jueves, 23 de septiembre de 2010

Después vinieron las ranuras

Un buen día aparecieron unas ranuras de lo más curioso en cada una de las consolas. Se supone que son para que fichemos cuando nos sentamos en nuestra posición, cosa que no deja de tener coña si pensáis que para llegar a la consola:

- Ficho en la valla de la garita de seguridad.

- Ficho a la entrada del centro de control.

- Ficho en la puerta de acceso a la sala de control.

- Firmo en una hoja lo que demuestra mi asistencia y lo hago delante del jefe de sala.

- El jefe de sala me da un papel en el que pone en qué posición me siento y durante cuánto tiempo.

- Copio a mano exactamente lo mismo que pone la hoja en otra distinta y no vale grapar la hoja que ya me han dado, lo intenté y me amonestaron. Lo quieren a mano por si se me olvida escribir. Lo firmo y lo entrego.

- Todo lo que digo mientras estoy trabajando se graba en mi consola.

Pues a pesar de todo esto, ahora ha aparecido una ranura en la que por enésima vez meteré la tarjeta, que me creo que se me va gastar mucho antes que la VISA porque os diré que para salir se repite el proceso pero a la inversa.

El caso es que estaba yo currando una noche y mientras miraba fascinada la ranura se me ocurrió este post:

De rerum ranurorum

Le juro señor agente que yo sólo estornudé. No entiendo cómo ha podido meterse el chicle en una rajita tan pequeña, la verdad. ¿Es posible que ahora los vendan vivos?

También le puedo decir que lo de ayer fue distinto, que no sabe usted lo difícil que es relevar con las plataformas que se llevan ahora tanto, el bolso, las gafas de ver aviones, los cascos y el café. Creo que estaba ansiosa por empezar a trabajar y por eso se me cayó el café...

Pues tampoco es tan raro meter la lengua dentro para ver a qué sabe. De pequeña ya lo hacía con los enchufes y daba una corrientilla que molaba mogollón. ¿A qué se refiere usted exactamente con lo de que si busco una compensación oral?

Muy señores míos: no sé si la ranura que han puesto es de Servired o de 4B. He intentado averiguarlo pero en el proceso se ha tragado mi tarjeta y ya no funciona, de esto sí que doy fe.

Alguien me dijo que habían puesto en la sala una trituradora para reciclar el papel del briefing una vez leído. Vale que no era, pero no me diga que servidora iba tan mal encaminada...

Señor agente, perdón por las disculpas, se me ha colado un pendiente por la rendija esta tan rara ¿me ayuda a sacarlo? Es que sin pendientes no sé controlar.

La cosa es que me llamó un avión y no sabía que hacer con la loncha de jamón que me estaba comiendo y no quería manchar el teclado y bueno, en aquel momento no me pareció tan mala idea...

¿Que si he puesto silicona en la ranura? No, creo que es el único sitio en que no me he puesto.

Como volváis a esconderme las pestañas postizas en la ranura os corto los cojones. Sé perfectamente quienes sois.

¿Y si hago un cambio y al meter la tarjeta no sale mi configuración? ¿Cobra el otro? No sé, no acabo de entenderlo del todo.

¿Se acumulan puntos con esta tarjeta para las tiendas de Aldeasa? ¿Para el bar?

¿Para la máquina de café laxante del doctor Andreu que hay en la puerta?

Aprovecho para comentar que una se pone de baja con sólo mirarla. O la cambian de sitio o no me hago responsable ¿eh? ¿oh?.

Es posible que alguien me leyera el pensamiento porque poco tiempo después nos enviaron una circular en la que decía que "...Se denunciará ante los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado a aquellas personas que lleven a cabo sabotajes y actos vandálicos contra las instalaciones del Sistema Automatizado de Tráfico Aéreo..."

Qué miedo más grande jozú, que tiene una un momento de inspiración y se convierte en Bin Laden de golpe.

Desde entonces y por si las flies fantaseo en casa...
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Luego pasamos a la siguiente fase

Después de las vallas empezamos con los papelorios inútiles que era obligatorio rellenar, las amenazas continuas de expedientes por chorradas, los turnos imposibles...

Entonces fue cuando escribí este post.


Hay fisuras en la mala hostia de AENA

Por ejemplo:

- Aún no sé qué color de boli hace falta para rellenar el papelorio de las horas que trabajo.

- No veo por ninguna parte en la sala la máquina dispensadora de descargas eléctricas en los pezones para todo aquél que incurra en errores imperdonables al rellenarlas. Eso sí, al menos en la entrada hay un desfibrilador. A lo mejor lo reconvierten para abaratar costes.

- Falta la cámara en el baño, concretamente la echo en falta en la zona del W.C.

- Y la cisterna funciona todos los días. Esto es un fallo de puteo garrafal.

- Tampoco me han dado ningún papel que diga qué tipo de tanga puedo llevar y si ha de ir a juego con los sostenes. Y mira que cada vez que abro la taquilla me caen en los pies cincuenta folios.

- No sé si rellenar el enésimo libro de cambios con courier, arial, cambria o bordeaux, en negrita, cursiva, o qué, y esto me perturba porque seguro que si me lío me ponen un expediente. Por cierto...¿el RD dice a qué huelen los expedientes?

- He buscado cáscaras de plátano en las escaleras y no las he encontrado. Me escama. A lo mejor es que aún no es temporada y como ahora AENA es pobre...

- Miro el turnero y veo imaginarias, turnos exóticos y servicios exprés, pero nadie pone cuándo es el día mensual de las mamadas ni a quién le tocan, y creo que es importante llevar cierto control sobre esto, no sea que se la vayamos a chupar todos al mismo.

Y ponerse todos a la vez aparato en los dientes se considerará falta grave. Cabrones, AENA os conoce.

Ya sé que el mundo está lleno de mierdas, mal follados, acomplejados, envidiosos, trepas capaces de cagarse en sus propios muertos con tal de medrar, pringados de todos los colores y tamaños.

Para todos vosotros me han dado un recado: que sepáis que jodiendo al resto de la peña no se os va a pasar.
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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Todo comenzó así...

Os pondré en antecedentes.

Un buen día el director del aeropuerto, en un ataque de iluminación sin parangón en la historia de la electricidad decidió poner unos badenes de tamaño familiar en la carretera de acceso al curro que van de pinga para los tanques, pero para los turismos normales son una putada enorme.

Y te comes unos ocho a la ida y los mismos a la vuelta.

Otro buen día de nuevo una lumbrera inspirada cambió la garita de la entrada de sitio y puso unas bonitas vallas nuevas por sorpresa.

Y para completar el cuadro, antes una parte de la gente que trabajaba por la noche se iba a casa cuando terminaba su turno a eso de las cuatro de la mañana.

Decidieron obligar a todos a dormir allí, a pesar de que los que hacían la primera parte de la noche no podían trabajar más por ley, claro que de lo que se trataba era de joder de modo que les dio igual, y se encontraron con que no tenían camas suficientes.

En aquel momento empecé a escribir...

A follar, a follar, que el mundo se va a acabar...

Y las camas. Estoy elaborando un par de propuestas interesantes sobre este punto:

Una: servidora no comparte con tipos casados o que ronquen.

Dos: ahora que todos tenéis portátil podemos filmar unos vídeos caseros cuya venta nos permita ayudar a Aena a compensar el déficit que le provocan nuestros sueldos. Que no se diga que no arrimamos lo que haya que arrimar en los malos momentos.

Creo que me estoy despistando. Veamos. Hoy quiero hablar de Fort Knox aka el Penal de Sing Sing. Todavía no he decidido el nombre. Si queréis hacemos una votación.

Lo del penal viene por aquello de algún miembro pequeño de Aena ¿o se dice menor?, tanto hablar en mallorquín me está dejando el castellano hecho polvo, ha decretado que no podemos salir a estirar las piernas ni a la terminal del aeropuerto en nuestro período de descanso. 

Ahora cuando voy a trabajar tengo la misma sensación que cuando de pequeña le prendí fuego a mi abuela y me metieron durante unos años en un sitio en el que me daban de comer por una rendija.

Lo de Fort Knox es porque estoy hasta el mismísimo fondo del propio tesorito del numerito de la tarjeta. Y todo para ser los mismos de siempre.

De los badenes de los huevos también, que mi coche tiene suspensión deportiva y ya me voy notando la prótesis del cuello cada vez más cerca de la rótula.

Sigo. Yo llego a trabajar cada día, cantando a grito pelado canciones folclóricas, como por ejemplo la de la Bien Pagá.

Con el entusiasmo se me olvida la barrera, pego un frenazo de la hostia, crujo el retrovisor contra el lector ese tan mono, busco la tarjeta en el bolso, tardo diez minutos enteros (otro día os hablo de todo lo que puede llegar a caber en un bolso de chica), la paso y al ir a arrancar veo que o dejo allí mismo el retrovisor o me llevo puesto el lector.

Otros diez minutos de gestión de problema con la inestimable ayuda de nuestros chicos de seguridad, que según me han contado ya tienen práctica en esto puesto que, entre pitos y flautas, se han llevado puesta la barrera catorce veces desde que la pusieron.

Aparco donde coño puedo, que la cosa cada día está más peluda. Entre los sitios vetados por Aena y los vetados por las palomas, voy a empezar a ensayar el aparcamiento vertical o con condón gigante.

Llego a la puerta con el bolso en una mano, la chupa en la otra, el portátil colgando del hombro, el trivial, el ipod y la tarjeta en modo collar.
 
Saco la tarjeta con los dientes mientras el de seguridad me sujeta la funda de plástico para poder completar con éxito la maniobra, pulso f1 tres veces porque llevo las uñas demasiado largas y entro.

Cojo el ascensor, voy a mi taquilla y al kit anterior le añado los cascos, las gafas de ver aviones y la botellita de agua. Y cuando voy a entrar en la sala se cierra la puerta y el enésimo-lector-de-puta-tarjeta está exactamente a la altura de mis cuernos.

Dejo todo el bacalao en el suelo, paso la tarjeta, se abre la puerta...y para cuando he recogido mis cosas del suelo se ha vuelto a cerrar ya.

Menos mal que entonces pasa el famoso compañero que pone un folio en la parte de arriba y se abre la puerta.

Todo esto está provocando en mí un estado de predemencia que hace que lleve ya varios días buscando durante mi período de descanso, obviamente, un menda que me fabrique una polla voladora como la que le enchufaron a Kasparov. El que no sepa de que hablo que ponga en YouTube "pene volador Kasparov".

Mi intención es adivinar de quién ha sido la idea del encierro y ponerle este invento detrás durante toda su jornada laboral.

Quizás pueda dotarlo de un detector de feromonas para que le persiga sólo a él.

En fin, sólo quería compartir con vosotros estas reflexiones matutinas y transmitiros mi felicidad porque hoy, trabajo de tarde.
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martes, 21 de septiembre de 2010

Intento escribir sobre control pero no me sale…

Estoy cansada y desmoralizada. Y no logro dormir.

Os voy a contar cómo he llegado hasta aquí.

Algunos ya habréis leído estas historias porque las he ido publicando en otros sitios.

Os las dedico a los nuevos.

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lunes, 13 de septiembre de 2010

El sueldo de un controlador…tachaaaaaaaaan

Pensaba dejar este tema para más adelante, pero como todos me preguntáis lo mismo os lo voy contando para despejar el morbo.

Lo que gana un controlador varía muchísimo dependiendo del sitio en el que trabaje, de su antigüedad, del tipo de puesto que desempeñe, de las horas de más que esté dispuesto a trabajar, casi estoy por deciros que hay un sueldo para cada controlador.

Y como podéis imaginar, no gana lo mismo ni de broma el controlador de una torre pequeña que uno de Barajas.

Los de Barajas trabajan muchísimo más y su trabajo es muy complicado, es lógico que ganen más.

Os contaré que nuestro sueldo básico son mil y pico euros, podéis buscarlo en el BOE, está publicado allí. Todo lo demás son complementos, de modo que mi sueldo depende de un montón de factores variables y, sobre todo, de que yo esté en activo y de cuánto esté dispuesta a trabajar.

Ya os dije el otro día que para atender Baleares UN SOLO DIA en verano, hacen falta cerca de 100 controladores.

Somos unos 2400, y en activo del orden de 2000, así que si lo pensáis en realidad somos muy pocos para todo el tráfico que hay en España.

Durante los años de bonanza que precedieron a esta crisis, AENA prefirió que los controladores trabajásemos más en lugar de formar controladores nuevos. Supongo que les saldría más rentable, no lo sé, pero ellos son los que convocan nuevas plazas, no nosotros como se os ha hecho creer.

La razón de que no lo hicieran deberían darla ellos, ya que fueron quienes así lo decidieron.

Cuando yo empecé a trabajar ganaba un sueldo majo, pero por ejemplo menos que mi hermano que es informático, e incluso menos de lo que había ganado en otros trabajos, y trabajaba alrededor de 100 horas al mes, que es lo que recomiendan los estudios médicos para que el cuerpo sea capaz de asimilar los cambios de horario.

Ya sé que todos trabajáis 160 de media, pero yo trabajo a turnos, y os aseguro que son mortales para la salud.

Ya hablaremos del tema de los turnos en otro post. Sólo os adelanto que hace un par de días salió publicado un estudio en la prensa que dice que quince años de trabajo a turnos acortan la esperanza de vida en cinco años. Y desde mi experiencia personal puedo asegurar que no van muy desencaminados.

Recuerdo que estaba yo contentísima por aquellas fechas, hace trece años ya, claro que me duró poco la emoción. Juraría que menos de un año.

El tráfico aéreo empezó a aumentar, todos vendían pisos por un pastón y se gastaban con ilusión los dineritos en viajar.

AENA empezó a pedirnos que trabajásemos más.

Primero vinieron las extras, pero son voluntarias, como deberían serlo en todos los trabajos, y ellos querían asegurarse de que tenían gente, de modo que se inventaron unos servicios que llamaron adicionales, luego vinieron las guardias, después llegaron los módulos, porque ya no te pedían currar días sueltos sino bloques...hubo más servicios ditintos...

El cuento de nunca acabar.

Lo llamativo del caso es lo siguiente:

Los controladores siempre hemos luchado por que se nos consolidasen ciertos complementos, es decir, que formasen parte del salario base en lugar de ser variables.

Por ejemplo, no me parece normal que lo que me van pagando por antigüedad, lo que todo el mundo llama trienios, vaya separado de mi sueldo, o que pase lo mismo con el complemento que me pagan por realizar un tipo de trabajo u otro.

Si te ascienden o haces un trabajo más difícil te suben el sueldo entero, no te pagan un complemento.

Esto tiene un efecto muy tonto que os explico, en realidad tiene más pero con uno se entiende.

Si yo por ejemplo cambio de centro de trabajo tengo un período de instrucción durante el que no estoy controlando sino estudiando.

Pues cuando hago esto desaparecen como dos tercios de mi sueldo, lo que tiene bastante poca gracia si tienes que pagar el alquiler o estás pagando una hipoteca.
Sobre todo si te vas como yo al centro de control de Barcelona, que te pasas estudiando casi nueve meses entre pitos y flautas. Como un embarazo vamos.

Sin contar con que aunque no lo parezca estudiar control es trabajar, que las prácticas las haces a turnos y son meses, y es bastante más duro que controlar cuando ya sabes.

Hay que empollar un montón y en las prácticas te cagas vivo de miedo, que por mucho que tengas un instructor pegado la pata la metes tú y te llevas unos sustos de espanto.

Volviendo a lo nuestro, resulta que cada vez que AENA nos pedía que trabajásemos más nos prometía a cambio consolidar un complemento o una parte si el 80% de la plantilla como mínimo se comprometía a trabajar X servicios al mes.

Ojo al dato porque es importante.

El precio del trabajo adicional se negociaba entre el sindicato y AENA, y entenderéis que el precio del trabajo aumentase a medida que aumentaba la cantidad.
Y esto no lo hemos inventado nosotros, lo hace todo el mundo excepto los que tienen la desgracia de trabajar en empresas de negreros, que yo también lo hecho (lo de extras gratis y obligatorias, quiero decir) y precisamente por eso creo que lo justo y lo ideal sería que se las pagasen a todo el mundo.

Si tu llamas al cerrajero en su horario de trabajo te cobra veinte euros, si lo llamas fuera de él, por ejemplo a las nueve de la noche ya son cuarenta, y si tienes que hacerlo como me pasó a mí un sábado a las tres de la mañana, te sopla doscientos pavos, que fue lo que me tocó pagar el día que me dejé las llaves dentro de casa.

Ya os he dicho que trabajar a turnos es letal, y más si haces como yo cada día uno distinto: un día mañana, otro tarde y otro noche, o mañana y noche el mismo día, es decir, que vivo en un perpetuo jet lag. No un turno diferente cada semana, no, cada día. En una semana tengo seis distintos, que las noches dan mucho de sí y son el festival del humor porque se reparten en trozos que se pueden combinar de tantas maneras que dan para hacer una colcha entera de patchwork.

Al principio nos apuntamos todos a currar más, todo sea por consolidar.

Llegó un punto en que muchos estábamos molidos y empezamos a refunfuñar, pero no penséis que es fácil, porque dices que no quieres currar tanto y tus compañeros te miran fatal, que no les parece justo deslomarse para que consolides tú que trabajas la mitad.

Y no les falta razón.

Entenderéis que por este procedimiento hayamos ganado dinero, pero nos lo hemos sudado entero, esto ya os lo digo yo.

Tengo montañas, sí montañas de cartas de AENA en las que expresan su agradecimiento por nuestro esfuerzo.

Yo y muchos más nos plantamos llegados a un punto y nos pusimos un límite. En mi caso fueron 142 horas al mes. Hubo mucha gente que se puso menos, 120 e incluso las 100 iniciales, sobre todo las madres. Entenderéis que trabajando menos se gana menos pasta, incluso mucha menos, de ahí que me dé la risa con lo de los 360.000 de media.
En control hay casi casi un 50% de mujeres.

Diréis que es menos de lo que hace cualquiera, pero no es cierto.

Recordad que vosotros dormís por las noches, yo un tercio del mes no.

Libráis los fines de semana, yo entonces libraba más o menos uno cada cinco, y nunca entero, siempre tenías o el viernes por la tarde (y mi tarde termina a las diez de la noche), o por la noche, o la tarde o la noche del domingo, pero no me quejo.

Digo entonces porque en los últimos ocho meses sólo he librado UNO.

En total libraba unos ocho días al mes, la mayoría entre semana y muchos saliendo de hacer noche, que estás hecho polvo.

Este era el límite de lo que yo podía llevar, con cansancio crónico, eso sí.

Hubo gente que trabajó más y ganó más dinero. No salían de los centros de trabajo. Me imagino que sus familias vivían estupendamente, porque os aseguro que ellos no.

Curiosamente algunos de los que ahora son jefes en AENA trabajaron todos los días y más.

Os cuento todo esto porque cuando os dicen que hemos estafado al estado os mienten.

Hemos trabajado lo que AENA nos ha pedido, nos han felicitado y nos han agradecido nuestro esfuerzo, y lo que hemos cobrado ha sido negociado con ellos en todo momento, no hemos robado a nadie.

Y si pensáis que hemos hecho huelgas encubiertas os diré que no es verdad. Si las hubiésemos hecho se nos habría sancionado, pues la ley no las permite. Si AENA no lo ha hecho es porque nunca han existido, creedme, que ganas nunca les han faltado.

Que de pronto AENA y Fomento pongan el grito en el cielo por nuestros sueldos cuando ellos los han aprobado y pagado es perfectamente absurdo e injustificado, y no es más que una cortina de humo para distraeros de lo que realmente está pasando, y es que han llevado a la quiebra una empresa que funcionaba estupendamente.

Pero de esto os hablaré al final del blog, cuando tengáis la suficiente información para poder formar vuestra propia opinión, que en última instancia es lo que pretendo.

No se trata de que tengáis la misma que yo, pero considero que tenéis derecho a recibir información de las dos partes para poder decidir con vuestro propio criterio.

Cuando vayamos avanzando en esto del control entenderéis que muchos de los retrasos que se nos atribuyen no son realmente nuestros.

Es ya una cantinela habitual que haya una tormenta en Barajas y todo el mundo diga: ya están los controladores de huelga.

O como dijo una famosa escritora en la tele: “…los impresentables de los controladores me cambiaron la puerta de embarque no sé cuántas veces y había niños y minusválidos entre el pasaje…”

Yo controlo aviones, no puertas de embarque, ni mostradores, ni maletas, ni billetes, ni tormentas, ni nieblas, ni averías en los aviones, ni tripulaciones, ni pasajeros que no parecen…nada de eso depende de mí.

A medida que entendáis cómo funcionan las cosas en aviación os iréis dando cuenta de que es realmente muy difícil que todos los aviones salgan puntualmente, aquí y en el mundo entero. Os cuento a modo de cotilleo que en Alemania tiene más demoras que nosotros.

Y sé que cuando perdéis un avión por el mundo adelante nunca pensáis en huelgas de controladores y sin embargo aquí sí.

Preguntaos la razón, ¿habéis visto un controlador en huelga alguna vez o repetís lo que otros dicen? ¿Por qué pensáis que es más cierto lo que dicen el aeropuerto o las compañías que lo que os digo yo?

¿Porque estáis cabreados y queréis echarle la culpa a alguien? Lo entiendo, que yo también vuelo, simplemente os pido que me concedáis el beneficio de la duda. Al menos hasta que termine el blog.

Un saludo y buenas noches…
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Reflexión sobre las medias y los dineros

Hoy quiero hacer un comentario sobre el tema de las medias.

Especialmente en lo que se refiere a las medias verdades que os han contado los políticos sobre nosotros.

Del tema de las inmensas patrañas, que las hay y muchas, hablaremos más adelante.

Sé que os han convencido a casi todos de que nuestros sueldos salen de vuestros impuestos, sin embargo no es así.

El control aéreo es un servicio que presta AENA a los aviones, y como tal se contrata y se paga por él.

Supongo que todos habéis visto que en vuestros billetes de avión hay un apartado llamado tasas.

Hay muchos tipos diferentes de tasas. Mencionaré sólo un par para no liaros.

Por ejemplo, tenemos las tasas aeroportuarias. Con lo que saca de ellas, la compañía paga por utilizar los fingers para el avión, los mostradores de facturación, la seguridad del aeropuerto, etc…

También existen las tasas de navegación, que son las que paga la compañía para recibir el servicio de control. De aquí es de donde salen nuestros sueldos, y suponen del orden de un par de euros por cada billete que vosotros compráis.

¿Qué significa esto? Que quien no vuela no me paga.

No somos funcionarios como se os ha hecho creer. AENA era hasta hace poco una empresa que se autofinanciaba y además daba beneficios.

Están a punto de llevarla a la quiebra, pero eso es otra historia que os contaré más adelante, porque os han mentido y supongo que querréis saber la verdad.

También se os ha hecho creer de alguna manera que se me escapa que nosotros no pagamos impuestos, cuando sí lo hacemos y religiosamente. No tenemos ni la más remota posibilidad de cobrar un solo euro en negro. Y tenemos un buen sueldo, es cierto, pero también pagamos muchísimo cada mes a Hacienda.

A lo largo de estos meses he leído comentarios de personas indignadísimas porque pensaban que me pagaban con sus impuestos, cuando en realidad es más que probable que sean los míos los que paguen sus pensiones el día de mañana. Y me parece fenomenal, y ojalá pueda pagárselas a muchos más, pero me gustaría que este tema quedase claro.

Volviendo al asunto de las medias, ha habido otra que se ha hecho muy famosa, y son los 360.000 euros que se supone que yo cobro.

Digo se supone porque jamás los he visto juntos, ni siquiera para comprar el apartamento de 90 metros cuadrados en el que vivo.

Ya le he dado al Ministro de Fomento mi número de cuenta y le he dicho que espero con ilusión el momento en que me ingrese la diferencia entre lo que él dice que gano y lo que de verdad me pagan cada mes.

Y por cierto, y sólo para que conste, los famosos 360.000 son brutos, así que tenéis que descontar el 50% que se lleva Hacienda, que con ese sueldo se paga una fortuna en impuestos, así que hablamos de 180.000 netos, que sigue siendo una pasta, pero no la animalada que os han hecho creer.

A mí un taxista llegó a preguntarme, y no es coña esto que os cuento, que si era verdad que yo ganaba 1500 euros ¡por hora!.

Ni que fuera yo Naomi Campbell.

Ya le dije que sólo me pagaban tanto cuando me acostaba con el jefe y que el resto del tiempo la cosa era mucho más normal.

Suponed que vosotros ganáis, por ejemplo, 1000 euros al mes.

Ahora suponed que vuestro jefe gana 5000.

Si os fijáis, 6000 euros entre dos son 3000, o sea, que en vuestra empresa de media se ganan 3000 pavillos.

¿Qué os ingresan en la cuenta a fin de mes, la media o vuestro sueldo?

Pues exactamente esta jugarreta es la que ha hecho con nosotros el ministro.

Os ha mentido haciéndoos creer que todos ganamos un pastizal y no es así. No os voy a engañar, ya me gustaría ganar ese dinero, a mí y a cualquiera, simplemente no es verdad.

Os dejo pensando en esto y preparo el siguiente post…no os lo perdáis, os interesará.
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jueves, 9 de septiembre de 2010

Volando patrás, cómo mola

Hoy mi avión ha llegado antes de la hora prevista, al menos eso ha dicho la azafata.

Ha sido muy gracioso porque todo el mundo ha dicho, ¿pero si lo que se tarda es una hora no? Y el vuelo ha durado…exactamente ese tiempo.

Por si acaso al salir me he mirado en el espejo pensando que con un poco de suerte he lllegado con una pata de gallo menos o ha reaparecido en mi monedero la pasta del agua que me tomé esperando.

Ahora que los brasileños han puesto en marcha un procedimiento para informar de avistamientos de ovnis, no voy yo a dudar de lo que dice el piloto y menos aun de la teoría de la relatividad.

Comandante Jiménez del Oso, pa servir a Dios y a usted.
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lunes, 6 de septiembre de 2010

El controlador automático no existe





Recientemente me presentaron a una persona que me dijo, al saber que yo era controladora:

-Pero en tu trabajo todo es automático ¿no?

Me pareció un comentario curioso, pero sobre todo porque no es la primera vez que lo oigo.

¿Qué parte de mi trabajo se supone que es automática?

Estoy imaginando algo así como un contestador gigante que dice e los aviones:

Para aterrizar, pulse UNO.
Para despegar pulse DOS.
Para descenso/ascenso pulse TRES.
Para nuevo rumbo pulse CUATRO.
Para otras opciones ESPERE.

Reconozco que si bien esta siempre ha sido mi fantasía favorita sobre el día de mi jubilación, es totalmente falsa.

Me da la impresión de que la gente ha oído hablar de pilotos automáticos en las películas y ya piensa que los aviones lo hacen todo solos.

¿Para qué pensáis entonces que en un avión van dos pilotos, y más nos vale, y que nosotros los guiamos desde tierra?

Yo no hablo con un ordenador, hablo con un piloto y él conmigo.

Ambos utilizamos medios técnicos muy sofisticados, yo el radar y un montón de chismes más que ya os iré contando y ellos todos los instrumentos que llevan en la cabina, que habréis visto que parece el interior de un ovni de película.

Como decoración es genial, pero si no hubiese pilotos y controladores no servirían para nada.

No os voy a explicar cómo funciona un piloto automático, ni siquiera lo que hace un piloto dentro del avión, pues yo no lo soy y es posible que diga alguna tontería, pero sí os voy a explicar lo que hago yo.

Hay varios tipos de control:

- Control de torre.
- Control radar.
- Control convencional.

En la torre se controla lo que se ve, es decir el aeropuerto y alrededores.

En una torre suele haber tres posiciones:

Autorizaciones: indica al avión qué maniobra va a tener que hacer al despegar según la ruta que vaya a seguir después, le da permiso para poner en marcha los motores o no si es que aun no le toca, y le asigna un código de cuatro cifras que es el que a nosotros nos permitirá después localizarlo en el radar.

Rodadura: autoriza al avión a dar marcha atrás para salir del parking o a salir directamente si no necesita marcha atrás.

Pensad que hay un montón de aviones en el aeropuerto, así que hay que organizar esto de alguna manera.

Después le da instrucciones para que vaya hacia la pista siguiendo un camino u otro de los muchos que tiene el aeropuerto, porque no siempre es el mismo pues unos aviones entran y otros salen y todos van por las mismas calles.

Local: Es el que mete al avión en pista y le da permiso para despegar. También es el que autoriza a aterrizar a los aviones.

Además se ocupa de cualquier avión que esté volando en un determinado radio del aeropuerto.

Todas estas posiciones a su vez se pueden desdoblar según la complicación que tenga la torre, por ejemplo, en Palma, que tenemos dos pistas, en verano puede haber dos local, uno para cada pista, y dos rodaduras, norte y sur.

En Barajas ni os cuento la cantidad de posiciones que hay, porque además usan dos torres e incluso cámaras de televisión para controlar con tantísimo avión como hay.

También tenemos unos ayudantes que no son controladores, pero son importantes para manejar información relativa a los vuelos y que nos hace falta.

Más uno o varios supervisores que se encargan de la organización general.

En los centros de control se controla con radar, es decir, ya no vemos los aviones sino su representación en una pantalla.

El control radar puede ser de ruta o de aproximación.

En aproximación se reciben los aviones una vez que han despegado y se les lleva hacia el comienzo de la ruta que van a seguir.

También se reciben los aviones que se acercan al aeropuerto desde todas direcciones y los vamos colocando en fila para que puedan aterrizar.
Es la parte más difícil pero también la más divertida, ya os contaré más adelante por qué.

En ruta se colocan los aviones en la carretera correspondiente y se les mantiene separados de los demás.

Esto no se hace sólo mirando.

Ya os he dicho que hay miles de aviones, con lo que para que estén separados constantemente hay que subirlos, bajarlos, pararlos, desviarlos, ajustarles la velocidad...

También hay lo que podríamos llamar ruta alta y ruta baja, para entendernos.

Esto es en plan un poco rudimentario, porque en realidad todo va subdividido en escalones de distintas formas que comprenden varios pisos a su vez. Es como si tuvieseis que hacer un puzzle tridimensional con piezas de distintas formas y tamaños.

¿Os acordáis de lo que os conté sobre los trozos en que se divide el espacio aéreo? Cada uno equivale a una posición en la que trabajan dos controladores.

Un solo trozo puede estar hecho con varias piezas del puzzle del que os he hablado, o sea, es irregular y va encajado o superpuesto con el siguiente.

Ya sé que no es fácil entenderlo, por eso, entre otras cosas, hay que estudiar un curso de control.

En Palma, para que os hagáis una idea, hay cuatro sectores de ruta:

El oeste norte, el oeste sur, el que llamamos oestito (es un trozo pequeño pero con mucho tráfico) y el este.

Ocupando el mismo espacio físico pero pisos más bajos, están los sectores de aproximación:

Despegues, alimentador 1, alimentador 2, final, que equivale a aproximación de Palma, aproximación de Ibiza y aproximación de Menorca.

Y por debajo de estos estarían los espacios controlados por las torres de Palma, Menorca e Ibiza.

Como veréis un día de mucho tráfico ( o sea, todo el verano, que en Baleres va de marzo a octubre) sólo para la zona de Baleares necesitamos unas 18 posiciones.

Antes había 3 controladores por posición, pues vamos rotando, que si hay mucho tráfico no se puede trabajar mucho más de una hora seguida porque dejas de ver los aviones. Digo antes porque sobre de lo de ahora prefiero no hacer comentarios de momento.

Estamos hablando de alrededor de 52 controladores sólo para Baleares, más los ayudantes, los supervisores y los responsables máximos de cada centro de trabajo por el lado de control. Y esto en una mañana, por la tarde lo mismo y por la noche algo menos.

O sea, se necesitan más de cien controladores para cubrir un solo día.

Teniendo en cuenta que en Palma debe haber unos ciento cincuenta controladores entre el centro y la torre, veréis que en realidad hay mucho que currar y no somos tantos. En Ibiza hay muchos menos y en Menorca también.

Esto lo digo para ver si entendéis de lo que hablamos cuando decimos que falta personal en control.

El trozo que controlamos en Baleares termina en el piso 24 más o menos. Por encima de nosotros está el trozo que controla el centro de control de Barcelona, que llega hasta el piso 45.

Cuando yo trabajé en Barcelona tenían trece sectores de ruta, que son un montón y de aproximación ya ni me acuerdo.

En el siguiente post os hablaré del control convencional y de lo que pasa con los sectores dependiendo de qué pista se use.

Espero que os vayáis dando cuenta que las cosas no son tan sencillas como parecen, y sólo estamos empezando…
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