domingo, 24 de julio de 2011

Adios con el corazón, que si duras más me da algo


* Te damos gracias señor por artículos como éste y porque aunque últimamente aprietas de más, no te ha dado por ahogar...aún.

Tengo un ataque de mala hostia que no se lo salta un gitano a la salud de mi tarde de curro de hoy, que no sólo se merece el siguiente post, sino una denuncia en toda regla en la mismísima Guardia Civil.

De momento os dejo con este panegírico de Doña Carmen que he encontrado en Aviación Digital y con una lectura recomendada de mi propio blog (por supuesto todo parecido con la realidad es una casualidad):

Julián Pisuerga
 

Titulaba ayer Antonio Ruíz del Árbol en Cinco Días: "Aena releva a la jefa de los controladores por la crisis crónica de retrasos aéreos". Veamos que se esconde tras la abnegada labor de Doña Carmen Librero Pintado al frente de AENA y del educado titular de este periódico.

Cuentan quienes la conocen que Carmen Librero, la oronda y ya ex Directora de Navegación Aérea de AENA, es estrambótica en su forma de vestir y no sabe combinar los colores. 

Un curioso epíteto zoológico circula por todos los despachos para referirse a ella pero nadie sabe de donde proviene tan curioso mote que no reproduciremos aquí. Cuentan también que es aficionada al género epistolar con sus subalternos y a toda suerte de bollería industrial. 

Es mujer de hechuras rubenescas (en el mejor de los casos), mal carácter y voz atiplada cuando pierde los estribos, cosa que ocurre con mucha frecuencia. Alguna vez ha devorado en su despacho un bufete servido por Mantequerías Leonesas del que ha dado buena cuenta a costa del erario público.
 
En 1983, siendo ya ingeniera, se presentó a las oposiciones a controlador aéreo y suspendió, hecho este que puede estar en la génesis de todo lo que hubo de pasar 27 años después. Divorciada del ex director del aeropuerto de Gerona, con baja permanente gracias a los esfuerzos bien retribuidos de otro ex directivo de AENA mallorquín ahora en Washington, tiene un hijo estudiante de medicina con el que comparte un pisito en Madrid situado casualmente junto a una pastelería. 

Cuentan también que recientemente arrojó al suelo con toda su masa corporal el ordenador de Gabriel Novelles, un directivo bajo su cargo que la hacía quedar en evidencia al publicar el diario ABC correos electrónicos en los que se ponía de manifiesto la abrumadora falta de controladores aéreos en España y los vanos intentos del personal de su departamento por ocultar el problema. 

El plumero de la Librero, inmenso, redondo y a la vista, le ha acabado pasando factura.
 
Al poco de su toma de posesión como rutilante directorísima del ente muchos advirtieron que se avecinaba un cataclismo de proporciones tan bíblicas como las suyas, y estaban en lo cierto. Su actitud prepotente y revanchista tanto con los controladores como con el resto de personal de Navegación Aérea y los servicios centrales la retrató sin el más mínimo género de dudas. 

Esta ingeniera isodiamétrica y esperpéntica, en vez de acudir a la negociación colectiva, instó a sus superiores políticos la publicación de más de 27 actos legislativos inconexos, contradictorios y a cual más surrealista que ulteriormente desencadenaron el cierre del espacio aéreo español, la militarización de los controladores y la declaración del estado de alarma por primera y única vez en España, todo ello consecuencia directa de su incompetente dirección y manifiesta mala baba.
 
Fruto de su acoso al colectivo, a algunos controladores se les han denegado permisos legales recogidos en el Estatuto de los Trabajadores de los que disfrutan el resto de asalariados tales como acompañar a un padre operado de cáncer o las horas de lactancia, vejaciones que afortunadamente han sido ganadas en tribunales. Es justo pues pensar que se cumple el dicho que a todo cerdo (o cetáceo) le llega su San Martín.
 
Esta prójima de mal carácter ha encauzado su enfrentamiento personal con los controladores en una rastrera campaña de acoso sin precedentes gracias al auxilio del Ministerio de Fomento y la (todavía) directora de Comunicación de AENA Chus Luengo. Para urdir sus planes, su departamento suministró datos falsos a Eurocontrol sobre el número de controladores aéreos operativos en España tal y como denunció el Diputado Andrés Ayala en el Congreso. 

Para esta intoxicación informativa Carmen Librero contó con el auxilio de un ingeniero de Isdefe y varias personas de su departamento a sus órdenes directas. Estos datos falsos alimentaron una campaña de acoso mediático goebbeliano que sirvió de base para toda la cadena de tropelías e insensateces que desembocó en la crisis del 3 de diciembre de 2.010 y en la calamitosa situación actual de la que Eurocontrol y la Comisión Europea no quieren ser cómplices por más tiempo.
 
Las consecuencias tangibles y objetivables de la labor de Carmen Librero al frente de AENA han sido el aumento de los retrasos que han situado los cielos españoles a la cabeza de las demoras europeas, el aumento de los incidentes de severidad "A" hasta la espeluznante cifra de 47 cuasicolisiones en 2.010, una conflictividad laboral impropia de un estado que se diga de Derecho, una imagen exterior que roza el bananerismo y la crisis del día 3 de diciembre cifrada en 6.000 millones de euros de pérdidas según el Ministerio de Industria. 

Las compañías aéreas y el sector turístico han sufrido pérdidas económicas multimillonarias y sotto vocce han reconocido demasiado tarde que habían escogido en Carmen Librero un mal aliado.
 
Las decisiones gerenciales de la Sra. Librero también le han pasado factura electoral al PSOE y especialmente a José Blanco, que ha seguido fielmente la hoja de ruta diseñada por esta lamentable hidra venenosa sin saber valorar las consecuencias de tan funesto plan para el sector y para su carrera política, a difunta.
 
Esta destitución camuflada de "motivos personales" llega tarde y debería ir acompañada de una imprescindible cascada de ceses para remediar la situación actual, incluida la del Presidente de AENA, Juan Ignacio Lema, que sacrifica a su segunda sin miramientos salvando su poltrona por el momento hasta la llegada del tsunami electoral.
 
A la señora Librero no la quiere nadie salvo tal vez su pastelero de cabecera. Se ve sola y acompañada únicamente por su adicción a la bollería industrial y su fondo de armario de pésimo gusto. 

El día 3 de diciembre de 2.010, sus causas y sus consecuencias figurarán en su curriculum para siempre porque ella ha sido el motor de toda esta perturbación. Carmen Librero Pintado es, sin duda, la autora material e intelectual del cierre del espacio aéreo español.
 
Tal vez el agradecimiento por los servicios prestados la acabe colocando al frente de otra empresa allende los mares. Que tiemblen sin duda aquellos que la contraten y aquellos que la tengan que sufrir porque quien engaña por sistema simplemente no es de fiar.
 

3 comentarios:

  1. Al menos una buena noticia, cuando uno de estos inutiles con contactos sale de su poltrona. Espero que salten todos cual pulgas, cuando el partido en el poder, que no en el gobierno, tambien salte en las proximas elecciones. Lo malo es que lo que llega no creo que sea mejor.

    Saludos a todos los controladores y mucha suerte

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  2. Tirar un ordenador al suelo es motivo de apertura de expediente grave y causa de despido para cualquier currito, según convenio.. claro habla de personas .. de animales no dice nada...

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  3. Pues más parece un traslado. Según la nota de prensa va a ser destinada a reproducir los magnos efectos de su gestión internacionalmente. Por si no tuviéramos suficiente imagen de bananas en Europa ahora repetiremos con AENA internacional y habrá retrasos hasta más allá de Orión (espero nos ahorremos lo de las naves en llamas y lágrimas en la lluvia).

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