domingo, 21 de noviembre de 2010

Tol fin de semana en capilla


Rezándole a mi Santo favorito.
Que ya no puedo más, que esto es un sinvivir, que tenga piedad de mí, que no me resiste ya el cuerpo.
Que no me den de golpe todo lo que puedo aguantar, que soy una pobre mortal, que qué he hecho yo para merecer esto, que como siga así voy me voy a quedar en los huesos.
Que si me libra de tanto afán y trajín voy peregrinando a nado a verlo y hasta le llevo unas piernas...en cuanto consiga que dejen de temblar las mías, jajajaja.

4 comentarios:

  1. Permítame Roxana esta licencia, citando en su blog a este poeta,
    Amante prístino de la conciencia, se estremece cuando la escribe cual si la besa.

    ‘¿Y qué tengo que hacer?
    ¿Buscarme un valedor poderoso, un buen amo,
    y al igual que la hiedra, que se enrosca en un ramo
    buscando en casa ajena protección y refuerzo,
    trepar con artimañas, en vez de con esfuerzo?
    No, gracias.
    ¿Ser esclavo, como tantos lo son,
    de algún hombre importante?
    ¿Servirle de bufón con la vil pretensión
    de que algún verso mío
    dibuje una sonrisa en su rostro sombrío?
    No, gracias.
    ¿O tragarme cada mañana un sapo,
    llevar el pecho hundido,
    la ropa hecha un harapo
    de tanto arrodillarme con aire servicial?
    ¿Sobrevivir a expensas de mi espina dorsal?
    No, gracias.
    ¿Ser como ésos que veis a Dios rogando
    –oh, hipócritas malditos– y el mazo dando?
    ¿Y que, con la esperanza de alguna sinecura,
    atufan con incienso a quien se les procura?
    No gracias.
    ¿Arrastrarme de salón en salón
    hasta verme perdido en mi propia ambición?
    ¿O navegar con remos hechos de madrigales
    y, por viento, el suspiro de doncellas banales?
    No gracias.
    ¿Publicar poniendo yo el dinero de mi propio bolsillo?
    Muchas gracias, no quiero.
    ¿Hacerme nombrar papa en esas chirigotas
    que en los cafés celebran, reunidos, los idiotas?
    No gracias.
    ¿Desvivirme para forjarme un nombre
    que tenga el endiosado lo que no tiene de hombre?
    No, gracias.
    ¿Afiliarme a un club de marionetas?
    ¿Querer a toda costa salir en las gacetas?
    ¿Y decirme a mí mismo: no hay nada que me importe
    con tal de que mi ingenio se cotice en la Corte?
    No, gracias.
    ¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde?
    ¿Tener con mil visitas ocupada la tarde?
    ¿Utilizar mi pluma para escribir falacias?
    No gracias, compañero.
    La respuesta es: no gracias.
    Cantar, soñar, en cambio. Estar solo, ser libre.
    Que mis ojos destellen y mi garganta vibre.
    Ponerme, si me place, el sombrero al revés,
    batirme por capricho o hacer un entremés.
    Trabajar sin afán de gloria o de fortuna.
    Imaginar que marcho a conquistar la Luna.
    No escribir nunca nada que no rime conmigo y decirme, modesto:
    ah, mi pequeño amigo, que te basten las hojas, las flores y las frutas,
    siempre que en tu jardín sea donde las recojas.
    Y si por suerte un día logras la gloria así,
    no habrás de darle al César lo que él no te dio a ti.
    Que a tu mérito dabas tu ventura, no a medra,
    y en resumen, que haciendo lo que no hace la hiedra,
    aun cuando te faltare la robustez del roble,
    lo que pierdas de grande, no te falte de noble.’


    Por la letrita o.
    A la primera le sigue una j.
    A la última le antecede otra o.
    Termina en s.
    Te pertenecen.

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  2. Yavex jodío, no se te escapa una...
    Roxana...cabrito...seguro que ésta va por los ositos, touchée.
    Cyrano...como si fuese hoy...está claro que hay cosas que no cambian...hay que joderse...o no. Para valedores estoy yo...
    Entre verdes y marrones y la melena...morena.

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  3. vas chunga con los santos cristina....mientras por encima de todos los santos y todos los mortales está el Cabrón Supremo de Lugo....ánimo...

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  4. Frío, frío, de momento San Caralampio no me ha dado un convenio pero me ha quitado unas cuantas patas de gallo de golpe.
    Sólo tengo que ponerle un poquito más de fe. En ello estoy...

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