miércoles, 7 de diciembre de 2011

Conclusión de los estudios que AENA no realiza


Que no hombre, que no, lo importante es la cantidad de horas que curres, la productividad de marras, el horario es una chorrada y que estés hecho polvo y no veas tres en burro mientras controlas aviones es tu problema.

Ya luego si eso el juez te dirá muy asombrado que cómo es que no descansas una mierda y llegas al curro hecho polvo.

AENA y el gobierno ya se han encargado de bendecir todas las burradas del mundo en unas bonitas leyes que Lema afirma cumplir escrupulosamente...

Normal, pues se las han hecho a medida para santificar lo que es infumable, y desde luego ninguno de los que las han hecho ha probado jamás a currar a turnos ni a leer un sólo informe médico sobre el tema, a pesar de que AENA está obligada también por la ley-que-aplica-cuando-le-conviene a hacer estudios sobre riesgos laborales.



Los turnos de noche acortan la vida, merman la salud y rompen matrimonios

Un trabajador nocturno pierde cinco años de vida por cada 15 trabajados

Los trabajadores de turnos de noche pierden cinco años de vida por cada quince de jornada laboral, se divorcian tres veces más que el resto de sus compañeros y tienen un 40% más de posibilidades de padecer trastornos neuropsicológicos, digestivos y cardiovasculares.

Estas son algunas de las conclusiones de diversos estudios con los que los doctores Eduard Estivill, jefe de la Unidad del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona, y Apolinar Rodríguez, responsable del Servicio de Neurofisiología del Hospital de la Paz de Madrid, explicaron los riesgos que conlleva contradecir al sol.

El doctor Estivill aseguró que unos dos millones de españoles tienen horarios nocturnos o rotatorios, jornadas que, prosiguió, están prohibidas en los países nórdicos, donde no está permitido que los mayores de 35 años trabajen por la noche ante el "ingente gasto" derivado a la Seguridad Social.

Este especialista desveló que los accidentes laborales con mayores consecuencias "suelen ocurrir de noche". De hecho, las estadísticas apuntan que un 90 por cien de los siniestros más graves se han registrado en ese turno, como ocurrió con el de la central nuclear de Chernobil (Antigua URSS/1986) o el del petrolero Exxon Valdez (Alaska/1989).

Insomnio, irritabilidad, angustia, depresión, trastornos digestivos, ataques de pánico, enfermedades cardiovasculares por un estrés crónico, unido a adicciones a tranquilizantes, excitantes o alcohol y tabaco, son algunas de las costumbres patológicas que acompañan a quienes trabajan sin sol, según los especialistas.

* A esto le añadís acoso laboral y mediático constante, procedimientos para trabajar arbitrarios y sin probar, acusaciones de sedición con posibilidad de acabar en la cárcel, expedientes disciplinarios por toser, sobrecargas de trabajo importantes, falta de personal, juicios a todas horas para que se respeten mínimamente tus derechos laborales y amenazas de multas de entre 90.000 y 225.000 euros y ya me contáis qué tal os sale la cosa, que nosotros llevamos así dos años.

Estivill, cuyos libros sobre trastornos del sueño figuran entre los más leídos, recordó que el desajuste horario no sólo "desincroniza al ser humano fisiológicamente al sufrir una reducción de sus defensas inmunitarias por insuficiencia de luz, sino que también le produce desequilibrios sociales y psicológicos al verse abocado a vivir al revés que los demás".

La causa principal de los trastornos es que el descanso diurno es "poco reparador", ya que durante el día los parámetros biológicos tienen unas constantes naturales diferentes a las de la noche, en que el organismo se prepara para descansar.

* Por eso vamos acumulando un cansancio que no es ni medio normal y necesitamos para recuperarnos más tiempo que la gente que duerme por las noches, claro que esto a los de AENA les parece irrelevante y por eso nos cascan cada vez más turnos. Por no hablar de esa creencia tan extendida de que la pasta te quita el sueño...por los cojones.

Según Estivill, los ritmos biológicos naturales y saludables coinciden con el día y la noche, y a ellos el cerebro responde enviando al organismo órdenes de actividad. "Al cuerpo no se le puede engañar", sentenció.

En el trabajador nocturno, argumentó, se produce un desajuste de su ritmo "circadiano natural" lo que se traduce en una predisposición a la fatiga.

* El que trabaja siempre de noche tiene mucha suerte, nosotros hacemos mañanas, tardes y noches, cada día un turno diferente y hay dos horarios distintos de tarde, dos de mañana y como cinco de noche, pero tranquis, que con un día de descanso o dos, contando con que el primero de ellos es saliendo de hacer noche, nos recuperamos como campeones olímpicos.

El doctor Apolinar Rodríguez, jefe del Servicio de Neurofisiología de la Paz, señaló que los trastornos implican la astenia física y psíquica.

Lo que conlleva, subrayó, "dificultad para hacer esfuerzos y sensación de cabeza vacía", así como "irritabilidad, intolerancia a las pequeñas agresiones del medio y alteración de las relaciones entre los compañeros de trabajo y la familia".

"Los trabajadores de edades más avanzadas que el resto son más vulnerables a los trastornos y tienen más riesgo de envejecimiento prematuro y aumento de la morbilidad", indicó Apolinar, quien aclaró que cada ser humano tiene una mayor o menor adaptación a estos horarios, por lo que no pueden establecerse promedios exactos.

* Por eso en toda Europa los controladores se prejubilan a los 55 años, pero aquí que somos superlistos los dejaremos hasta los 67, a ver si con un poco de suerte nos dan infartos mientras controlamos.

Tanto Rodríguez como Estivill coincidieron en la necesidad de la siesta para los trabajadores de turno de noche, al menos media hora, mientras que para el resto de los mortales debe limitarse a unos veinte minutos, observaron.

* En realidad con una siesta no vas a ninguna parte. Más bien te arrastras por las esquinas y duermes lo que puedes, donde puedes y cuando puedes, que es bastante triste.

Ambos apuntaron que es preferible que estos empleados mantengan sus hábitos en días festivos, ya que el cuerpo no puede ajustarse en dos días a un nuevo horario, y recomendaron que procuren dormir en un ambiente totalmente aislado de ruidos y de la luz.

* No tengo que explicaros lo fácil que es dormir de día sin ruidos.

Es también fundamental mantener un horario de comidas normal que no altere el desayuno, la comida y la cena, con la separación de horas habituales entre cada ingesta.

* Ni lo divinamente que comes a las horas correspondientes...siempre y cuando no estés durmiendo o currando durante las mismas.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2006/10/01/medicina/1159698178.html

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