viernes, 22 de julio de 2011

Alienación


Si no me falla la memoria, alienación viene del latín "alius", que significa otro. Es decir, que te conviertes en otro. Incluso en otra cosa que, en nuestro caso, no debe ni ser de este planeta.

Para empezar hemos desaparecido como individuos. Ya no tenemos nombres y apellidos, familias y amigos. Somos una especie de bloque abstracto e informe que se llama "los controladores".

Además hemos sido desposeídos de cualquier valor moral. Somos mezquinos, ruines, avariciosos, arrogantes, vagos, egoístas, incapaces de sentir empatía. La mismísima encarnación del Mal.

Como no sentimos ni padecemos, se nos puede insultar, calumniar y perseguir sin límite. Hemos dejado de pertenecer a la Humanidad como personas y a la Sociedad como individuos.

Supongo que de esta manera el distinguido público no siente que se está pasando tres pueblos con nosotros. No se sienten culpables porque no están machacando a personas como ellos sino a extraños entes abstractos.

Es un fenómeno curioso éste. Porque al no ser nadie puedo ser muchas cosas a la vez.

Por un lado os diré que a ratos me siento como Dios, ese cajón de sastre en el que los católicos meten todo aquello que no entienden y a quien piden cuentas cuando todo va mal aunque sus designios y acciones sean inescrutables. O precisamente por eso. No sólo es el causante de todos tus males, sino que puedes ponerlo a parir y ni siquiera te va a contestar.

Otras veces me siento como una mujer cualquiera en un sitio como la India por ejemplo. Te pueden violar, pegar o quemar con ácido tipos que son unos animales porque están jodidos y porque tú estás para eso, para aguantar lo que te caiga sin rechistar. 

Mientras sigues trabajando para ellos sin parar rezando para que te perdonen la vida un día más. Porque no eres una persona, sino un ser de categoría inferior llamado mujer.

También he pasado por una fase de color. Yo no valgo lo mismo que los demás porque mi piel es diferente. Ellos son mejores que yo simplemente por ser blancos. 

Se ponen capuchas en la cabeza, lo que demuestra que no acaban de tenerlas todas consigo, pero también son capaces de convertirse en una masa informe y me jalean, me persiguen, me cazan y me acaban colgando de un árbol.

Y por otra homosexual. Cuando yo nací siendo como soy, me encontré con que a mis congéneres les habían metido a golpes de crucifijo en la cabeza que yo era lascivo, libidinoso, degenerado, vicioso y sucio. 

Porque no era como ellos. Porque no me entendían. Porque me tenían miedo. Y durante toda mi infancia fui blanco de sus insultos y de su desprecio al hacerme mayor.

Hasta que poco a poco unos pocos, y luego muchos más, se han dado cuenta de que el sexo, el color o la orientación sexual son cualidades comunes a todas la personas y por el hecho de que haya diferencias no se puede sacar a nadie del lote.

Digo yo que cuántos siglos nos tocará esperar hasta que la peña se dé cuenta de que controlar aviones es un trabajo, y un controlador no es más que la persona que lo hace y no una criatura maléfica importada del espacio sideral.

Me llamo Cristina Antón y soy una persona entera por mucho que me queráis convertir en un ser sin identidad. Y si me cortan sangro y si me hacen daño me duele. 

Y estoy hartísima, y no creo que consigáis ni siquiera imaginar hasta que punto, de que todo el mundo esté cabreado y me suelte su impotencia, su ira, su envidia, su rabia y su frustración encima sin pensar en las consecuencias de lo que está haciendo. Y de que todo dios me siga juzgando constantemente desde el pedestal en el que se han colocado por el morro.

Y todo por haber cometido el pecado imperdonable de tener el convenio que cualquier humano de este planeta debería tener en su trabajo y por defender a muerte mi dignidad personal y profesional y la de todos los que vendrán detrás.

Basta ya señores.

6 comentarios:

  1. ¡GLUPS! Cristina, corazon de mi vida, este es el post de todos los que has publicado en el mas baja de moral te veo, incluyendo el de "las curvas".

    Anímate cariñin, el problema de gente cómo tú, cómo yo y otros muchos es el saber, el saber lo que somos, el saber lo que queremos en esta vida, el saber cómo funciona (más o menos) esta puta sociedad, de todo esto viene aquella frase de cuan feliz es el ignorante... o era el atrevimiento de la ignorancia, qui lo sa.

    De verdad guapa, no te hundas, eres uno de esos pocos faros que he encontrado por este proceloso mundo de la Web 2.0 (si se llama así a la blogsfera) y me daría muchísima pena que te apagaras. Si pudiera me iba para Sas Illes y te invitaba a lo que más te gustase, con la mejor de las intenciones of course, que uno es un caballero.

    Por cierto, el "bichito" de arriba es bastante más consecuente que muchos de mis congeneres... "y no mata por el valor de unas acciones", Ripley dixit.

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  2. Bueno Cristina Anton,pues creo que deberiais exforzaros por romper esa vision yo diria que algo holistica que de vosotros dan la inmensa mayoria de medios de comunicacion .
    No desesperes ,los gitanos casi han conseguido que se les considere personas ,ya ni siquiera les amputan una oreja al nacer.
    No,hablando en serio,me temo que vuestro problema es que si que saben que sois personas y por eso os machacan tanto y eso si que es mezquino por que implica mucha mala leche por parte de quien practica el arte de joder a los demas a cualquier precio en veneficio propio.
    Bueno pues yo que firmo como Luis Rodriguez jamas cuestionaria vuestra condicion humana,animo.

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  3. No sus preocupéis, que ya dije en otro post que mi período de desintegración vene siendo el del plutonio.

    Los controladores no podemos desanimarnos porque no somos personas. Alguna cosa buena tenía que tener ser una mujer biónica ;-)

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  4. ¡Chiquilla!, que no, que eres buena y te queremos.
    Tu a lo tuyo, con la neurona fría.
    A los mindundis, ni caso.

    Bszo
    Jm

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  5. Bueno Cris, te queda la satisfacción de saber que, si te abren el coco, encontrarán transistores y cosas así, en otras personas más superiores en cargo, sólo serrin... o ni eso.

    P.D. Más que biónica, te prefiero bonica, maja, hechápalante y rechula. Arriba ese ánimo.

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