martes, 3 de julio de 2012

Absentismo laboral





Los controladores son unos hijos de rana, unos desagradecidos y unos desalmados.

Con la de tiempo y esfuerzo que hemos dedicado a explicarle a toda España que son unos inútiles, unos privilegiados, unos terroristas, unos secuestradores de niños y ancianos, unos degenerados, unos vagos, que su curro lo puede hacer cualquiera con un mocho en la mano, que son lo peor de la sociedad hasta el punto de que ni siquiera son humanos.

Y nos ha costado una tonelada de propaganda esquivar la espinosa cuestión de que los seleccionábamos de cien en cien  de entre tandas de ocho mil tíos y encima nos gastamos diez millones por tío en su formación, ergo si ellos no son buenos, nosotros somos unos tarugos.

Con lo que nos ha costado cargarnos su profesión para desmotivarlos hasta el infinito y de paso trincarnos la empresa entera para los amigotes construyendo aeropuertos absurdos y subcontratando lo que ya teníamos.

Con lo que nos hemos esforzado para entoligarles nuestro marrón sin que se nos viera demasiado el plumero.

Con lo que hemos tenido que disimular para que los demás currantes no se dieran cuenta de que los siguientes serían ellos.

Con lo que nos está costando marearlos hasta el día del juicio final y tenerlos permanentemente amenazados con sediciones, multas y la de dios, que no veas si hemos tenido que inventarnos leyes y no veas la de ellas que nos hemos cargado.

Con todo el esfuerzo que hemos hecho y hacemos para que estén reventados a todas horas y para cargarnos su vida personal.

Y los muy desagradecidos no son capaces ni siquiera de venir a currar estando de baja con la espalda hecha una mierda y no renuncian a su derecho a cuidar a sus mayores, si total se van a morir no sé para qué pierden el tiempo con la falta que nos hace a nosotros, o a los pequeños, que todo el mundo sabe que no distinguen entre una canguro y un padre.

No entiendo que los muy malnacidos no besen la mano que les da de comer aunque les forre a hostias.

Total, por unos derechos laborales que tampoco son para tanto oiga, que yo lo sé porque, obviamente los conservo todos.

Precisamente por eso me metí a político en lugar de estudiar: para trincar lo que no trinca nadie más y para no tener por encima a tipejos como yo.

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