martes, 30 de noviembre de 2010

Mis compañeros de jaula




Hoy he descubierto en una cosa que tienen los ordenadores del curro que se llama "el portal del esbirro", que DAPENA paga muy amablemente la rehabilitación de los empleados que primero descarría con afán.

Y de pronto me he dado cuenta de que yo no estoy en un centro de control, sino en un verdadero frenopático que funciona como Matrix, lo que se ve por fuera es sólo virtual.

La verdad es que le estoy tan agradecida a mis empleadores por tenerme aquí gratis que he decidido dedicarles un post. Y porque han tenido la amabilidad de elegir para mí unos compañeros muy especiales que me van a ayudar en mi recuperación, que lo de la pasta aquí no cuenta aunque aprecio el detalle de venir por y para nada en lo que vale.

Los que mejor me caen son:

El Violador de Monjas
El Pederasta 
El Aprendiz de Hitler
El Barbudo Barrigudo
El Iluminado
El Calvo Estresado

Todos los días nos reunimos a primera hora con un señor muy guapo con bata blanca para compartir nuestros traumas.

El Violador de Monjas sufrió abusos reiterados en su más tierna infancia, luego en su más tierna adolescencia y cuando fue mayor empezó a abusar él mismo. Es cierto que a la hora de joder nunca le ha gustado delegar. Para asumir responsabilidades sin embargo sí, pero eso aquí no importa.

Ahora se arrastra detrás de toda tía que ve como un perro en celo, babeando, jadeando, resoplando. Cada día le aplican terapia de electroshock pero sale exactamente igual que entra. Por eso en el bar lleva siempre puesto un bozal y lo atan con una correa a la silla.

Dicen que hace mucho quiso ser controlador pero le arrimó la cebolleta de manera más que inconveniente a la responsable de las entrevistas y lo recluyeron en un convento para ver si con un poco de ayuno y disciplina se calmaban sus bajos instintos.

En lugar de redención lo que consiguió fue cepillarse a casi todas las monjas a punta de navaja, así que acabó en este bonito centro escardando los cebollinos que crecen en el borde de la pista. 

Por su culpa yo no puedo llevar el hábito que tanto me gusta y tengo que ir en vaqueros. Si me lo pongo se altera tanto que primero hay que forrarlo a hostias y luego a calmantes y los bedeles dicen que no es plan y que si me pongo el vaquero me dejan salir a fumar al patio, así que trago.

El Pederasta va vestido con una camisa de fuerza y lleva un barquito de papel en la cabeza y una bolsa con caramelos aunque en este pabellón no hay niñas.

Dicen que sobó a todas las de su pueblo antes de acabar aquí, que tenía momificada en casa a su propia madre y hasta le preparaba comida cada día y le leía el periódico, pero él no recuerda nada. 

De hecho yo creo que nunca ha sabido nada aunque él repite que sí y que ha nacido para reinar sólo que nadie se lo nota y a lo mejor por eso está aquí. Porque se cree cosas que no son verdad.

Es muy pesado y se agita sin parar en una mecedora que chirría de la hostia mientras hace canutos con papel de periódico. Por eso cada dos días más o menos le enchufan agua fría con una manguera a presión.

Yo personalmente prefiero que chirríe a que aúlle porque nos jode a todos la siesta, pero el médico dice que es su única vía de curación, así que trago a ver si se calla o se muere, lo que ocurra antes me vale.

Al Aprendiz de Hitler lo sacaron de un burdel completamente desnortado.

Le gustaba el sadomaso, pero se pasaba tanto que al final todas las putas se unieron contra él y lo tuvieron encerrado tres días enteros en una mazmorra sin comida ni agua. 

Salió de allí completamente taladrado, que tiene piercings en lo que una persona en su sano juicio llamaría vísceras, unas cicatrices enormes como de latigazos en la espalda y cada vez que bebe se le sale el agua por todos los agujeros del cuerpo. 

Según cuentan practicaron con él fist fucking, second fucking, third y hasta chair, así que ahora no puede sentarse ni cerrar las piernas y yo creo que eso le amarga un poco. 

Es algo asquerosillo porque según parece se dejó en la mazmorra lo que tienen los chicos para mear.
Desde entonces vive atado a una bolsa que huele fatal.

No me gusta nada hacer terapia con él porque ves todo el rato cómo se llena la tal bolsa. Digo yo que se la podían tapar, pero el bedel dice que para la birria que le pagan no lo toca ni de coña no sea que le contagie una enfermedad venérea.

Este se pasa sumergido en agua con hielo un par de horas al día pero de momento no progresa porque en cuanto le dejan se clava tenedores en los ojos y en el cuerpo y se pone hecho un cristo. Menos mal que son de plástico, pero aún así es muy cansino.

El Barbudo Barrigudo no sirve para nada, por eso está aquí. Porque adorna y porque su terapia consiste en hacer enanos de barro con su cara que luego pinta y pone en el jardín. 

Lleva como quinientos ya, lo que pasa es que no le da para más.
Intentamos entre varios que hiciera Blancanieves por aquello de variar pero por mucho que se lo expliques él siempre la hace enana y con barba.

Al Iluminado le cayó un rayo entre ceja y ceja justo el día que le puso los cuernos su mujer. 

Tiene el cerebro quemado, los ojos le cuelgan por fuera de las cuencas y escribe tomos enteros de nuevas normas para una cosa que él dice que se llama aviación pero que aquí nadie sabe lo que es. 

Dice que en el futuro la Humanidad aplaudirá sus logros. De momento sólo ha consegido quedarse sin uñas y escribir con sangre en las paredes porque en este sitio no nos dejan bolis por si nos los clavamos.

Si algún día sale de aquí a lo mejor se puede reciclar en decorador gore....pero no sé porque creo que lo suyo va para largo y a peor. El otro día se cortó un dedo del pie para poder seguir escribiendo porque se le acabó la sangre de las manos.

A este lo tratan con peyote, pero creo que el tratamiento sólo agrava sus síntomas. El doctor dice que si logra provocarle un colocón más gordo que el que lleva es posible que vuelva a la realidad, pero yo creo que tiene tan churruscadas las neuronas que si retorna será en forma de helecho o de lagarto si tiene suerte.

El Calvo Estresado siempre está agobiado. Ve demonios por todas partes. Oye ruidos, ve voces.
Lo acosan, lo persiguen. Existe un complot de escala planetaria contra él. Se pasa el día quejándose y lloriqueando. Ya nadie quiere jugar con él.

Se ponía tan nervioso en todas partes que al final se desmayaba. Cuando empezó a ocurrirle conduciendo lo metieron aquí.

Se pasa el día en cuclillas en una esquina pasándose un peine por el pelo que no tiene y mirando a todo el mundo con cara de recelo. 

A mí me gusta putearle porque si te acercas a menos de dos metros se pone completamente histérico y los bedeles lo encierran en la sala acolchada. Es muy divertido porque siempre desaparezco antes de que me pillen y aunque él grita que es culpa mía los bedeles no ven a nadie y por eso nunca saldrá de aquí.

Y luego estoy Yo, que antes era lo que se dice una persona razonablemente normal...hasta que llegó la Furia.

Desde entonces pego patadas y mordiscos a todo el mundo y a todas horas. Menos mal que aquí sólo puedo practicar con mis compañeros.

A mí me dan pastillas de colores que me gustan un montón, por eso no quiero irme y sigo pegando a todo el mundo aunque ya no tenga ganas. Y porque quiero quedarme para ver cómo se desintegran mis compañeros uno por uno.

A medida que vayan palmando haré una granja de cadáveres para putearle el jardín al Enano Barbudo.

Ya tengo pensado qué hacer con cada uno de ellos. El primero irá a parar a la fosa séptica, otro será ahorcado, otro para los cerdos, a otro lo cortaré en trozos con un serrucho antes de esparcirlo por el jardín, otro lo asaré al horno e invitaré a sus padres a comer y al último lo dejaré pudrirse al aire libre y cuando terminen los gusanos me haré un cenicero con su cráneo.

Ya he quedado con el de la bata blanca en que cuando no haya pacientes nos iremos a las Caimán, él, yo y las pastillas de colores.

Según he leído en el periódico hoy les han atizado una serenísima hostia, y más que les van a caer. No sé si podré esperar o si me los cargaré yo antes...el médico dice que es imprescindible para mi curación y yo desde que estoy aquí me he vuelto tan complaciente que con tal de gustarle a este hombre estoy dispuesta a lo que sea...

5 comentarios:

  1. Que prosa, madre, que verbo. Así da gusto, coño.

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  2. ¿Ves como no eres el único? jajajajaja

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  3. Querida Cristina: este blog es ACOJONANTE. Lo he encontrado por un link con todo este pifostio que se ha montado por la huelga y he de decir que me encanta, quizas imprima algunos articulos y los pegue en las paredes del aseo para no aburrirme. En serio, sigue asi, dando tortas a diestro, siniestro y por detras. Un saludete. No decaigas¡¡

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  4. ¿No serias tu la que gimoteaba ayer?. Mucho gallito pero cuando os falla el apoyo...miedo a la carcel, miedo a que te quiten dos euros en relacion con lo que ganas y a llorar. Este comentario como no es chic no lo pondras...

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  5. He encontrado una carta en la red -en un sitio llamado "rincón hamijo"- de un controlador aéreo, donde explica (su versión) cómo se han ido gestando los desatinos (hechos) actuales. Se lo recomiendo a todo el mundo. Lo único que no me queda claro es por qué AENA no ha formado a nuevos controladores para que el incremento de la carga de trabajo pudiera ser asumido por ellos. El controlador que escribe la carta insiste en el detalle, que yo creo que es el verdadero quid de la cuestión. Dice que AENA no lo hace, y por ello las cosas han llegado donde han llegado (leed la carta, por favor). Pero yo pregunto: ¿Qué es lo que impide a AENA formar nuevos controladores? o ¿por qué AENA se empeña en no formar nuevos controladores? ¿puedes tú, Cristina, contestarme?
    Soy un simple ciudadano, mi nombre es Rafael, tengo 49 años, y ya he visto muchas cosas en mi vida. Sobre lo que nos ocupa, aún no me pronuncio, porque hay mucho cabo suelto y mucho por saber, pienso. Sí diré que me parece que los controladores habéis metido la pata, pero seguro que otros también. Por eso...pregunto

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