verdad ?? saludos !!
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