lunes, 2 de mayo de 2011

Habla un Controlador Aéreo



* Os voy a hacer una traducción un poco por la trocha de este artículo. Este caballero ha escrito un libro contando su experiencia y la de sus compañeros en la torre del aeropuerto de Chicago durante muchos años. Dicen que van a hacer una película y la verdad es que me encantaría que alguien de una vez le mostrase al personal exactamente qué es lo que hacemos. A ver si hay suerte de una vez, que aquí ni siquiera dejan entrar a los periodistas.


Mientras el  mundo juzga a una profesión entera por el comportamiento de unos pocos, el veterano controlador Bob Richards dice que la vida en la torre se define por actos de heroísmo rutinario y estrés extremo.


A las dos de la mañana, rompiendo la calma de lo que de otro modo habría sido una noche sin incidentes, se escucharon las palabras que teme todo controlador: "torre, hemos perdido todos los generadores, estamos bajando".

Cogí los prismáticos. El Boeing 727 de UPS estaba a unas cinco millas del aeropuerto, en aproximación final a la pista 32 del aeropuerto de O´Hare, y ahora cayendo como una piedra.

Su trayectoria lo llevaba directo hacia el enorme edificio de cristal de la terminal internacional. Entonces, unos segundos más tarde, el UPS se recuperó, metió motores, logró subir por encima de la terminal y con la ayuda de los controladores aterrizó.

Una vez hubo aterrizado el piloto le pregunté si estaba bien. Temblaba como una hoja. Hizo una pausa y dijo "Necesitamos unos instantes". Le dije que se tomase todo el tiempo que le hiciese falta. Cuando miré al controlador que tenía a mi lado me dí cuenta de que él también necesitaba unos minutos.

Viendo las noticias que dan en los últimos tiempos, es comprensible que uno piense que los controladores se pasan la mayor parte del tiempo durmiéndose en el trabajo, permitiendo a sus hijos hablar por la radio o poniendo en peligro a la Primera Dama.

¿Pero acaso un puñado de incidentes representan a los 15.700 controladores que trabajan actualmente en la FAA? ¿Está tu vuelo en manos de tipos descontrolados privados de sueño?...


..Estamos viviendo en uno de los períodos de mayor seguridad en la historia de la aviación comercial...hoy en día las posibilidades de morir en un accidente de avión son de una en diez millones.

He sido controlador durante 25 años, 22 de ellos en uno de los aeropuertos más congestionados del mundo: Chicago O´Hare. Y puedo decir que los controladores no son como los pintan en los medios.

Mis colegas y yo tomamos decisiones de vida o muerte minuto a minuto durante cinco o seis horas al día, de cinco a seis días a la semana. Pocas profesiones conllevan tanto desgaste psicológico como la de controlador.

Por eso me disgusta oir a algunas lumbreras diciendo que los controladores son señoronas vagas y demasiado bien pagadas. Este tipo de comentarios sólo demuestran un desconocimiento de lo que lo que aguantan los controladores cada día de su vida.

Daría cualquier cosa por llevar a alguno de los que nos critican a la torre, ponerle unos cascos y darle  la oportunidad de guiar a docenas de aviones que van a toda velocidad llevando miles de personas a través de un espacio aéreo congestionado. En medio de una tormenta. A las dos de la mañana.

O quizás podría limitarme a llevarlos a visitar los cementerios en los que residen algunos de mis compañeros: cuatro muertos por ataque al corazón, otros dos por cáncer de páncreas.

Todos ellos menores de 50 años. Uno tenía 30, otro 29. Y no incluyo la lista infinita de controladores que sufren todo tipo de trastornos asociados al estrés como gastritis, úlceras y problemas cardíacos.

En los cuatro años posteriores a mi retiro he asistido a cuatro funerales más de controladores.

He escrito sobre estas personas en mi libro "Secretos desde la Torre". Mi amigo Danny, por ejemplo,  sudaba la gota gorda cuando estaba sentado en su posición. Un día, al salir de la torre, Danny se volvió hacia mí y me dijo: "Me encanta este trabajo, pero exige mucho de uno".

Murió esa misma noche de un ataque cardíaco. Solo en su casa con su hijo recién nacido. Su mujer lo encontró al volver del trabajo. Danny tenía 30 años...

...Es un hecho conocido que cuanta más experiencia tiene un controlador, mejor hace su trabajo. En O´Hare, por ejemplo, un controlador con quince años de antigüedad puede ser capaz de mover veinte aviones en rodadura en dos minutos, mientras que un controlador que lleve cinco años sólo mueve la mitad.

...Cuando yo trabajaba, los aviones esperaban de treinta en treinta para ir de la puerta de la plataforma a la pista de despegue. Yo hablaba de manera rápida y eficiente, alimentando constantemente las pistas de despegue.

El trabajo requería el 100% de mi esfuerzo y concentración. No había ni siquiera tiempo para que el piloto repitiese mis instrucciones porque no había límite en el número de aviones que podían rodar para despegar. Cuando un avión llamaba listo para rodar había que moverlo.

Trabajando en la torre de O´Hare, los controladores hablaban durante horas sin apenas respirar. Era excitante, muy satisfactorio y francamente agotador.

Jamás he visto un controlador que se quedase dormido en O´Hare. Una vez te ponías los cascos  no parabas. Cuando llegaba el tiempo del descanso cada uno tenía su propia estrategia para desconectar.

Muchos simplemente se iban a los sofás a relajarse o a ver un poco la tele o a cerrar los ojos, pero cuando volvían a la torre, sus pilas estaban recargadas y listas para las siguientes dos horas de gimnasia mental.

Lo de las siestas en el trabajo es una noción absurda para cualquier controlador.

Durante mucho tiempo la vida en el aeropuerto fue fantástica y pensaba que era invencible y que podía esquivar las balas que hicieron caer a tantos de mis compañeros.

A medida que fue pasando el tiempo, empecé a tener algunos problemas de corazón. A los 42 años tenía una fibrilación atrial que se convirtió en un fallo congestivo total un año después de  mi retiro.

Resultó que todos aquellos años manteniendo la seguridad del público se cobraron un alto precio: yo.

Espero que tengan un vuelo seguro.

http://mx.noticias.yahoo.com/air-traffic-controller-speaks-014011686.html

6 comentarios:

  1. Humildemente comparto casi la totalidad de lo comentado, objetivamente hablando un "torrero" NO es un "radarista", y mi experiencia personal lo acercaría más al término "farero", he ejercido de "farero" 32 años, los más felices de mi vida!.
    Tódo controlador sábe lo que significa el término "enchufarte" (lo contrario sería "desenchufarte"), por supuesto que 2 hrs. enchufado al límite de ocupación de tu espacio aéreo te deja pelín perjudicado, ántiguamente la palabreja "restricciones" se aplicaba al ser humano que no a los "sectores", recuerdo tener aviones esperando en tramos de rodadura esperando un parking libre, ¡golden days!

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  2. sigue dándoles caña cristina, has hecho historia con tu blog que ere mu salá jeje, retwiteado con tu permiso, un saludo grande

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  3. Sólo un malnacido, un hijoputa o un estómago agradecido puede negar lo que un ciego puede ver que es que, hay profesiones con un riesgo de estrés inmenso por la sencilla razón de que de su trabajo depende la vida, la literal, de miles de personas, lease, en mayor o menor medida:
    pilotos, controladores, bomberos, capitanes de los petroleros!!! de trenes, cirujanos, los maestros...
    Sólo un anormal o un irresponsable, al que todo le importase tres pimientos y no diese un duro por la vida de un semejante, no se estresaría, yo sólo con pensarlo ya acudo a mis relajantes...
    En los aeropuertos habrá hojas de quejas y de agradecimientos??? ahí es donde habría que dejaros nuestro reconocimiento.

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  4. A mí ya me llega con que no me echen la culpa de todos los males de este mundo.

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  5. Buena entrada.

    De un seguidor incondicional. Por favor, Cristina, vuelve a cuentarnos cosillas de control aéreo, cosas como ésta, gracias.

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