domingo, 24 de octubre de 2010

Armas de destrucción masiva

Este post pertenece al apartado de otras hierbas. Avisados estáis.

Para Turula and The Fer with love...

El chándal. Mortal de necesidad. Ni siquiera le queda bien a Madonna. Y para lavar el coche el domingo...aaarrrgggghhhhh.

Los cadenones de oro en el cuello y las esclavas en la muñeca. Son el equivalente metálico de los tatuajes de "Amor de Madre".

Los pantalones de pinzas marcahuevos. Digo yo que para qué los fabricarán en distintas tallas.

Las colonias baratas y fortísimas que huelen machote en celo. A machote de dinosaurio.

No echarse desodorante...porque a uno no le hace falta.

La uniceja de un dedo de ancho. Para la lluvia estará bien, pero acojona sólo mirarla.

La uña del meñique larga. Meteos las rayas con un billete como hacemos nosotras.

Los pelos que salen del cuello de la camisa como si fueran hiedra.

Los de la espalda tipo felpudo.

Los faldapolos, o sea, los polos que llegan por la rodilla.

Los pantalones sujetos en la base de la polla y con medio culo al aire.

Las barbas y bigotes en los que se quedan pegados los fideos.

Los bermudas con patitas de pollo. Y con abarcas son pecado mortal. Sobre todo porque se los ponen el día que tú llevas falda de tubo y tacones.

Las calvas a lo Anasagasti o los bisoñés que cambian de sitio. Raparse es mucho más digno.

Las barrigas cerveceras que parecen de embarazada. Ya lo dijo Concha Velasco antes que yo: "Amigas, hay que cuidarse".

Los calcetines blancos de tenis con pantalones de calle y zapatos. Y los demás cuando no te los quitas para follar.

Un tipo en calzoncillos y calcetines es descorazonador. Y en gayumbos y con ejecutivos perfectamente subidos como si fuese un futbolista, es ya de lo malo lo peor.

¿Por qué no os ponéis primero los pantalones y luego os ocupáis de los pies?

Las mariconeras. Aun quedan.

Los bolsillos de los pantalones llenos a rebosar de móvil, tabaco, mechero, llaves de casa, llaves de garaje, cartera y medio kilo de monedas. Más que nada porque os lo dejáis todo en la mesa del bar o acaba en nuestro bolso.

Si tenéis poco paquete es mejor que os pongáis un relleno de silicona por dentro, como hacemos nosotras, y llevéis una bandolera, que ahora las hacen monísimas.

Y por último, con mención honorífica especial y premio cum laude a la ordinariez:

Rascarse el paquete a todas horas y en todas partes. Es imposible que pique tanto sin tener ladillas.

A partir de ahora voy a ir con vosotros rascándome los encantos cada dos minutos y con un peine cuando me presentéis a vuestros amigos y a vuestros padres. Os va a encantar, ya veréis.

Goood moooorning Vietnam.

2 comentarios:

  1. Magnifico post. Me he reido un buen rato.

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  2. A tus pies y lo de siempre, sólo si te duchas ;-)

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