sábado, 7 de abril de 2012

Blogs que se convierten en ouijas


Y controladoras que se convierten en brujas.

Hablando de nuestra reforma laboral, que ahora es la de todos:

"Le pido al cielo de rodillas que agún día os caiga encima toda la mierda que me está cayendo y que me estáis soltando a mí. Ese día hablaremos de tú a tú y ya veréis qué bien nos entendemos."


Hablando del ex-ministro de Fomento:

"Espero que el estruendo de su caída sea de tamaño directamente proporcional al de su desfachatez."


Podría mencionar el asunto de las tasas que os dijeron que no iban a subir porque para eso nos estaban jodiendo a nosotros, y resulta que sí lo han hecho y además un huevo, pero ya me parece ensañamiento.

Este nuevo superpoder de controladora que me permite-ver-cosas-que-son-de-cajón-de-madera-de-pino acojona, pero no estoy dispuesta a desperdiciarlo, así que allá voy:

"Espero que Pepiña se deje los piños en la próxima junta de vecinos para siempre jamás."

Ya os contaré si funciona, porque desde luego se merece eso y mucho más.

2 comentarios:

  1. Muy buen post. Es de lo mejor que he leído de la problemática de los controladores.
    Cuentas con mi apoyo y solidaridad.

    (veo que has hecho una buena limpieza de anónimos ignorantes)

    abrazo

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  2. "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad", como le dijo a Spiderman su tío... ten cuidado con lo que deseas, Cristina, jaja.
    Qué gracia. Recuerdo bien aquellos agitados días de 2010, porque fue cuando te conocí. A ti y a parte de tus compañeros y jefes. Pasmada e indignada por la dimensión del problema -pese a no verme directamente afectada- empecé a curiosear, a leer artículos, normas, blogs, foros... y a poneros a parir en alguna ocasión (a ti con más ironía, por la chulería que destilaban tus intervenciones).
    Mi conocimiento y mi indignación crecían, y me apareció una sensación nueva, desconocida durante mi feliz estado de ignorancia: miedo. Miedo a volar. Pero no de origen psicológico, sino bastante tangible, por el deterioro alucinante y flagrante de las condiciones de seguridad de la navegación aérea española. Y no por culpa (sólo) de precisamente los controladores...
    Terminé -sin 'enzarzarme' en discusiones con nadie, yo solita pensando- absolutamente escandalizada y triste por el panorama descubierto (y que permanece hábilmente oculto/enturbiado ante la opinión pública), convencida de que, en la larga guerra Gobierno-controladores, el comportamiento más responsable, sacrificado y profesional ha sido el vuestro. Ahora, cada vez que sale el tema os defiendo, es decir, aporto algún dato de 'la otra parte' y que la gente no conoce. Y desde entonces sigo tu blog y vuestros asuntos, ya un poco de lejos.

    En estos tiempos no nos agitamos tanto como entonces, cierto. Pero es porque ya estamos -pero todos- hincados en el lodo hasta las orejas!

    Gracias por contribuir a "abrirme los ojos" en aquella ocasión. Te lo hice saber, y tú me lo agradeciste unos meses después -imagino que cuando llegó mi turno en tu larga lista de réplicas-. No llegué a decírtelo, pero me gustó tu detalle. Gracias de nuevo.

    Espero y deseo que vuestras situaciones personales vayan mejorando (y las de todos los españoles). También que podáis frenar este hazmerreir en que se está convirtiendo nuestro espacio aéreo.
    ¡Y mucho ánimo y suerte con ésa tu comunidad! (trata de llevarte bien, aunque sea sólo superficialmente, que si no puede ser muy duro... los tienes muuuucho más cerca que al ministro).

    Un abrazo,
    nieves

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