sábado, 7 de abril de 2012

Flipo Pepiños Voladores


Me está pasando una cosa tan surrealista en los últimos tiempos, que he decidido contárosla en parte para que os descojonéis y en parte para ver si descomprimo, que como la cosa siga así voy a acabar encerrada.

No sé si en un frenopático o en la trena directamente, pero lo del encierro lo veo clarísimo.

Debo ser muy gilipollas o muy acomplejada porque nunca he tenido la sensación de ser millonaria.

Es posible que reforzase dicha convicción el hecho de jamás nadie ingresase en mi banco los famosos 360.000 al año que tanto han dado que hablar.

El caso es que, entre unas cosas y otras, servidora vive en un apartamento de 90 metros cuadrados en una comunidad un tanto pintoresca que al principio apodaba 13 Rue del Percebe, pero que cada vez se parece más a Hell's Kitchen.

He compartido momentos realmente entrañables con mis vecinos, como cuando encontré en la puerta de mi apartamento una escalofriante manisfestación (con policía alucinada incluída) de señoras cardadas y con bata aullando que no querían un burdel en el edificio...porque yo me había hecho un loft y una casa sin tabiques en su mente sólo puede ser un negocio y no una vivienda.

O como cuando la parejita de no sé qué piso, mamada hasta las trancas, tuvo la bronca del siglo y ella le dijo a él: te voy a quemar la moto. Y quemó la del chulo, cuatro más, algún que otro coche, una planta entera del garaje y la instalación eléctrica de medio edificio.

Según me cuentan, fue realmente hermoso ver cómo fluyó el amor vecinal del lado izquierdo del edificio al derecho en forma de viandas que cambiaron de nevera hasta que volvió la luz.

Y como los vecinos fluyeron también al unísono y dejando de lado sus diferencias por primera vez en la historia, para sacar a hostias del apartamento a los causantes del marrón.

Afortunadamente este episodio me pilló de viaje, pero me río yo del que vio brillar rayos C en la oscuridad cerca de las puertas de Tanhauser, porque en mi finca se ven de la A a la Z, de día, de noche y hasta por la tarde.

El caso es que tras muchos esfuerzos finalmente hemos llegado a una entente más o menos cordial y a ratos, y la comunidad iba bastante bien...hasta que aparecieron Pepiña y su troupe.

He bautizado así a madame porque lo creáis o no, es digna discípula del mismísimo ministro: ha decidido hacer obras absurdas en la comunidad y trincar la parte correspondiente.

Por ejemplo, según parece, ahora vamos a tener en un trastero una oficina de atención al vecino, tócate los cojones.

Y vamos a arreglar el acceso a la piscina, que ni siquiera pertenece a nuestra finca.

Y vamos a tener una bonita zona de juegos en un jardín asalvajado que tenemos por aquí...para una comunidad que de media tiene 65 años.

Para el arreglo del matogroso han presupestado una partida de 16k, que ahora ya os digo que somos un ministerio y de aprobar presupuestos concretos como todo el mundo nanay.

Nosotros vamos a lo grande y a Paco le decimos que lo arregle por 6k, que infle la factura hasta 16 y nos repartimos la pasta con la calma.

Y vamos a sustituir la empresa que limpia la finca, que va como un cañón, por los coleguitas de madame, que no curran y de algo tienen que vivir, y si curran mal ya nos damos de hostias por los pasillos o en el ascensor.

Pero lo mejor de todo es el administrador.

Al que viva en Mallorca y sienta curiosidad le doy el nombre y apellidos de este señor en privado...de momento, porque me parece acojonante que semejante pájaro de cuenta tenga licencia para administrar algo que no sea la distribución de heroína en el talego y desde dentro.

Gracias a los amaños de votos que ha hecho y a una ristra de patrañas, Pepiña se ha hecho con la mayoría en la comunidad. Rascada pero suficiente josmíos.

Hemos amenazado con una auditoría a este prenda y de repente se descuelga con que ¡sorpresa! se le habían perdido 45.000 euros desde hace seis años.

Y Pepiña, como no podía ser de otra manera, lo confirma en su posición mientras se relame pensando en todas las obras estúpidas que hará con esa pasta y en la parte alícuota que irá a parar a a su bolsillo.

Consigno como hecho curioso que mientras tengamos políticos de mierda dando ejemplos de mierda este país será un puto asco.

También consigno que no entiendo por qué me tengo que comer a Pepiño hasta en la sopa, que somos un huevo de españoles para repartir y que me toque a mí todo el rato no me parece ni medio normal.

Y añado que estoy hasta las pelotas de estudiar la ley de propiedad horizontal en lugar del bonito desdoblamiento de aerovías que me cae dentro de un mes, y todo para descubrir que es una auténtica mierda, al igual que el resto de las leyes nacionales.

El caso josmíos es que desde hace diez días mi mísero tiempo libre se va en cartas, cabreos, documentos, impugnaciones, auditorías y la de dios.

Y me faltan dos telediarios para apalancarme en la puerta del tal administrador con una pancarta en la que diga lo bien que trinca este señor.

Y sólo uno para arrancarle a fulanita la peluca a mordiscos, que no sé por qué tengo que aguantar a todos los putos iluminados de la tierra y encima pagando. Cojones ya.

7 comentarios:

  1. ¡Qué bien! Ahora puedes dedicar tooooooodooooo ese tiempo libre que tienes a seguir peleando en otro frente¡¡¡

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  2. Te hace falta contratar a un "Eraser" o como mínimo ( tal y como llamaban a un tremendo rifle) a un "PeaceMaker". ;)) , habría que montar una Agencia Pacificadora de Comunidades Vecinales. Mientras tanto, cuando salgas de casa, de svc nocturno, deja bombas fétidas en la planta de la "pelos".

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  3. ¿Te han querido fulminar con eso de que (los nuevos sois los que traeis los problemas a la comunidad) ? yo te podria contar una historia más acojonante incluso que la tuya, pero no quiero extenderme , solo dire que mi vecino de arriba hizo obras , a deshoras, enmierdandolo todo y en el culmen de los subrreal, el tio me busca (sin haber dicho yo ni pio)ojo, y casi que la culpa de todos los contratiempos de su obra, eran por mi culpa. No subestimes jamas la infinita capacidad de cenutriez del ser humano.

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  4. Sip. Esto pasa en un pais socialdemócrata hasta las trancas en el que lo único importante es el poder político (y da igual el partido que esté).
    Ellos, los soviets, elegidos por el pueblo, manienen el poder absoluto de "esos tres poderes" que deberían estar separados. Hacen leyes sin saber, administran el erario sin saber y se juzgan, absuelven y amnistían sin pudor...
    Así, todos, gracias a la "voluntad popular" andamos sin liberté, egalité et fraternité (y jodidos hasta las "tranqués").

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  5. Verás, ya dice mi madre que "administrador que administra, y enfermo que enjuaga, algo traga". ¿A qué es buenísimo y real como la vida misma?

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  6. Zen Cris, zen... o volverás a la droga dura.
    besiños

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