domingo, 4 de marzo de 2012

Glamour aeroportuario y otras hierbas


Pido humildemente perdón por ser tan impresentable. Y por haberos abandonado un mes casi entero.

Yo pensaba que habríais pasado de mí, pero ayer me quedé flipada cuando ví que el blog había recibido quince mil visitas, así que...aquí estamos otra vez.

Mi seguidora más atómica me envió esta foto el otro día y me dijo que podría servir para hacer un blobs de los míos...y va a ser que sí.

Además me pilla justo en la semana en que he decidido hacerme muy fans de Mari Terelus Fernández de la Vega. Digo yo que ahora que aparenta tener quince años no le molestará que la llame así.

Hasta ahora mi ganadora era la Duquesa de Alba, que me chiflan la alegría y el desparpajo con los que se pone el mundo por montera casándose con un guayabo de 67 tacos o así, pero Terelus me ha dejado sin habla.

Ahí donde la véis se ha quitado veinte años de encima simplemente dejando el gobierno, engordando un pelín, follando más, bebiendo mucha agua y riéndose un montón. Como una miss cualquiera.

Y los que dicen que le ha soltado diez mil leurillos a Monereo (ya me parecen pocos para lo que se ha hecho), no son más que maledicentes acólitos del PP.

El caso es que lo de esta mujer me llena de gozo y alborozo porque veo que, en este momento tan turbulento que vivimos, hay cosas que no cambian, y la gachí miente igual que cuando gobernaba.

Pero es que además lo suyo me llena también el bolsillo porque ya no necesitaré ahorrar para ver al cirujano yo también, sino que en cuanto AENA deje de darme la brasa se me estirará el código de barras de golpe y se me pondrán los párpados en la nuca.

Gracias Señor porque parece ser que no hay mal que por bien no venga.

Yo hoy quería, en mi nombre y en el de un montón de chicas más, expresar mi más enérgica repulsa contra los controles de seguridad de los aeropuertos, que son el atentado más acojonante que se puede perpetrar contra el glamour femenino justo por detrás de los tacones torcidos.

Porque servidora está hasta las pelotas de llegar como Catherine Z. Jones, y salir como Chus Lampreave.

Primero te quitas las botas y te pones unos patucos azules. Adios a tu metro ochenta y además has buscado por toda la casa dos calcetines iguales porque ya lo veías venir.

Y no nos engañemos, por más que te comas el tarro no hay modelo que aguante dignamente los putos patucos.

Es curioso que las botas sean un nido de armas inimaginables y que no piten los doscientos gramos de plata que lleva servidora en los tobillos en forma de pulseras.

Luego te quitas el sombrero porque puede ser una chistera mágica de la que salgan cuchillos y mazas medievales y el menda no se fía de que sólo se lo enseñes. Se te caen los pelos en la cara, que no sólo llevas el chisme de adorno.

Sin ver un pijo te quitas el cinturón...y se te caen los pantalones.

Y con la mano que te queda libre transportas la primera cesta que contiene las botas, la cazadora y el sombrero.

Te vas en una graciosa carrerita a por la segunda, en la que van el cinturón, el bolso y el pañuelo del cuello, que en invierno hace rasca.

Y a por la tercera con el puto ipad y su funda porque no pueden ir junto al resto. Debe ser que no es fácil distinguir un iPad de un paquete de tabaco o una barra de labios.

¿Poner la cinta con el escáner pegada a las mesas? ¿Con lo divertido que es verte montar este número? Nah.

Y cuando llegas al otro lado has montado el tapón del siglo y repites exactamente el mismo cirio sólo que mucho más agobiada.

Estoy empezando a plantearme muy seriamente volar en chándal porque esto no hay quien lo aguante.

Prefiero aquello de mear en un garito sujetando la puerta con una mano y el bolso con los dientes mientras me lanzo medio abrigo sobre la espalda para no mojarlo. Es muchísimo más fácil.

Además al baño siempre puedes ir con una amiga y el control lo pasas sola.

Menos mal que cuando estás a punto de matar a alguien oyes al que va detrás de ti decir a grito pelado que no entiende por qué coño le quitan el champú...que si se creen que va a matar al piloto lavándole el pelo...

10 comentarios:

  1. ...siempre me imagino al tipo ese que te mira impasible en el arco detector de metales riéndose disimuladamente, con la mano en el botón que hace que suene el pi-pi-pi cuando le da la gana...

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  2. Y con el cortauñas puedes cortarle mal una al piloto, infectarse y esperar a que muera... Claramente, un arma mortal.

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  3. Al tener 2 caderas de cromo-vanadio enriquecido y un pedazo de andamio niquelado ,reforzando la columna, ... sé que voy a pitar y además muy alto, .. antes de pasar por el aro, miro fijamente a los ojos del segurata, muy fijamente, hasta el mosqueo y voy directamente hacia el señalando las caderas, me planto a 5 cm de su cara y extiendo los brazos,.... a alguno he conseguido asustarle y hasta he hecho amigos., jajajaja!!

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  4. Además, no sirve para nada, sino para justificar que se hace algo caro. costoso y molesto.

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  5. En las botas y zapatos se puede llevar un poquito de droga que alcance un valor de 200.000 euros. En la chaqueta lo mismo. Hay modelos de cinturón que se venden por internet que esconden lámimas de metal que hacen las veces de cuchillo o espada. Y así un sinfín de lugares para ocultar objetos y mercancías. Lo veo en mi trabajo todos los días y no soy de seguridad privada. La gente normal no conoce estas cosas pero existen y con mirar a la cara no se sabe si eres normal o no. Lo primero, como en el control aéreo, es la seguridad. Siento ser tan tajante pero el glamour no es la prioridad. Saludos

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  6. Of course, la seguridad es lo 1º, ...... en los aviones de pasajeros, en vez de ceniceros (outdated&useless) en los reposa-brazos tendría que haber "esposas".

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    1. No veo porqué debería haber grilletes, que no esposas, en un asiento de pasajeros de un vuelo comercial a no ser que se trate de un vuelo de presos mentalmente inestables o que pongan en grave riesgo al resto del pasaje. Todo lo demás es de jocoso. Podemos bromear o hablar en serio. Yo estoy hablando en serio. Estoy explicando porqué se toman esas medidas de seguridad tan in-glamurosas razonándolo. Para otro motivo, pregúnten a Chiquito de la Calzada.

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  7. ¡Anda! ¡Pero si la de la viñeta soy yo! Con lo mona que voy siempre a trabajar y se me queda toda la gracia en la bandejita de marras! Y que conste que tengo todos mis calcetines bien emparejados, pero debajo de las botas siempre van los más feos. Los verdes, los de mickey y minnie (sí, tengo casi 40 años, qué pasa), o los de deporte.
    Güelcom back! :-)

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  8. (I missed you).
    Al menos te tratan con una amabilidad exquisita.
    Siempre con el "por favor", "le importaria...",....es que dan ganas de ir quitándose cosas. Y esa seriedad y profesionalidad que transmiten....en España.
    Modo irónico OFF: me pongo de una mala ostia cuando veo el control.....por el trato que voy a recibir....como el ganado.
    Y encima no más salir, empiezan a "asaltarte" para que compres en las tiendas...vamos, para un tío lo más.
    DR

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  9. Real como la vida misma, aunque soy tio, nos pasa mas o menos igual,...

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