Ya sé que nunca lo hubiérais imaginado, pero hoy me he sentido en el curro como en los viejos tiempos.
En cierta ocasión y por un período corto afortunadamente, trabajé disfrazada de perro gigante de peluche animando fiestas infantiles.
Lo de animar es un decir porque cuando me veían venir los niños se cagaban por las patas abajo.
No es un curro fácil éste. Para empezar, el modelo era de peluche de un palmo de grueso. Daba un calor acojonante.
Yo me lo ponía directamente en bragas y salía empapada en sudor.
El que hizo la cabeza debía ser ingeniero de AENA porque puso unos ojos perfectamente opacos y sólo se veía por el agujero de la boca.
Esto implicaba que tenías que enrollar tus vaqueros y la camiseta que te habías quitado y ponértelos a modo de turbante para que la boca del bicho quedase a la altura de tus ojos.
Como el invento era poco estable, acababa sujetándome el tarro con la mano izquierda con lo que parecía un puto peluche de dos metros con migraña crónica.
Hay que reconocer que a veces los adultos tienen ideas estupendas para los niños.
A mi lado ponían una cestita con perritos igual que yo pero de tamaño manejable para una mano normal, pero no para la mía, que tenía el mismo tamaño e idéntica flexibilidad que un guante de béisbol.
La cosa iba así:
Venía un niño, pegaba un alarido, su madre trataba de tranquilizarlo normalmente con escaso éxito y la verdad es que no me extraña, yo intentaba trincar un muñeco con mi mano espumadera, se me caía la cabeza, me la sujetaba, volvía a pescar el muñeco, el niño lloraba...
Menos mal que siempre aparecía alguna dama avispada y práctica que se ponía a mi lado y entonces yo extendía la mano, me colocaba un muñeco y yo se lo ponía en bandeja al niño que por fin lograba huir despavorido.
La verdad es que me pagaban bien, cinco mil pelas por fiesta, que entonces era una pasta, pero reconozco que te sudabas cada pela porque en cesto había como cien perritos monísimos.
Eramos varios bichos distintos, pero el plan de todos era el mismo.
Al principio el jefe quería que jugásemos con los niños, pero visto el éxito cada vez que nos acercábamos y la dificultad que entrañaba mantener el modelo en su sitio, decidió limitar nuestro curro a lo de repartir idioteces y aguantar estoicamente en alguna esquina.
Imaginad una sala llena de niños perseguidos por peluches decapitados o con las cabezas colgando en ángulos imposibles.
Tras varias lipotimias entre los animales participantes decidió que repartiésemos y nos largásemos.
Ya sé que pensaréis que es el curro más tonto del mundo. Os equivocáis, los hay mucho más absurdos.
Tenéis delante a la menda que contó todos los trozos que se cortan de las entradas de un concierto de los Rolling Stones...en un estadio de fútbol, que no cabe casi nadie.
Luego me tocó contar la caja entera, no veáis la de mierda que tiene la pasta. No quiero ni pensar en dónde la guarda la gente.
He vendido extintores en gasolineras, también a cinco mil pelas el chisme, que ya tiene tela. Pues los vendía.
He hecho encuestas de dieciséis folios sobre prótesis ortopédicas, ahí es nada, a jefes de departamento de traumatología de hospitales con más de mil camas, que son unos tíos con muchísimo tiempo para dedicar a estos menesteres. Pues me las rellenaban.
He cocinado para cien tíos, que es un no parar y pelas más patatas que en la mili. Y sin lavaplatos ojo.
He maquetado libros enteros de química durante largas noches en vela yo que no tengo ni puta idea de informática.
He sido secretaria en una empresa que desarrollaba aplicaciones informáticas para la Iglesia.
Este curro molaba. Recuerdo que me preguntaban si tal aplicación era compatible con MS-DOS o que tenían tal o cual problema. Yo impertérrita y religiosamente, como correspondía, tomaba nota y le preguntaba sin saber ni lo que decía al hijoputa del técnico que se había quedado varado "casualmente" en Ibiza en pleno verano.
Y religiosamente le contestaba al cliente.
Esto me pasa por ser demasiado recia porque cuando me preguntan que si sé hacer algo siempre digo que sí, y luego las paso putas.
Y por tener veintitantos años en una crisis igual de acojonante que la actual y tener, según me decían en los trabajos a los que me presentaba, demasiada cualificación para los puestos a los que optaba, (que no eran otros que los que había en aquel momento), y ellos dinero insuficiente para pagarme en consonancia.
Pues además de estos he tenido muchos más curros. Ya os los iré contando poco a poco para que no os asustéis.
El caso es que creo que todos mis compis piensan que debo tener cáncer o algo similar, porque me han mirado entre sorprendidos y cariacontecidos mientras me preguntaban que qué tal estaba y que si lo mío iba para largo, jajajaja.
Los más rumbosos han sido la camarera y el vigilante que me han dicho que ya era hora de que volviera.
La verdad es que ahora entras al curro y ves unas compuertas como las del metro, que no veas si son grandes, supongo que para evitar los tumultos que formamos al entrar de lo entusiasmados que estamos. Qué maja es AENA, siempre velando por el bienestar de sus empleados.
Pero es que han puesto otras iguales ¡en la entrada de la cafetería! Es que te cagas, vamos. Y luego me contarán que es por una cuestión de seguridad. Al loro con el cruasán bomba. Supongo que al que se pase un minuto del café se lo descuentan de la nómina.
A esto lo llamo yo crear un entorno de trabajo amigable, aunque no hay problema, he decidido llevar café con churros todas las mañanas y hacemos guateques en los pasillos, que todavía no hay que fichar.
De toda la vida la peña se ha tomado los cafés que le ha dado la gana y el curro ha salido de puta madre. No sé que esperan conseguir con esta mierda.
En relidad sí lo sé: poner de mala hostia a todo dios y total pa ná.
Mis compis tienen importantes ojeras y la mitad van zombis.
Antes se escuchaban risas por los pasillos y en el bar, ahora no.
El de RRHH está elevado a la enésima potencia de su propia gilipollez, pero sigue siendo enano, menos mal que hay cosas que no cambian :-)
Esto traducido al castellano significa que definitivamente me roba las vacaciones o sea que me toca ir a juicio.
¿Y qué tal me ha ido el día? Bien.
He llegado a las ocho. Mis jefes no.
He paseado hasta las nueve. A eso de las nueve y diez he visto a uno de ellos, mi favorito ya os he dicho y le he preguntado:
- Bueno, ¿y ahora qué?
- Yo no sé, Fulanito vuelve mañana de vacaciones, que te lo diga él.
- Pues si no te importa me largo a leer un libro y te dejo a tí gestionando que veo que se te da bien.
- Vale.
Y es lo que he hecho de ocho a tres. Estoy muy satisfecha porque por fin trabajo.
Y luego piden normalidad, pero si ya la tienen: hoy he hecho exactamente lo que me ha dicho mi jefe.
Dejo constancia escrita de este sucedido para que luego no diga la Librero que yo no cumplo mi parte.
Y por cierto que entre una cosa y otra me he enterado de algo sorprendente.
Preguntaba Curri que qué es el AFIS. Pues un tío puesto en una torre que se limita a decirle al avión, que se los pasamos de uno en uno, el viento, la pista en uso, la temperatura, la presión, si hay nubecillas y algún otro avión en la zona, por ejemplo la avioneta del aviador Dro.
Con esta información el avión aterriza y despega solo. Ni siquiera lo autorizan. Ya me contaréis para qué coño vale esta mierda porque en Palma la información la da un sistema automático y si hay varios aviones los separa un controlador en lugar de dejar que se busquen la vida.
Si queréis más información alasdeplomo os lo explica estupendamente:
http://alasdeplomo.com/%C2%BFque-es-el-afis/
En el Hierro los de INECO, esa empresa tan independiente que ni se le nota y que es la misma que hace informes de pastelón y auditorías de traca, pusieron unos niños AFIS y los han tenido que dejar en las horas en las que no hay controlador de verdad.
La formación de estos pavos es sencillamente ridícula.
Pues ahora resulta que los han metido en la escuela, SENASA, de tapadillo, les están dando simulador sin cobrarles ni un euro y los van a hacer controladores de torre por el morro porque como ya llevan un mes de prácticas con tráfico real, o sea, el avión-que-me-descojono pues con un par de cositas más les basta.
Es decir, les van a dar gratis y estudiando la mitad el mismo título por el que los que están ahora mismo han pagado 45.000 euros de vellón. Tócate los cojones y tócaselos a ellos obviamente.
Como me repita la Librero que INECO es independiente le arranco la peluca entera y le dejo el modelo de leopardo hecho unos zorros.
Les importa todo un rábano triguero: la gente, la formación, la seguridad...Sólo quieren sacar tíos a salto de mata y preparados de cualquier manera para poder endiñar las torres con pseudocontroladores dentro.
En cualquier otro país esto sería un escándalo, un irresponsabilidad y una tomadura de pelo de dimensiones estratosféricas. Aquí es lo que hay.
Güelcome back...to Tijuana, guapa.