viernes, 12 de agosto de 2016

Los Impacientes de la Seguridad Social





Mi médico de cabecera es una dama genial, sabia, sensata, paciente, muy lista, con muchísima experiencia, una de las personas en las que confío de verdad y de las pocas a las que realmente respeto.

Ayer fui a verla, cosa que hago bastante en los últimos tiempos, porque tengo un dolor de cuello espectacular por culpa de las muchas tensiones que soporto en el trabajo y curiosamente ninguna relacionada con los aviones.

Me siento tranquilamente delante de su puerta en esas sillas tan monas que hay, con el móvil  la altura de la napia para leer el periódico mientras espero, que lo de doblar el cuello para mirar hacia abajo en este momento me parece infinitamente más doloroso que adelantar a Mireia nadando.

A mi izquierda hay una gachí que, pasados diez minutos, empieza a resoplar y a mover el pie de esa forma histérico compulsiva que a quien pone histérica es a mí porque vibran tres metros de banco y a mí el cuello entero.

La miro con mi mejor cara de ilusión. Deja el piececito quieto. Bien. Pero sigue resoplando.

Cuando ya ha hiperventilado lo necesario empieza con la-misma-puta-letanía-de-siempre:

- Perdone ¿usted a qué hora tenía cita?

- Yo a las doce y cinco.

- Yo a y diez.

- Yo a y cuarto...

- Pues ya ven, es la una menos veinte y estamos todos fuera.

Y entonces todos a coro:

- Claro, siempre estamos igual, es que siempre va con retraso, no hay manera de que te atienda a tu hora, es que esta doctora es muy lenta, como si no tuviéramos otra cosa que hacer, esto es un desastre and the bla, bla, bla and the perezón.

Ya he dicho que adoro a mi doctora...

Sumadle a esto que estoy en un momento tremendamente zen de mi vida gracias a todos los relajantes musculares que me están endiñando, (tranquilos, estoy de baja, vuestros aviones ni lo notarán), de modo que decido compartir el amor químico que fluye a raudales por mis venas a ver si corto el gallinero del coño de una puta vez y puedo seguir leyendo el periódico.

Me levanto con la calma y me pongo en la pared opuesta mirándolos a todos muy seria y digo:

- Si os parece empezaremos con la cuestión matemática ¿bien?

Me miran hechizados.

- A ver, ¿cuánto tiempo pasa la doctora con cada uno de vosotros de media? ¿Veinte minutos, media hora, quince?

Contesta la del pie.

- Pues lo que hace falta en cada caso. 

- Muy buena respuesta, es correcta.

- ¿A todos os va bien el tiempo que os dedica? ¿Os  parece suficiente?

- Sí, sí, pues claro, es lo que tiene que ser, claro que a veces le traen también emergencias y duran un montón.

- Emergencias, como su propio nombre ya indica lo que son... yo diría que no hace falta ni explicarlas. ¿O sí?

- No, no, están claras.

Antes no pero ahora sí, es que...no te jode la peña.

Sigo.

- Yo a ojo cuento que aquí estamos ahora mismo diez. Si multiplicamos por, digamos, veinte minutos por barba, me salen doscientos minutos, que en mi cerebro son tres horas y veinte. Si os fijáis, vuestros papeles tienen citas dentro de la misma hora, la que va de doce a una.

¿Alguien ve la diferencia entre tres horas y una?

Silencio sepulcral...así que continúo.

- A mí también me mola que me dediquen veinte minutos si hace falta o que os los dediquen a vosotros, de hecho le estoy tremendamente agradecida a esta doctora por hacerlo. Si tenéis algún problema con esto sugiero que bajéis a recepción y le pongáis reclamaciones a saco a quien coño que sea que le programa cuarenta visitas en una mañana que sólo da para quince, ¿o realmente pensáis que si decidiese ella montaría este puto festival cada mañana en la puerta de su consulta?

Voy a sentarme en mi sitio a seguir leyendo y a esperar mi turno con la calma y espero que, en lugar de protestar, le dediquéis un ratito a reflexionar sobre esto que os cuento.

Fin del gallinero. Gracias señor. Silencio total hasta que me tocó entrar.

Espero que los que leáis esto os lo penséis también antes de poner a caldo a gente que se está dejando los nervios, la paciencia, el sueño, la salud y todo lo que tienen por darnos a los demás el mejor servicio que pueden con lo que les dejan, que deberíamos darles un abrazo de los gordos cada vez que los vemos en lugar de pegar el coñazo donde ni toca ni sirve para nada.

Y ahora, ojo al dato, que os voy a contar por qué me chifla esta mujer.

Entro y digo:

- Hola, creo que esto se va recolocando.

- Lo sé.

- ¿Ah sí?

- Sí. Hoy llevas un sombrero precioso y muy bien conjuntado. Las otras dos veces viniste con el mismo y era mucho más discreto, eso sólo lo haces cuando estás jodida.

Es imposible no quererla.


     


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miércoles, 10 de agosto de 2016

El Homo Fontanerensis





Llevo ya un mes entero haciendo castings de fontaneros...para descubrir con auténtico asombro que lo que yo pensaba que era una gilipollez de problema da para escribir un tratado de zoología o dos.

Fulanito me recomienda a Menganito, que su vez me recomienda a Zutanito, que le ha arreglado la casa entera y oye, un prodigio del bien currar.

Viene Zutanito, echa un vistazo a la casa, otro a mí y, sorprendentemente, anota en su cerebro: esta señora (mal vamos ya, compañero, pienso yo mirándolo) tiene cara de perfecta retrasada mental.

Como unas imágenes valen más que mil palabras os las voy a pegar aquí.

Buenos días,
Adjunto presupuesto solicitado. 
Le informamos que en el momento de hacer la oferta nos dimos cuenta que usted vive en el piso más alto del edifico y le queríamos informar de que si tuviera acceso a la terraza de arriba de su piso podríamos realizar una oferta para la instalación de placas solares. 

Que se dieron cuenta...Instalación de placas solares...Con dos cojones. Vamos que juntas a un fontanero y a un torero y el segundo es una nenaza. 

Atención al presupuesto, que después de verlo os van a entrar ganas de poner no ya placas solares, sino satélites.



Alucino como un pepino, que no es para menos, mientras me hago tirabuzones con un mechón de pelo con aire soñador pensando en el tal epígrafe de "varios" y en "ha usar", que es donde el chulazo viene con calcetines blancos. 




Y contesto:

Hola,

¿Me podrías explicar con más detalle lo de la mano de obra? 2700 euros me parece una barbaridad. ¿Cuántos días de trabajo son? ¿Cuántas personas?

Gracias, un saludo,

Cristina


Entonces resulta que ¡ups! y que sin querer.

Buenos días,
Vuelvo adjuntar presupuesto rectificado ya que Jordi sin querer duplico las horas de trabajo, le pedimos disculpas,

Saludos

Supongo que se disculpan por llamarme gilipollas...again.




Que no es que yo menosprecie la labor de un fontanero, dios me libre, pero como tengo dudas...

Hola,

He estado haciendo cuentas y calculo que una hora de trabajo de una persona son 200 euros + IVA. ¿Es esto correcto?

Gracias, un saludo,

Cristina

Y hasta hoy, porque ni me ha contestado.

Llamada de emergencia a todos mis conocidos y una amiga me recomienda otro fontanero que es formal, trabajador, serio y pero que mu decente. 

Me llama a los dos días para decirme que "señora, estoy en Palma, si está en casa me acerco en un pis pas".

Mi cuello de los cojones y yo estamos en casa, sip, así que viene.

Mira lo que coño sea que mire esta peña , que ya ni sé lo que es y atentos a la conversación:

- Vale, visto, le hago un presupuesto y usted me dice.

Y aquí es donde servidora, como una gilipollas, pronuncia las palabras mágicas que desencadenan la batalla de las Termópilas:

- ¿Le importaría desglosar cuánto es cada cosa para que yo me haga una idea?

Mirada asesina del menda y atentos:

- Señora, yo no desgloso.

Es cierto que siempre me ha desesperado la imbecilidad supina, lo siento pero es que no tengo mecanismos para lidiar con ella, qué se le va a hacer. 

Que no desglosa. Y a mí ya se me pone la cara del puto asesino de la media.

Primer intento de conciliación:

- ¿Ah no? ¿Y por qué no?

- Pues porque no.

Segundo intento...ya no tan conciliador, por mí que no quede, aunque no sé ni pa qué me mato porque lo que realmente me pide el cuerpo a gritos es meterle un sartenazo.

- Verás, me gustaría saber cuánto es cada cosa porque si resulta que me vas a soplar 2000 pavos por bajar los radiadores busco a un chatarrero que se los lleve con menos remilgos. Y por saber si cuesta lo mismo una hora de fontanería de la NASA quitando la caldera, que por lo menos la entiendo, que bajar los radiadores.

- Los radiadores pesan.

- Sí, pero caben en el ascensor y no hace falta estudiar.

- Pues yo no desgloso porque cuando hago un presupuesto no lo muevo, y si curro menos horas es mi ganancia y si curro más es mi pérdida.

- Este razonamiento que, no me malinterpretes, es tremendamente interesante, en realidad me la trae al pairo porque yo quiero pagarte lo que curres, ni más ni menos, quepa o no en el presupuesto, que tengo ojos en la cara y si curras cinco horas de más me voy a dar cuenta fijo...siempre y cuando te salga de los cojones desglosarlo.

Todavía estoy esperando el presupuesto de Mr. Dignity.

Acabo de llamar al tercero así que...

Continuará.





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sábado, 6 de agosto de 2016

El Error Humano de Marras




En esto de los errores humanos, para mí los hay de dos tipos: los que son a sabiendas y los que no.

El dibujo que os pongo resume lo que se conoce como Modelo de Reason, a día de hoy tan aceptado como ignorado en los análisis de riesgos. Y mira que "reason" la tiene toda, supongo que precisamente por eso todo el mundo pasa de él.

Como veréis tienen que pasar muchas, pero realmente muchas cosas, para que nos acabemos dando una hostia de tren, avión, submarino, autobús, metro o tengamos un error médico garrafal...poned aquí lo que os venga a la mente.

Y ahora viene la primera pregunta:

Si tienen que pasar tantísimas cosas ¿por qué después de la hostia sólo se habla del maquinista, el conductor, el controlador, el piloto o el médico?

Porque de las víctimas tampoco se habla lo suficiente.

Mucho bla, bla, bla, de esta chica se iba a casar o aquel hombre era majísimo, pero nada de los tratamos penosamente desde las instituciones porque sólo los queremos para sacarnos fotos con ellos,  nos abalanzamos como buitres cuando están hechos polvo para ver si conseguimos portadas de mierda, demandas de abogados varios y toda una ristra de cosas espeluznantes que les pasan cuando ya nadie está mirando, como por ejemplo que el seguro de la compañía correspondiente no les pague.

Y no hablo de una compensación para ahogar las penas en alcohol en un bar de La Habana, sino del dinero que necesitan para tratamientos médicos de todos los colores.

Id pensando.

Condiciones latentes son, por ejemplo:

- Poner en un ministerio cualquiera a una persona incompetente decidiendo sobre temas de los que no tiene ni puta idea pero sí muchas ganas de ponerse medallas o de inaugurar o de trincar, que no veas si les gusta.

Un ministro cualquiera y su camarilla promulgan unas leyes en las que dicen que todos podemos currar hasta el infinito and beyond, sin encomendarse ni a dios ni al diablo, ni siquiera sin saber si lo que piden es factible o a lo mejor sí, porque los empresarios ahora quieren esclavos y como pasta manda, los políticos se los dan.

Y porque al primero que vea a un político aplicándose cualquiera de las leyes que nos cascan a los demás le pago unas cañas.

- Poner a supervisar a teóricos organismos independientes que dependen directamente del Ministerio en cuestión. Si además habilitas un mecanismo tremendamente viciado como que se financien a base de multas absurdas tienes una buena base para la tormenta perfecta, porque en lugar de mirar lo importante miran lo que da pasta, que típicamente son chorradas y lo gordo ni lo ven. 

Ni lo ven porque no lo quieren mirar, obviamente.

Imaginad por un momento que la Guardia Civil se financiase con las multas que pone. Si no os lo podéis imaginar daos una vuelta por Marruecos, que así es como se redondean el sueldo y es de flipar. Nunca he visto tantas multas tan absurdas ni tantas señales mal colocadas...o sí.

- Poner en las comisiones de investigación a personal que firma lo que le pongan por delante con tal de mantener un puesto tremendamente confortable y a algún que otro ex directivo de fabricante de aviones o compañía aérea, compañía farmacéutica...you name it, de manera que el resultado de las tales investigaciones jamás sea ni susto ni sorpresa.

- Burrocratizar (con dos erres, sí) las compañías y servicios públicos hasta extremos de ciencia ficción de manera que cuando hay que buscar algo, la maraña es de tal calibre que a ver quién es el responsable final de algo.

Hoy en día impera lo que yo cariñosamente llamo el cubreculismo. A la gente no le preocupa hacer bien su curro, ya sea porque no les dejan ya sea porque no saben. Lo único que le preocupa a todo el mundo es no comerse un marrón. Y a esto dedican el tiempo que antes servía para hacer cosas útiles.

No hacen jefe al personal por su valía sino por sus tragaderas y esto está pasando en todos los ámbitos. Y un tipo que no sabe hacer su trabajo pero quiere a toda costa conservar su puesto es peligroso, porque no se rodea de gente más lista que él, que sería lo suyo, sino de incompetentes que no le hagan sombra.

El resultado de esto es que mucha gente hace chorradas de todos los colores pero el sistema está montado para que la mierda se la coma el último, que es el que no tiene a nadie por debajo para cargarle el marrón.

Y los últimos son los controladores, los conductores, los pilotos, los mecánicos, los médicos...y las víctimas.

Pensad por un momento en el famoso accidente de Angrois.

Alguien se quiere poner un medallón inaugurando una cosa que no está lista.

Medallón VS no está lista. Ya sabéis quién gana. El medallón, of course.

Algún infeliz diría: pero coño, que no está lista. ¿Alguien lo oyó a tiempo? Seguro que sí, sólo que ¿a quién coño le importa?

Y tras oírlo después ¿ha pasado algo?

Alguien también diría: oye, que con un conductor no llega, habrá que poner alarmas.

Quita, quita, que eso es pasta y además llegamos tarde al medallón.

Tengo otra pregunta:

¿Cuánto tiempo sois capaces de mirar fijamente una vía sin que os ardan los ojos y el cerebro o sin quedaros dormidos por mucho café que toméis?

A mí, en un día bueno me daría para una hora como mucho. En uno malo para media.

Esto son muchos relevos. Gente es pasta. 

¿Alguien ha preguntado cuánto curraba este hombre del tirón? ¿Cuánto curra un piloto? ¿Cuánto un controlador? ¿Cuántos pacientes atiende un médico de la Seguridad Social en una mañana? ¿Cuánto duran sus guardias? ¿Con qué horarios?

Cuando yo entro a currar habiendo dormido tres horas la culpa es mía porque en mi folio pone que tengo ocho horas libres, pero es lo que duermo muchos días porque mis turnos son una insensatez y mis biorritmos no entienden de folios por más que lo diga un ministro.

Si sólo currásemos los días que logramos dormir un mínimo de ocho horas no habría ni controladores ni pilotos ni médicos ni conductores ni la madre que nos parió.

Falta gente, gente es pasta. Reventemos a los que hay y que salga el sol por Antequera, total, cuando nos demos la hostia la culpa será sólo suya, que ya nos hemos encargado de poner leyes absurdas para cubrir todo lo que estamos haciendo mal.

Y lo curioso del caso, jaté, es que la prevención es infinitamente más barata que la burocracia.

Si estamos descansados casi ninguno cometemos errores y esto es lo que hay.

Por cada conductor, piloto, controlador, etc., hay veinte tíos de RRHH, otros tantos en oficinas dedicados a flipar greguerías y procedimientos y cursos y supervisiones y análisis de mierdas que no valen pa ná, directores de todos los colores y políticos para aburrir.

Queridos empresarios y gobiernos varios, dedicad la pasta a la gente que realmente saca el curro adelante y poned personal suficiente...A la larga os va a sorprender y mucho la cantidad de pasta que podéis ahorrar y ganar.

Volviendo al principio y ya para terminar, los errores humanos que provocan accidentes están todos mucho antes del momento en que alguien se despista y son muy fáciles de evitar.

Todo el mundo da por sentado que errar es humano y por lo tanto inevitable. So sorry, pero no es verdad.

Estamos poniendo a trabajar a gente en condiciones en las que va a meter la pata por cojones.

Mirad el dibujo del principio: la loncha del maquinista es la última...antes ha fallado todo lo demás.

¿Seguro que no tenía arreglo?
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jueves, 1 de octubre de 2015

La semana de la miseria





Saben aquél que diu que te vas a la óptica a hacerte unas gafas progresivas...

Esto parece una tontería pero en realidad es un hito vital como cuando te ves con la tarjeta del Corte Inglés en la mano y piensas "hostias, me he hecho mayor".

Lo llamo hito por no llamarlo mojón, que tiene connotaciones mucho más adecuadas a lo que es la cosa en sí.

Para empezar jode que no te lo crees ver menos que un gato de escayola a la tierna edad de cincuenta, sólo que ya no me caben más gafas en la cabeza, que llevo permanentemente tres: las de cerca, las de lejos y las de sol y además, digan lo que digan los cachondos que no se ponen gafas porque los ojos se relajan y no hay vuelta atrás, lo cierto es que llega un momento en que no ves un pijo y si no te las pones...sigues sin ver un pijo.

Y esto es lo que hay.

Entra una en la tienda pensando ya "joder, no somos nadie", "la madre que parió al puto radar" y qué asco da lo de hacerse mayor, o sea, en plan un pelín miserable.

La óptica alucina con lo jodida que tienes la vista a tu edad, ¡qué barbaridad!

Esto anima un montón. Puntos de miseria, dos más.

Te dice que te va a hacer unos cristales monísimos, de medio kilo cada uno, y que tu vida va a ser un festival de nitidez, de luz y de color.

Te hace las pruebas correspondientes mientras piensas lánguidamente que, en realidad, no tienes claro si quieres ver el mundo tal como es...

Entonces pasas a la zona B de la tienda a elegir la montura de las gafas que tendrás que llevar hasta el día que la palmes...

Te pruebas la primera montura, te miras en el espejo y te das cuenta de que necesitas tus propias gafas para verte con otras gafas.

Y te quedas flipada, porque ya tenías asumido que no te puedes pintar el ojo ni con las gafas puestas ni sin ellas, pero esto como que no te lo esperabas.

Intentas echarle un poco de humor al asunto y le dices a la óptica que ya podían contratar a un psicólogo para ayudarnos a todos en este simpático trance y que, si son tan amables, elijan ellos la montura mientras tú haces un pase de modelos a ciegas por la tienda.

A continuación te vas a la ginecóloga, que para esto sirven los escasos días libres que te deja este curro tan entretenido que tengo yo.

Te hace la revisión de turno, te enseña muy rumbosa lo bien que estás por dentro en una ecografía que ya parece el final de la emisión de la tele en sí misma, pero es que además...las gafas están en el bolso.

Y cuando te vas a pirar, alegremente te dice que "a tu edad" es conveniente hacerse una prueba para prevenir el cáncer de colon.

Y alucinas.

Le dices con voz temblorosa que no hay grifa suficiente en este mundo como para que tú te la fumes y te dejes hacer una colonoscopia y encima preventiva.

Ella graciosamente se descojona y saca una cajita con un tubito y un palito, te da una explicación bastante surrealista de cómo va la vaina porque es alemana y la cosa viene siendo tal que "palito, eso, pim, pim, bote, trres veces".

Y tú, que has visto todas las temporadas de CSI y Criminal Minds y chanas un montón, pones toda tu cara de muñeca repollo y dices "entiendo, tomo muestras de tres puntos diferentes y las introduzco ¿en el mismo vial? ¿qué pasa con la contaminación cruzada?".

Ella dice que contaminación imporrrtar trres cojones, que sólo buscarrrr sangre, rrrreactivo en tubo.

Y entonces tú te emocionas mogollón y te ves como un narco comprobando la pureza de la coca en medio de la selva colombiana , o en el escenario de un crimen de CSI con tu bote de luminol y preguntas "¿Y de qué color tiene que ponerse el reactivo?", a lo que ella responde lacónicamente:

"De ninguno. Pones nombrrrre en tubito y me lo trrraes. Yo envío a laborrrratorrrio."

Podría seguir contándoos que a todo esto siguió una profunda crisis existencial que me ha llevado a hacer seis horas de pilates en tres días, un maratón de spinning ayer y dos clases más hoy, en las que he llorado amargamente nada más sentarme en el sillín...del que han tenido que desincrustarme con una cucharilla al terminar.

Casi que, si lo pienso fríamente, en semanas como ésta...prefiero trabajar.

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lunes, 8 de junio de 2015

Administrativa de lujo



Hoy me han dicho un par de caballeros en Tuister que los controladores aéreos somos administrativos de lujo, y que nuestro trabajo no supone un valor añadido.

Vale, lo reconozco, me habéis pillado. En realidad mi día a día viene siendo tal que así...

- Palma, Avión 0725.

- Avión 0725, Palma, buenos días, le atiende la secretaria del Centro de Control ¿en qué le puedo ayudar?

- ¿Perdone?

- No, venga, va, perdone usted.

- Avión 0725 estamos llegando a LUNIK, en descenso para 200, régimen de descenso 1800 pies por minuto o superior.

- Sí, un momento por favor, va usted muy rápido. Decía régimen...

- Régimen de descenso de 1800 o superior ¿Pero es que no hay un controlador?

- Sí, claro, sólo que no aquí, yo soy la secretaria. Estoy tomando nota de todo y le paso su mensaje enseguida.

- ¿Cuál es nuestra llegada instrumental?

- La que quiera, tenemos un hilo musical genial.

- ¿Qué pista hay en servicio?

- Pues la del aeropuerto. ¿Le puedo preparar un café mientras espera? ¿Un vaso de agua? Nada más  fuerte que está usted de servicio bribón.

- Qué atenta es usted coño. VAYA A BUSCAR AL CONTROLADOR YA.

- Avión 0725 no me grite, sólo estoy haciendo mi trabajo. O copio lo que usted me dicta o busco al controlador, para más no me da.

- Solicitamos más descenso.

- Y yo un aumento de sueldo, no me malinterprete, esta empresa es un asco con sus trabajadores.

- Descendiendo a FL150.

- Vale. Tomo nota.

- Aquí hay como veinte aviones más.

- Claro, Palma es un aeropuerto muy grande.

- Pero ¿dónde coño me pongo?

- ¿Ha dicho veinte? Si quiere puedo preparar unos memorandos y hacer copias para todos.

- Vamos a ver, mire un momento su pantalla ¿qué ve?

- Pues un documento de Word, una hoja de Excel, un mail de mi churri y el horóscopo.

Et ainsi de suite.

Si mi curro consistiese realmente en esto dormiría muchísimo mejor y fijo que me descojonaba el doble...


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Buscando la cámara oculta...




Nos han colgado junto al ascensor, no sé si de acuerdo con algún inspirado plan  de lavado de cerebro subliminal, un cartel monísimo en el que nos explican, por si no la habíamos notado en nuestras carnes, la Política de la Dirección de Navegación Aérea.

Me lo he leído entero por si están haciendo algo que yo no note, y la verdad es que he flipado, porque de todo lo que dicen que hacen NO NOTO NADA.

Os pondré como ejemplo el apartado graciosamente encabezado con el término "Personas", que ya rechina bastante, porque nos tratan como si fuéramos los integrantes de una mafia de la antigua Yugoslavia.

Al loro que es de oro...

Potenciamos a las personas como el principal motor de nuestra excelencia. 

Entiendo que este punto se refiere al personal no controlador de Enaire.

Para ello fomentamos su participación en el cumplimiento de los objetivos, y somos sensibles a su opinión y colaboración en la mejora del sistema. 

Este tampoco debe ser para nosotros porque hace cinco años que no nos dejan opinar nada en absoluto ni tienen en cuenta lo que decimos, así que entiendo que se refiere a gestión o algo así.

Todas las personas involucradas en la seguridad de la prestación de nuestros servicios tienen una responsabilidad individual en lo que a sus propias acciones se refiere.

Este punto habría que matizarlo. Todo el mundo toma decisiones sobre mi trabajo menos yo, y efectiva y curiosamente soy la única responsable de lo que yo jamás haría y me obligan a hacer otros.

Garantizamos la capacitación y formación continua de nuestros profesionales para el adecuado desempeño de sus funciones. A través de los programas de formación y sensibilización, procuramos satisfacer las expectativas de las personas en formación o sujetas a instrucción.

Procuramos creo que es la palabra importante aquí. Debe ser que con procurar ya basta aunque luego no salga.

Y si no que se lo digan a los alumnos que aprenden sin aviones en invierno porque la empresa los quiere trabajando en temporada alta hayan aprendido o no.

O a los que mantenemos la famosa competencia metiendo la tarjeta en una ranura en la consola a las tres de la mañana en un sector con dos aviones o mirando la silueta de Menorca sin un solo avión, que es como la recuperé yo la última vez que la perdí por mor del flamante sistema de rotaciones que debió parir un alumno destacado de Saint Olaf.

Quisiera mencionar, por si cuela, que entre mis muchas y reiteradamente incumplidas expectativas está la de que no me hagan perder horas de sueño, que tengo pocas, para darme por la mañana, el mismo día que tengo noche, cursos en los que me explican que los relevos son momentos delicados y peligrosos...mientras me cambian de sector cada 37 minutos durante las ocho horas que dura mi servicio. 

O a lo mejor lo hacen para que practique lo que me han explicado por la mañana, vaya usted a saber.

Aseguramos la protección de nuestro personal con el objetivo permanente de reducir la siniestralidad, la comisión de actos de interferencia ilícita y el nivel de riesgo de nuestras dependencias de trabajo, potenciando nuestro compromiso de prevención de los daños y del deterioro de la salud en el conjunto de la empresa.

Precisamente por eso nos han puesto unos turnos nefastos y agotadores que no los hacen ni los controladores de Angola y estamos encerrados echándonos colirio en los ojos cada diez minutos en una sala con ventanas cuyas manecillas tiene el caballero de seguridad de la puerta.

También aprecio en lo que vale la preocupación por el deterioro de mi salud por parte de una empresa que me obliga a ir a trabajar en días que en mi turnero están publicados como libres.

Podría extenderme hasta el infinito pero lo dejaré aquí para no aburrir.

Y todo el cartel es así, de modo que al terminar a leerlo me he puesto a buscar la cámara oculta que han debido colocar en las inmediaciones para descojonarse de nuestras caras, porque es imposible que el que ha escrito esto nos lo cuente a nosotros y espere no sé si que nos lo creamos o que le pintemos al tal cartel un bigote con matasuegras, porque para otra cosa no da.

Por la parte que me toca lo considero directamente ofensivo, que actualmente tenemos en esta empresa un montón de problemas realmente graves y no se van a arreglar pasando de ellos olímpicamente mientras nos cuentan en un cartel que somos todos retrasados mentales porque no nos enteramos y la cosa está genial.

Así llevamos ya cinco años y mirad con qué pelos estamos.




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viernes, 22 de mayo de 2015

Metiendo aviones con un viento de cojones




Le han puesto un expediente a un compañero por meter aviones con más millas de las reglamentarias. Tal cual.

Me parece algo tan asombroso que voy a dedicar este ratito a intentar explicar a quien lo quiera entender cómo funciona lo de meter aviones con x millas...y cómo no.

Meter aviones es la expresión que nosotros utilizamos cariñosamente para definir el proceso por el que vamos colocando los aviones de acuerdo con una secuencia óptima para que quepan el mayor número posible en el menor tiempo y los ponemos en fila india para meterlos en el aeropuerto, es decir, para que aterricen.

Los controladores que nos dedicamos a esto, que se viene llamando aproximación, somos, como era de esperar, aproximadores, y realizamos el curro más complicado de todo el control.

Esto no significa que el resto del trabajo con radar, por ejemplo el control de ruta, que también lo hacemos, sea menospreciable, simplemente es diferente aunque a ratos se pueda complicar hasta el infinito y más allá.

El de torre también tiene tela, pero es otra historia.

La dificultad de la aproximación estriba en que es muy rápida, los aviones van muy juntos, hay poco espacio disponible para maniobrar y muchos factores a tener en cuenta que no dependen del controlador.

Os voy a poner un ejemplo práctico para que entendáis cómo va esto.

Imaginad un vuelo Madrid-Palma.

El controlador de torre de Barajas os autoriza a despegar. El avión despega siguiendo una ruta predeterminada que se llama salida estándar, que le dice el camino que debe seguir, la altitud a la que debe subir, la pendiente con la que debe hacerlo, cómo debe virar si es necesario, etc.

Mientras el avión hace esto el controlador de torre transfiere el control y las comunicaciones de dicho vuelo al siguiente controlador, que es un aproximador.

Éste da al piloto nuevas instrucciones de ruta y ascenso y lo separa de otros aviones que suben y bajan en el mismo espacio aéreo.

Cuando el avión llega a una altura determinada  se lo transfiere a un controlador de ruta, que lo sube hasta el nivel de crucero que le va bien al avión o que dictan los procedimientos para esa ruta concreta manteniéndolo separado en todo momento del resto de aviones.

Este es el momento en el que el piloto os da esa charla tan mona que dice que estáis a 33.000 pies y que vais a sobrevolar Valencia, a la derecha quedará Ibiza, etc...

Cuando el avión está a una distancia determinada del aeropuerto, el piloto solicita el descenso.

El controlador de ruta lo baja desde el nivel de crucero hasta un nivel intermedio y se lo entrega al primer aproximador, porque hay varios sectores de aproximación en función de la complejidad del espacio aéreo de que se trate y de la cantidad de aviones que vengan.

En Palma tenemos cuatro sectores de aproximación: dos alimentadores, uno de final y otro para despegues.

El primer controlador de aproximación es el alimentador, y lo que hace es seguir bajando al avión y lo va encajando en una pre-secuencia.

Esto que con un avión es estupendo, con 45 a la vez va teniendo su aquél.

Los aviones vienen de todas las direcciones y hay que colocarlos en una sola fila.

Cada alimentador hace una secuencia y luego ambas han de integrarse en una única y éste es el trabajo del controlador de final.

Para hacer la tal fila existen radioayudas en tierra, lo que se llama ILS. Es el chisme que hábilmente desconectaron durante el puente en Vigo dejando en tierra a ni sé cuántos pasajeros.

Para que os hagáis una idea, es como si pusiéramos los aviones en un tobogán imaginario en el que van centrados con respecto al eje de la pista, a una altura adecuada en relación a la distancia a la que los montas en el tobogán y a velocidad similar para que no se monten unos encima de otros.

Para hacer una secuencia hay que tener en cuenta muchas cosas:

- Distancia al aeropuerto.

- Velocidades. La que llevan y la que pueden mantener. La que dictan los procedimientos.

- Altura a la que están.

- Viento.

- Nubes, tormentas.

- Visibilidad.

- Tipo de avión.

- Estado físico del controlador.

- Estado del piloto.

- Si es un avión ambulancia o de rescate o con una emergencia.

- Y rezar por que no te fallen los equipos, que también pasa.

Normalmente una elige como primeros los que están más cerca, obviamente, pero hay que mirar la velocidad, porque a lo mejor el que está cerca corre poco y el siguiente es más rápido.

La altura es importante porque necesitas que el avión baje, y si lo frenas no lo hace, así que si va alto te compensa que corra y que vuele un poco más y le cuelas otro que está más bajo.

No siempre puedes empezar a bajar el avión cuando te gustaría porque vienen montados unos encima de otros gracias a que se permiten regulaciones al 110% de la capacidad del sector, lo cual es en teoría un oxímoron y en la práctica el pan nuestro de cada día, y el tamaño del espacio aéreo que controlamos es limitado.

También hay que intentar que el descenso sea razonable para que no le revienten los tímpanos al pasaje entero.

El tipo de avión importa porque los pequeños maniobran mejor y pueden hacer maniobras muy ajustadas, aunque a veces algunos son muy lentos. Los grandes necesitan frenar antes porque tienen mucha inercia debida a su peso y generan estelas turbulentas que hacen que haya que separar más a los que van detrás. Los helicópteros pueden hacer vuelo estacionario, en fin, aquí hay un sinfín de posibilidades.

Si es un avión ambulancia o en emergencia tiene prioridad y hay que meterlo el primero.

Las nubes y las tormentas te machacan las secuencias porque tú has pensado un orden pero los aviones vuelan por donde pueden y se te trastoca todo el invento y las pasas canutas.

Si hay mala visibilidad hay que separar  mucho los aviones y se te mete la secuencia en los sectores adyacentes, que también tienen su tráfico y la cosa se complica.

Si hay mucho viento los aviones corren un montón cuando tienen el viento de cola pero se frenan cuando lo tienen de frente y es un cristo porque a ti te vienen de todas partes, unos frenados y otros a toda hostia, y además, por mucho que frenes al avión, si lo empuja el viento se embala y esto no tiene remedio.

Si el viento es cruzado ya te has muerto, porque no hay quien acierte con los vectores, pues el viento arrastra al avión y alarga o acorta el viraje o te quita o te pone veinte grados del vector que habías calculado y te pasas el tobogán famoso. Por no mencionar que el viento muchas veces cambia con la altura, y a 8000 pies tienen uno y a 6000 otro y te vuelves loca.

Si el controlador está descansado, que no es lo habitual porque se están pasando tres pueblos con nuestros turnos, y tiene una día fino, que no siempre pasa, somos humanos, la cosa va más o menos bien. Si estás cansado o espeso por lo que sea, la cosa no va tan fina y por seguridad, separas un poquito más los aviones por si las flies.

Con los pilotos pasa lo mismo. Ellos tienen sus días y además un montón de cosas que hacer en cabina, con lo que no siempre te contestan  o reaccionan con la inmediatez que necesitas y a lo mejor te toca cambiar la secuencia. O frenan durante los virajes y te quedas corto con el que le has dado, o viran tarde y se pasan, en fin. Las posibilidades son mil.

Todo esto que os estoy contando, lo evaluamos en décimas de segundo y ajustamos en tiempo real. Y este proceso de pensamiento es el que se hace con cada avión, 35, 45 a la hora o los que sean.

Con cada avión evalúas todos los factores y lo encajas en la secuencia que ya tienes.

Entenderéis, espero, que el trabajo no es ni mucho menos simple. Y además estresa y requiere muchísima concentración.

Añadid al asunto que el margen de error es mínimo, que ya os he dicho que los aviones van muy juntos y hay poco espacio para hacer flores.

Pues resulta que en Barajas han establecido unos procedimientos que dicen, entre otras cosas, que uno de los alimentadores tiene que separar los aviones 12 millas o así. 

Esto en el papel es genial, pero en la práctica es imposible.

Si un tipo vira antes o después, o corre más o menos, o tarda en frenar, o se superponen las comunicaciones, o hay un viento de la hostia que se lleva los aviones, cosas todas ellas que no dependen de ti, no te salen 12 millas. Te salen 10, 13, 14 o las que sean por mucho que tus vectores hayan sido para 12.

Si tienes 70 nudos de viento como en el caso que nos ocupa, lo que hay es un controlador pasándolas canutas para colocar los aviones.

Si en lugar de dejarlo tranquilo te pones detrás de él presionándolo para que consiga las 12 millas de marras, lo único que consigues es estresarlo y que le salgan las cosas peor.

Y entonces le cascas un expediente.

El control no es una ciencia exacta, ni los controladores somos máquinas.

Y no es que no queramos, es que hacemos lo que podemos en unas condiciones cada vez más lamentables y sometidos a presiones que no tienen nada que ver con la seguridad ni con la rapidez ni con el orden ni con el más elemental sentido común, sino con un montón de burocracia innecesaria e incomprensible, que lo único que hace es complicar hasta el infinito la operativa diaria y entorpecerla mientras se nos exige cada vez más.

Quien quiera entender que entienda y para quien no...ya nos gustaría, pero no podemos cambiar el viento por mucho que nos joda las secuencias, las millas de marras y las estadísticas que sirven para que alguien presuma de unos resultados estupendos que no siempre son posibles.


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miércoles, 1 de abril de 2015

Seamos un poco serios





Con el accidente de Germanwings anda todo el mundo como pollo descabezado proponiendo soluciones de lo más peregrino que quedarán muy monas de cara a la galería pero...¿van a servir para algo?

Queremos que se haga algo que garantice que no vuelva a suceder nada similar en el futuro y que se haga ya, sólo que...las cosas no funcionan exactamente así.

Para empezar habrá que esperar a que termine la investigación, digo yo, por si aparece alguna novedad que nos haga enfocar el asunto de otra manera o que ayude a entender exactamente lo que pasó, que por la parte que me toca veo muchas cosas cogidas por los pelos y conclusiones que para mí no son tales, fruto de la presión mediática y de la precipitación.

Lo de poner dos personas en cabina siempre me parece muy grande y encima, mira tú, lo hacen en IUESEI.

¿Y si es el TCP el que le da dos hostias al piloto que queda o viceversa? 

¿Cómo se selecciona a los TCPs que meteremos en la cabina? Porque piamos mogollón con los pilotos pero ¿qué sabemos de esta gente?

Blindamos la cabina y luego metemos dentro a un tipo que no ha pasado los mismos controles que el piloto. ¿O los va a pasar también?

¿Se van a gastar las empresas pasta en esto?

No los estoy atacando, simplemente me parece poco serio.

Por no mencionar que, cada vez que el TCP desaparezca de la vista del distinguido público, el pasaje entero se va  a poner neurótico y no es plan.

¿No pueden un piloto o un TCP ponerle n somníferos en el café a su compañero y estrellar un avión?

Porque unas pastillas pasan con la gorra cualquier control de seguridad. Las que le recetan a tu abuela mismamente, que ni tienen por qué ser tuyas.

A lo que voy es a que nos estamos poniendo todos cardiacos y me da la sensación de que estamos convirtiendo una clara excepción...en norma, y esto es un error.

¿Dudamos de miles de profesionales serios porque uno supuestamente se haya salido del tiesto?

Es que, sinceramente, no lo veo.

Es como si hubiera que someter a exámenes psicológicos a todos los niños americanos cada vez que uno se despendola y se carga a medio instituto en lugar de pararnos a pensar y, por ejemplo, prohibir las armas.

Me parece perfecto que se revise con lupa a los profesionales de la aviación, pero según cómo se haga, servirá para algo o no.

Debería haber médicos y psicólogos especializados en la rama aeronáutica, que tiene muchas peculiaridades, y es muy difícil que un tipo que duerme cada noche y no conoce la profesión se haga una idea de lo que supone, sin ir más lejos, trabajar con nuestros horarios y con el nivel de estrés que nos meten a todas horas.

Por no mencionar que los controladores hace años que pedimos a las autoridades competentes (las que nos entierran con su burocracia, sí) una lista de medicamentos que podemos y no podemos tomar y aún no la hemos visto, y cuando le preguntas al médico de la Seguridad Social que si puedes controlar tomando un antihistamínico que produce somnolencia no sabe qué contestarte.

O por si las flies te pone de baja y entonces tu empresa te acusa de absentismo laboral porque un tipo que curra en una oficina jamás estaría de baja por eso.

Yo diría que queda mucho por hacer, y esta es una oportunidad magnífica para avanzar en prevención si realmente se quiere hacer.

Si a nosotros nos mira un psicólogo cualquiera, en dos minutos le hemos puesto los pelos como escarpias y nos da de baja a todos y sin embargo estamos bien...para nuestros estándares.

O nos dice que estamos genial cuando resulta que estamos fatal porque con lo que a él le parece normal no se puede controlar.

Esto ya pasó en 2010.

El otro día hice un curso obligatorio sobre manejo del estrés en el que me decían que me acostase todos los días a la misma hora para no descojonarme el sueño. Con mis turnos. Ole.

Imagino que este curso lo diseñó un psicólogo...que no sabe nada de aviación ni de los requerimientos específicos de mi profesión.

¿Y éste, por ejemplo, es el que va a hacer los tales controles?

Pues eso.

Si queremos arreglar algo, también deberíamos mirar lo que están haciendo las empresas, que antes un piloto los únicos problemas que tenía eran el sueño, el jet lag y que pasaba mucho tiempo fuera de casa, que ya están bien, y ahora lo brean vivo porque hay prisa por sacar el avión, pide que cambien el avión porque no lo ve bien y como no sea que se le ha partido el ala por la mitad lo lleva claro, se arreglan averías de aquella manera (y cumpliendo normativas, que es lo más acojonante), recordad el accidente de Spanair sin ir más lejos, a lo mejor lleva un copiloto que está pagando por volar y aprender al mismo tiempo, él mismo es autónomo (o no si tiene suerte), va con el combustible justito y encima es la cantidad legal...

Que les estamos metiendo a estos caballeros una montaña de presión innecesaria y luego resulta que el problema son los controles psicológicos.

No se solucionan las cosas cargándole siempre la culpa al muerto sin mirar lo que hay detrás.

¿Tendrán en cuenta las empresas lo que les digan los psicólogos para prevenir problemas en el personal o los controles sólo servirán para sancionar?

En 2010 ningún médico de AENA se mojó dándome un diagnóstico por escrito cuando dejé de dormir y me puse a reparir...por miedo a posibles represalias. Pero es que los de la Seguridad Social hicieron lo mismo...porque estábamos en la cresta de la ola.

Y a n compañeros de Barcelona les levantaron a capón las bajas, y eso que estaban fatal. Mirad las hemerotecas, que salió en todos los periódicos y a la peña que ahora se rasga las vestiduras le pareció genial.

¿Van a ser así los controles? ¿A gusto de las compañías/gobiernos o esto va a cambiar?

Entenderéis mis reticencias.

Sobre lo de que los médicos tengan que enviar las bajas a la empresa alucino, porque si uno no quiere una baja, lo que hace es no ir al médico y aquí paz y después gloria, así que nos cargamos el derecho a la privacidad del personal y total pa ná.

Y si quieres ocultar información te vas a un médico privado, le dices que te llamas Moncho, de profesión contable, le pagas en cash y a correr.

¿Estamos arreglando algo?

Nops.

Pues confiemos en el personal, que una excepción no es la regla.

Y por cierto y para los recelosos, al menos en el caso de los controladores, esto no va sólo con confianza, que si yo voy al reconocimiento médico anual, miento y me pillan, me cae un puro de dimensiones épicas, que ya hay leyes que se ocupan de ello.

También habría que analizar si los organismos reguladores están haciendo bien su trabajo, que yo diría que no. Nos sepultan con su burocracia y no afrontan ni uno solo de los problemas actuales de la aviación, que tiene muchos.

Ahora mismo lo único que pita es la pasta, concretamente los recortes, y por ahí no vamos bien. Y mucho me temo que los reguladores no son inmunes a tan desagradable tendencia.

Esto también va por el distinguido público, que pretendemos volar por tres pesetas cuando resulta que arreglar cualquier avería cuesta una morterada y para que despegue un solo avión hay un montón de personas currando y esto, amigos, hay que pagarlo.

Exigimos mucho y queremos pagar poco. So sorry, pero las cuentas no cuadran.

Seamos serios, tomar medidas sin pensar y sin ir más allá de lo que nos ponen delante de las narices no arregla nada y para los profesionales será un coñazo más a añadir a una lista excesiva e innecesariamente larga a día de hoy.



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domingo, 29 de marzo de 2015

Decálogo para ser un buen jefe




El otro día encontré un bonito artículo en El Mundo, correctamente emplazado en la sección de salud, id pensando, en el que se habla de las características que debe tener un buen jefe.

Y comienza así...

"La depresión y la ansiedad son dos de los principales problemas que atacan a nuestra sociedad y el estrés, uno de los culpables que los desencadena.

Datos publicados recientemente señalan que la depresión es en la actualidad, una de las tres primeras causas de discapacidad en mundo.

Pero el futuro se divisa aún peor: según estimaciones de la Organización Mundial de Salud (OMS), en el año 2030, se convertirá en la primera causa.

Muchas de las bajas laborales están inducidas por malas relaciones en el trabajo, por lo que un buen ambiente es clave a la hora de favorecer un bienestar en los empleados..."

Ni corta ni perezosa he decidido hacer el test.


Las 15 características de un buen líder (o de una buena organización)

1. Es claro y va de frente

2. Transmite valores y es coherente con ellos 

3. Se responsabiliza de sus éxitos y fracasos

4. Es prudente y se muerde la lengua

5. Saca la cara siempre por los suyos

6. Se gana el respeto a través del esfuerzo y la entrega

7. Es positivo

8. Se preocupa por el bienestar y calidad de vida de sus jugadores y empleados

9. Es un elemento motivador dentro del grupo

10. Delega y delega bien

11. Fomenta el trabajo en equipo y la comunicación entre sus miembros

12. Sabe adecuar su estilo de liderazgo a las distintas personas

13. Pone objetivos desafiantes e invierte esfuerzo en conseguirlos

14. Es creíble y fiable ante los suyos

15. Es inteligente

Resultado:




Creo que tengo un ataque de ansiedad. ¿Los crucigramas por favor?

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