sábado, 16 de junio de 2012

Si quieres casarte conmigo...ponte a la cola





Estoy que me salgo señores.

Desde hace un par de días recibo peticiones de matrimonio a todas horas y en el curro me han bautizado como "el chirri de oro".

Ya sé que no es el piropo más fino del mundo, pero dado el nivel de esperpento que nos rodea, no sólo me llena de orgullo el apodo, sino que me parece francamente apropiado.

No sé si merezco tanto honor, lo que sí digo es que portaré el tal título con humildad y espero estar a la altura de las circunstancias mientras me dure.

Y todo esto viene de una bonita sentencia que recibí hace un par de días.

La cosa se remonta al fatídico verano de 2010, aquél al que servidora llegó a trancas y barrancas gracias a que, mi nunca suficientemente bien ponderada empresa, me abrasó con turnos imposibles y doscientas horitas al mes desde febrero, que ya sé que para vosotros sólo existimos desde el puente de marras, pero  el desmierde comenzó mucho antes...concretamente en el año 2009.

Tenía yo una imaginaria de tarde y al día siguiente trabajaba por la mañana y por la noche.

Recuerdo que estaba tan cansada que pensé: joder, si me activan esta imaginaria palmo.

Como no podía ser de otra manera...me la activaron.

Llegué al curro hecha un fistro y les pedí a mis compis que me dejasen trabajar al principio porque no sabía cuánto podría aguantar.

Para quien no entienda esto diré que nosotros vamos rotando por distintas posiciones.

Capeé la cosa como pude hasta las ocho de la tarde, momento en el que me puse delante de la pantalla y...lo vi todo borroso. Estaba tan cansada que no lograba enfocar la vista.

Existe una bonita ley de seguridad aérea que dice textualmente que son obligaciones del personal aeronáutico las siguientes (entre otras):

3.a Atender en todo momento, con la diligencia y buena fe debidas, las responsabilidades derivadas del ejercicio de las funciones atribuidas o la  realización de las actividades para las que esté autorizado y designado.

4.a Abstenerse de ejercer dichas funciones y de realizar tales actividades en caso de disminución de la capacidad física o psíquica requerida. 

En virtud de lo cual, pedí un relevo, le dije a mi jefe que me iba a casa porque no veía y necesitaba dormir con auténtica desesperación, y que al día siguiente por la mañana no iría a trabajar porque si no no lograría recuperarme.

Como en el fondo soy una floja, me fui a casa llorando de cansancio y de rabia, que jamás me ha pasado nada ni parecido en 15 años y no tiene ninguna gracia.

Al llegar a casa me desmayé en la cama y amanecí a las dos de la tarde del día siguiente, momento en que llamé al trabajo y dije que estaba mejor y que iría a trabajar por la noche.

El lunes AENA me pidió una baja como justificante de mi ausencia.

Les dije que era imposible conseguirla dado que había trabajado el mismo día por la noche, y que si en lugar de dormir me hubiese pasado la mañana del sábado explicándole a un médico que estaba agotada, no habría descansado y no habría podido trabajar ni por la mañana ni por la noche.

Me cascaron una bonita sanción por gilipollas, que en lugar de intentar causarle a la empresa el menor perjuicio posible trabajando al menos una vez de dos, lo que tenía que haber hecho según se ve, es ir a por la baja de marras y no currar ninguna de las dos y encima con bendición papal.

Así es como ponemos en valor en los últimos tiempos, que esto antes se solucionaba del modo siguiente: si tú no currabas un día por lo que fuera, la empresa te reprogramaba el día donde más te dolía, típicamente una noche o un fin de semana y aquí paz y después gloria.

A mí me descontaron el día entero del sueldo: la mañana, que no curré y la noche, que sí curré pero desapareció por el morro.

Me importa tres cojones que me descuenten la pasta, si bien ya os digo que desde el punto de vista estrictamente empresarial es una gilipollez, porque es mucho más hábil que me reprogramen el día, claro que aquí de lo que se trata no es de ser eficiente sino de joder al personal.

Lo que me ofende de solemnidad es que me sancionen por intentar perjudicar a la empresa lo mínimo posible. Como si yo me desmayase de cansancio porque no tengo nada mejor que hacer.

Con esto lo único que se consigue es desmotivar a personal y, desde luego si alguna vez me vuelve a pasar esto, me voy cagando leches a por una baja y a la mierda y a correr.

Sólo para que conste en acta una semana después me dieron una baja de sólo dos meses y medio y me diagnosticaron un trastorno consistente en que mi cuerpo había perdido la capacidad de adaptarse a los cambios de horario tan bestias que nos estaban endiñando.

El caso es que recurrí la sanción y un juez se ha pronunciado sobre la misma en los siguientes términos:

La actora no ha demostrado causa justificada alguna para no acudir al trabajo. 

Es de conocimiento general que la actora y sus compañeros de trabajo han venido percibiendo salarios de hasta más de 500.000€ anuales por causa del extraordinario número de horas que trabajaban y el elevado precio de las mismas, por su carácter extraordinario establecido en su Convenio Colectivo. 

Que alguien, que realizaba muchas más horas antes de la revisión del pago de las mismas, que venían realizando jornadas muy superiores cuando se les abonaban de forma tan extraordinariamente privilegiada, alegue fatiga y cansancio cuando la Administración demandada está en proceso de revisión de las jornadas realizadas y el abono de las extras trabajadas por tales trabajadores que se han negado durante años a revisar el Convenio Colectivo vigente, es tanto como pretender ostentar el poder de dirección de su trabajo en la empresa, poder que corresponde al empresario, de acuerdo con lo dispuesto en el art. 20 ET. 

La actora no es quien para determinar si está o no fatigada o estresada a efectos de cumplir con su trabajo, como no lo está ningún trabajador por cuenta ajena, pues que a los controladores aéreos les es de aplicación, también, el art. 14 de la Constitución Española. 

Desde el día xx-xx-xxxx la actora fue dada de baja por IT, por un médico autorizado para ello, y eso es una causa justificada para no acudir al trabajo, pero no consta en modo alguno que estuviera en tal situación el xx-xx-xxxx.

Esto se transcribe en un apartado con el encabezamiento "fundamentos de derecho". Con un par.

Entiendo que el juez diga que lo único que justifica legalmente una ausencia al trabajo es una baja...aunque sea imposible de conseguir porque trabajé esa noche. Aceptamos pulpo.

Lo que me parece acojonante es que todo el mundo menos yo sepa que YO, aka la actora, he ganado no ya los 360.000 que me descojono, sino 500.000.

En el próximo juicio me paso del millón fijo...y me quedan como cuatro más así que esto acabará siendo la hostia.

Y que todo el mundo sepa que yo me he hinchado a hacer horas extras cuando no he hecho ni una, y  para verificarlo sólo hay que pedirle a AENA el listado de las mismas en el que año tras año salgo yo con unos bonitos ceros detrás.

Tampoco sé de dónde sale lo de que nos hemos negado a revisar el convenio, porque el tema de las jornadas se revisó constantemente con la bendición de AENA y parece que nosotros encañonábamos a los gestores de AENA y les obligábamos a abrir la caja fuerte para robar lo que había dentro.

Sólo para que conste en acta, a día de hoy AENA sigue ofreciéndome horas extras que yo sigo rechazando.

También me mola que la ley de seguridad aérea me exija estar en perfecto estado de revista para trabajar cuando yo no soy quién para decidir si lo estoy o no. Que alguien me explique entonces cómo se hace esto, porque sólo se me ocurre que nos pongan en la sala un médico de cabecera H24.

Pero sobre todo no entiendo qué tiene que ver el culo con las témporas y es increíble que porque a este caballero le han contado una milonga yo no tengo derecho a estar agotada.

Es como si yo digo que como he leído por ahí, que lo que se dice pruebas a mí no me han enseñado, que Divar se mete fines de semana divinos a la salud del erario público, todos los jueces hacen lo mismo.

Y luego Rajoy no entiende por qué los mercados de marras no se creen nada de lo que les cuentan.

Somos un país bananero, querido Presidente, y todo el mundo parece tenerlo claro menos usted.

Inicialmente pensé en hacerle llegar al juez mis declaraciones de la renta de los últimos quince años junto con el listado de las horas extras que no he hecho, pero al final he pensado que mejor me presento en el banco con la sentencia y pido un crédito de un millón de euros.

Como todo el mundo sabe lo que gano no pienso ni llevar las nóminas.

Con la pasta que me presten compro una villa en Son Vida, que es una urbanización muy mona que tenemos por aquí y hago una fiesta salvaje hasta que me desahucien.

Estáis todos invitados.



11 comentarios:

  1. Indignante, Cris. Indignante y repugnante.

    La justicia en este país es una auténtica vergüenza.

    Ánimo!

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  2. Y esto es una sentencia?? Así nos va !

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  3. PUAJJJJJ!!!!
    jamía no se puede decir más.

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  4. ¿Seguro que la sentencia no la ha copiado de "el Jueves"?, porque tiene toda la pinta.

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  5. Lo siento. Y alucino con los argumentos del juez... Se supone que es una sentencia dictada sobre un hecho y una persona concreta (tú), pero no se para ni en comprobar los datos en los que se apoya (captados de oídas en la barra de algún bar). Parece escrita por un crío, molesto porque le han quitado la merienda.

    También alucino porque, según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, cualquier trabajador puede abandonar su puesto de trabajo si aprecia "riesgo grave e inminente" para sí mismo o para otros -no quisiera yo ir dentro de ese avión que tú veías borroso, ni siquiera andar por el aeropuerto en ese momento-. http://www.istas.net/web/index.asp?idpagina=2406

    Intenta recurrir por ahí... A no ser que estéis los controladores excluidos del ámbito de aplicación de la LPRL 31/95; yo sólo he visto a las Fuerzas Armadas y las empleadas de hogar.
    Suerte! y paciencia........

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  6. A mi me parece simplemente vergonzoso. Y la mayor vergüenza es que los ciudadanos no seamos capaces de salir a la calle y poner orden en todo esto.
    Los politicos , sean del estamento que sean, se creen que son nuestros jefes cuando en realidad son nuestros empleados y nosotros somos sus jefes.
    Toman decisiones y se creen que son los dueños de la finca. las jueces se creen dioses cuando, a la vista está, no sabe ni de que habla.
    Es una vergüenza.

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  7. Tienes que llevarlo a un abogado y hacer algo. Es injusto. Recurre

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  8. Cristina, yo me quiero casar contigo.

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